domingo, 24 de marzo de 2013

Fútbol y la lógica del hincha. Un desafío a la razón

           El fútbol es un deporte maravilloso. Tan solo basta con llevar una pequeña investigación (hoy resulta sencillísimo, Internet mediante, hacerlo) para encontrar enormes listas de deportes (ecuestres, con pelota, de carreras de algún tipo, de lucha, por equipos, individuales y siguen las firmas) sin que tan siquiera otro pueda opacar la popularidad del fútbol. Latinos, sajones, orientales y asiáticos son capaces de llegar a extremos ridículos por culpa del fútbol tan solo comparables a discusiones políticas o religiosas. Muchos plantearon sus hipótesis acerca de los porque de tal popularidad. Este post no tiene como objeto teorizar al respecto sino ver las cosas desde otro lado. Sin embargo le voy a prestar un párrafo (o dos) al tema.

           Ni falta que hace que explique uno que el fútbol es un deporte de carácter colectivo. Cuando está bien jugado contiene características estéticas comparables a la de una danza. Decir que se trata de 22 tipos corriendo detrás de una pelota es de una banalidad infantil comparable a decir que la Gioconda consiste en unos centímetros cuadrados de tela y 250 gramos de pintura. En el campo de juego se desarrollan las más variadas características humanas. La velocidad y la fuerza. La astucia y el sacrificio. La habilidad del delantero que sorprende tomando un rumbo que el defensor no esperaba. La voluntaria entrega de un compañero que se aleja de la jugada a fin de que su defensor lo siga, renunciando al protagonismo, pero dejando el camino despejado para su camarada. La desenfrenada búsqueda del balón por parte del arquero aún a riesgo de su propia integridad física. 

           Como los sobresaltos en las buenas películas de terror, su máxima emoción, el gol, está sabiamente dosificado. A veces, como el amor, nunca aparece. Otras veces, también como el amor, es fruto de un error. La vida se parece al mismo fútbol. A veces conviene esperar. Otras atacar de modo salvaje. Otras apoyarse en alguien que sabe hacer mejor las cosas. Lo expuesto, torpemente, pretende dar motivos para que desde Corea hasta Brasil, pasando por Bélgica, el fútbol despierte tantas pasiones a tantos pueblos de idiosincrasias diametralmente opuestas. 

         Por mucho que sus reglas deban ser explicadas a algún/a descolgado/a que aún no las conozca, las victorias en este deporte se manifiestan de forma explícitamente clara. Quien logra que la pelota ingrese (de forma lícita) dentro del arco ajeno la mayor cantidad de veces, es el ganador. En tanto que, dentro de un campeonato cualesquiera, quien logre la mayor cantidad de puntos (sea mediante victorias o empates) también es el ganador del torneo. De cualquier modo y a pesar de haber desarrollado el tema de lo que ocurre dentro del campo de juego durante 4 párrafos, no es este el motivo de la presente nota sino lo que ocurre fuera del césped. Aún fuera del mismo estadio. Aún días o semanas después de que un partido o un torneo ha concluido. 

       El hincha de fútbol es un personaje fundamental en esta historia pero completamente prescindible. No juega, no diagrama, no entrena, no corre, no transpira. Sólo canta y grita. Sin embargo de él se trata esta nota. Y particularmente de su extraña lógica que le impide admitir derrotas. Con una subjetividad a prueba de balas es capaz de esgrimir los más retorcidos argumentos a fin de desmentir una derrota aún frente a una caída por 5 a 0 de su equipo. Para ello se vale de algunos tips que vamos a desarrollar de acá en adelante. Tomen asiento:

Argumentos histórico-aritméticos

       Perdimos 4 a 0. Que le vamos a hacer. Los eventuales simpatizantes del equipo rival se aprestan a una semana completa (o aún más) de goce a nuestra costa. Es ahí donde tenemos que revolver en la historia del profesionalismo para buscar si encontramos una victoria nuestra (aunque hayan pasado 50 años y sus protagonistas no recuerden ya ni sus propios nombres) por un margen en lo posible mayor. Lo que suscitará un diálogo por el estilo:

Hincha del vencedor      -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                   -"Si, pero nunca vamos a perder por 6 a 0 tal y como les ganamos a ustedes en la Copa General Sandunga en 1938. ¡Manga de fracasados!" 

       Puede que por mucho que recorramos el historial futbolístico mutuo no encontremos ningún argumento por el estilo para rebatir nuestra humillante derrota. El plan B es entonces buscar una derrota de nuestro vencedor a manos de cualquier otro equipo. Tampoco importa si fue nacional, internacional, actual o pretérita. Debemos encontrar y esgrimir, que haber perdido por mayor diferencia es una mancha que no se quita con nada y que no la lavará ninguna victoria posterior. El diálogo se planteará en los siguientes términos:

Hincha del vencedor      -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                  -"Si pero a nosotros nunca nos hicieron 7 como les hizo a ustedes Defensores de Piedra del Águila en el campeonato del 44. ¡Manga de fracasados!"

Argumentos meramente históricos.

        La misma situación que en ítem anterior. Perdimos categóricamente. Esta vez no importa por cuanto, puesto que vamos a defendernos a pura estocada de carácter histórico. Ahora utilizaremos los campeonatos, copas, victorias, rachas y todo aquello que nosotros hayamos hecho y que ellos no. Obviamente desestimaremos cualquier mérito rival, y sobre valoraremos los nuestros. Se han de plantear los retruécanos del siguiente modo:

Hincha del vencedor  -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                 -"Cuando ganen 5 copas Cambá-Pororó como nosotros vengan a cargarnos. ¡Manga de fracasados!"

      Aquí podrá echarse mano de cualquier situación asimétrica que se plantee. Haber jugado en divisiones menores, haber descendido, no haber ganado copas internacionales, haberlas jugado pero haberlas perdido, haber tardado en salir campeón, que el cociente entre cantidad de años desde su fundación y cantidad de campeonatos sea mayor que el nuestro. En fin, un verdadero festín para los malabares justificativos del lado de los hinchas más creativos. 

Argumentos totalmente extra futbolísticos

      Aquí podremos optar por apelar a la cantidad de hinchas del rival o a su supuesta cobardía. A lo insistente de sus cantares o a su concurrencia o no a canchas ajenas o a una supuesta condición de homosexualidad generalizada a toda la parcialidad rival. Cualquier cosa es válida en lugar de aceptar que el otro, cuanto menos esta vez, jugó mejor. Ilustraremos a continuación, para mejor detalle de lo expuesto, con algunos ejemplos no excluyentes:

Hincha del vencedor      -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                   -"Si, pero nosotros les llenamos La Covacha de San Cachuflo y ustedes cuando vienen a nuestro Gigante de Coronel Cildañez traen 40 personas. ¡Manga de fracasados!"

      O si no:

Hincha del vencedor       -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                   -" Si, pero ustedes se hacen acompañar por la Policía y nosotros aguantamos los trapos en todos lados. Yo los vi correr por la Avenida Petorutti. ¡Manga de fracasados!"  

      Otra opción podría ser:

Hincha del vencedor -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                   -"Si, pero nuestra hinchada, Los Hiperquinéticos de las Gradas, cantó todo el partido. En cambio el otro día cuando perdían ustedes 1 a 0 contra Balbastro Atletic, estaban todos mudos. ¡Manga de fracasados!"

      He escuchado (y aún leído) a personas que aparentan ser completamente racionales, que desempeñan con exquisita solvencia sus tareas habituales (hasta con cierto destacado éxito) sostener un diálogo como el que se muestra:

Hincha del vencedor  -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                   -"Callate. No ves que ustedes son todos putos. ¡Manga de fracasados!"

(En este caso, la homosexualidad como acusación general no es excluyente. Puede sostenerse sin ponerse colorado y sin demostrar una sola pizca de lógica, que la simpatía hacia tal o cual escuadra deportiva rival, convierte a sus hinchas alternativamente en mansfloras, pechos fríos, pusilánimes, cobardes o cualquier otra característica que se considere negativa a la vez que la pertenencia a la parcialidad propia confiere de modo indudable condiciones de virilidad, valentía y estoicismo)

      Y por último, pero no por ello menos válido:

Hincha del vencedor  -"Jaja, les ganamos 4 a 0"
Nosotros                   -"Si, pero nuestra hinchada tiene trompetas. ¡Manga de fracasados!"

      Como podrán apreciar entonces, tal como se desarrollaba en el mismo primer párrafo de la presente nota, el fútbol es un deporte maravilloso, pero sus cualidades más curiosas ocurren sin duda, fuera de las canchas. Resulta a veces, menos curiosa una gambeta de Messi o una atajada de Iker Casillas, que los complicados giros dialécticos con que los hinchas proponen ser mejores. Disfrutemos de lo mejor que el fútbol tiene para darnos que es su belleza natural, que transcurre únicamente durante los 90 minutos del juego. Lo demás es cartón pintado. El que gana es porque lo ha hecho mejor que su rival, aún si se cuelga del travesaño durante todo el partido. Juntémonos a ver fútbol sin importar de que equipo es cada uno. Si algo no tiene sentido es pelearse por pertenecer a tal o cual parcialidad. Los invito a todos a llenarse los ojos  del bello espectáculo que ocurre en el césped. A todos menos a los de Toneleros Unidos, esos son unos medrosos timoratos del demonio

     Buenas tardes!







domingo, 17 de marzo de 2013

Como ser famoso (muy) sin que nadie conozca ni tu nombre ni tu cara

     Por mucho que nos quejemos de nuestros trajines diarios, nuestra vida es mucho más relajada que la de nuestros primos de las cavernas. No tenemos que escapar a galope vivo de la amenaza de un oso o un tigre diente de sable. Ninguna tribu enemiga viene a usurparnos violentamente nuestro pozo de agua y conseguir alimentos en el supermercado es mucho menos riesgoso que lancear a un mamut.

      Sin embargo, según los antropologos, nos quedan las ganas de recibir esos estímulos exitantes y hemos encontrado una manera en que podamos sublimar esa carga de agresión y peligros de un modo mayormente incruento. El deporte.
 
     En general la cosa está diseñada de modo que existan derrotas simbólicas de las que nadie salga físicamente lastimado (o al menos no como objetivo del juego). Correr más rápido que los demás en lugar de que nos persiga un oso. Batir la valla enemiga en lugar de pelear por un campo de pastoreo o un oasis nos hace repetir de modo incruento ese deseo primigenio de adrenalina y batallas. Luego, con el avance de la civilización y los negocios la práctica de disciplinas deportivas queda mayormente relegada a profesionales del asunto dejándonos a los simples mortales con el nada cómodo trabajo de sufrir las evoluciones de los deportistas desde afuera. Acá lo que funciona como mecanismo de exitación del instinto cavernícola ( y vaya si no cumple a veces) es la identificación del espectador con alguno de los contendientes. En realidad les mentí, de entre todos los deportes más populares, la enorme mayoría plantea derrotas simbólicas menos uno. El Boxeo. El fin último del boxeo es provocar el mayor daño posible al contendiente (y obviamente evitar que nos lo sea provocado). Hay quienes hablan de arte de los puños, que es casi como una danza y no se cuantas alegorías líricas más. La cuestión es que, frente a una pelea de boxeo, lo que realmente vemos son dos tipos intentando arrancarse el hocico el uno al otro.
 
      A pesar de mis comentarios en contra, debo admitir que el boxeo me gusta y he podido disfrutar de algunos púgiles de técnica agradable de ver y recuerdo peleas memorables. Hoy vamos a hablar de un boxeador de no mucha fama. En realidad no tiene mucha fama en lo personal pero, de algún modo se ha convertido en muy famoso. Tan famoso que quizá para algunos sea el arquetipo del boxeador. Tiene un récord pésimo, nunca fue campeón del mundo ni de nada. Mayormente le llenaron la cara de dedos. Peleó contra boxeadores que eran o fueron luego campeones del Mundo y siempre perdió. Pero les puedo asegurar, que salvo uno o a lo sumo dos púgiles en la historia del boxeo mundial han llegado a ser más famosos que él, aunque muy pocos conocemos su nombre. A esta altura seguro que no entienden absolutamente nada, y es lógico que así sea. Vamos a empezar a aclarar antes de que se haga definitivamente de noche.
 
      El tipo está vivo y hoy por hoy tiene un negocio de venta de bebidas alcoholicas. Nació en 1938 en una zona de New Jersey llamada Bayonne. Comenzó a boxear en 1964 y rápidamente fue conocido bajo el apelativo de: " The Bayonne Bleeder" (el Sangrador de Bayonne). Normalmente los púgiles llevan un sobrenombre que meta miedo (Maravilla, Mano de Piedra, Látigo) pero nuestro amigo Charles Wepner (que de él se trata esta nota) lleva el mote de "Sangrador" por la facilidad con la que se le producían cortes en el arco superciliar, terminando casi invariablemente sus combates con su rostro cubierto de sangre, pero propia. Su record es de 56 peleas: 35 ganadas (17 de ellas por Knock Out) 14 perdidas y 2 empates. Nada destacable. Peleó contra George Foreman, Sonny Liston, Joe Bugner y Duane Bobick, todos ellos destacados boxeadores de la época, resultando vencido por todos ellos. Ya tenía 37 años cuando un golpe de suerte (nada raro para un boxeador) dio un vuelco a su vida para siempre.
 
      Se preparaba la pelea entre George Foreman y Cassius Clay. Los dos mejores boxeadores de peso completo de la época (año 1973). Chuck Wepner es propuesto como rival de Foreman para después del combate entre ambos. Le habían ofrecido una bolsa de 100.000 dólares y la idea era que George pudiera vencerlo con facilidad. Pero Clay se interpuso en su camino y en una ya mítica pelea llevada a cabo en Zaire (Ali Bumba Ié) Cassius se quedó con el título mundial. Parecía que la única posibilidad de juntar unos dólares y fama se le desvanecía a Chuck Wepner entre los dedos. Sin embargo y contra todos los pronósticos Cassius Clay aceptó tenerlo como rival. Era para Wepner la pelea de su vida. Alguien que venía juntando unos dólares peleando en clubes de mala muerte, de repente tenía la posibilidad de enfrentanrse con el mítico campeón mundial de todos los pesos.
 
      Si alguien creía que Wepner podría llegar a hacer algún papel digno frente a Cassius Clay esos no eran los apostadores. Las apuestas estaban 30 a 1 obviamente en favor de Clay. Y la pelea se desarrolló en los términos esperados. Clay bailoteando el ring, demostrando un dominio total de la escena y Wepner recibiendo golpes y sangrando, tal era su costumbre. Hasta el 9º round.
 
      Decidido a quemar las naves El Sangrador de Bayonne salió a buscar un milagro antes de que fuera decididamente tarde. Un violento golpe de derecha en las costillas de Clay mandó sorprendentemente al campeón a la lona. Cassius Clay recibió la cuenta de 8 y pudo proseguir el combate. En ese entonces los enfrentamientos por el título mundial se desarrollaban a 15 asaltos. Clay se cansó de pegarle los 6 rounds restante provocando más hemorragias pero ninguna caida. Wepner resistía el castigo de pié, sin atinar a otra cosa que cubrirse y tirar algún tímido golpe. A los 2 minutos 40 de la última vuelta, Wepner apoya la rodilla en tierra y el árbitro de por ganada la pelea a Cassius Clay por Knok Out técnico. Hasta aqui, una historia atrayente pero sin ningún dato que la vuelva extraordinaria.
 
      Lo extraordinario pasó en la platea del estadio. Un tipo, que hacía sus primeras armas en Hollywood y que a la espera de algún papel importante como actor, se ganaba el pan escribiendo guiones, estaba mirando la pelea esa noche en Cleveland. Quedó tan impresionado con lo que había visto que se encerró en su casa durante tres dias posteriores al match y salió de allí con el guión de una película. El guionista se llama Sylvester Stallone y la película es Rocky.
 

      Sylvester, que había trabajado como actor secundario en algunos capítulos de la serie policial Kojak y como extra en alguna que otra película, saltó inmediatamente a la fama. El film ganó el Oscar a la mejor Película y Stallone estuvo nominado como Mejor Actor y Mejor Guión (luego de esto la Academia de Hollywood nunca más se acordó de él, y creo, con razón). Pero Wepner no vió ni un solo dólar.
 
      En 2003 el Tribunal Supremo de New Jersey hizo lugar a la demanda de Wepner contra Stallone por 15 millones de dólares. Antes de la sentencia ambas partes llegaron a un arreglo extrajudicial y todo terminó. Nunca se supo cuanto pagó don Sylvester por haber usado la vida de Wepner como catapulta el éxito.
 
     La próxima vez que el cable repita por pincuagésima vez la película Rocky tengan a bien recordar al Sangrador de Bayonne, cuanto menos para que tenga el apoyo moral que merece.
 
      Acá abajo pegué el link donde van a poder ver algunos rounds de la mítica pelea, perticularmente el 9º donde el campeón se pegó flor de susto.
 
      Un pis y a la cama. Buenas Noches.
 
 
 
 
     

domingo, 10 de marzo de 2013

Chavez, gatos huérfanos y Kretinas

      Hace unos días, falleció finalmente el Presidente de Venezuela Hugo Chavez Frias. Entre las nuevas costumbres que algunos frecuentan, tales como Halloween o Saint Patrick Day, se verifica la presencia de una bastante más molesta que consiste en que cualquier acontecimiento (la muerte de un presidente extranjero, la caída de un meteorito en Rusia o la victoria de un maratonista en Pekín) es convertida en un motivo para pegarle palos al gobierno nacional. Algunos lo llaman "tiro por elevación". Yo me niego. El tiro por elevación, sea de carácter bélico o futbolístico, tiene cierta gracia matemática y hasta alguna pretensión estética, condición de la que estos torpes mandobles carecen por completo.

        Y es que los comentarios y peor aún, los cartelitos, hábilmente confeccionados por algunos e ingenua y cándidamente reproducido por muchos, Facebook mediante, tienen un hilo conductor que se repite en su matriz profunda desde hace algún tiempo. El odio.

     Primo hermano del miedo, el odio posee una categórica componente irracional. Digamos para diferenciar, que hay alguna gente que teme, por ejemplo al agua como consecuencia de haber tenido alguna experiencia traumática con el líquido elemento en el pasado. Ahí tenemos un miedo justificado. En cambio quien teme a las cucarachas, por poner un ejemplo, no podrá encontrar en la vasta literatura (a excepción honrosa de la Metamorfosis de Kafka) ningún ejemplo de daño causado a nadie por uno de estos desagradables insectos. Sin embargo allá van, a los saltos y gritos, escapando mientras chocan contra las sillas a la sola vista de la intempestiva aparición de uno de estos bichos contra un zócalo. 

      Supóngase Ud. por un instante, un importador, digamos, de gárgolas de bronce búlgaras. Debido a ciertas medidas de protección a la industria nacional, de buenas a primeras, los eventuales compradores de gárgolas comienzan a preferir los productos fabricados en el país en detrimento de su próspero negocio. Déjeme decirle, que si Ud no ve con simpatía semejantes medidas, lo entiendo. No justificaría de ningún modo el odio pero sí el enojo o la ofuscación. 

     Del mismo modo si usted es de los que tiene ingresos suficientes como para generar un ahorro mensual y estaba acostumbrado a comprar divisa extranjera (aunque sea éticamente objetable) los controles cambiarios deberían generarle alguna o mucha molestia. Nuevamente de ahí al odio hay un abismo, pero sus sentimientos de contrariedad contra tales medidas tienen de donde aferrarse.

      La posición inexplicable es la de los sujetos de clase media, compañeros de trabajo, amigos del barrio y demás deudos, que comparten con uno no sólo ámbitos comunes sino posición social. Tipos que vieron como paritaria tras paritaria sus ingresos mejoraban. Cuentapropistas que comienzan a no dar a basto con los pedidos de trabajo. Comerciantes a los que los supera la demanda. Estudiantes becados, jubilados que gozan de un PAMI que ahora les sirve, beneficiarios indirectos de las asignaciones por hijo y demás planes (los beneficiarios directos gastan el dinero en algún lado, por ejemplo en el almacén, lo cual beneficia al almacenero). Uno lee, escucha y ve y no puede creerlo. Esa gente está poseída por un disconformismo crónico vecino lindero del odio.

     ¿De donde viene? ¿Como puede ser que, por ejemplo, durante la etapa de YPF privada se generaran interminables colas para cargar combustible y ahora, con la YPF en manos del Estado Nacional ello ya no ocurra y no tengan la decencia de reconocerle ningún mérito al gobierno? ¿A que se debe que, como otro ejemplo, hoy en día el 100% de los equipos de aire acondicionado que se venden sean fabricados en el país cuando antes teníamos una participación minoritaria y a esta gente no se les mueva un pelo?

      Me voy a meter en un terreno pantanoso. Es una teoría que involucra una rama del conocimiento de la que se poco. De cualquier si debiera remitirme solo a hablar de lo que se, rápidamente quedaría mudo. Creo que la respuesta a este comportamiento tan extraño tiene que ver con la psicología (con perdón y debido respeto a los psicólogos que eventualmente puedan leer este artículo).

      Hace algún tiempo, mi suegra tenía una gatita, que por esas razones de la vida había quedado huérfana antes aún de abrir los ojos. La pobre mascota fué alimentada con una mamadera de cotillón (con las que juegan las nenas a alimentar a sus muñecos) con un gomín de bicicleta en la punta (para los que no lo saben por ser demasiado jóvenes, las bicicletas tenían en las válvulas de sus neumáticos un pequeño cilindro de goma que dejaba entrar el aire pero no lo dejaba salir). Como consecuencia de esta condición anómala en su vida, la gata al crecer no se reconocía como tal. No era una gata. No se relacionaba con los demás gatos. Estaba convencida que no era uno de ellos a pesar de que, visto por un ojo imparcial, su fisonomía externa coincidía con la de cualquier gato, su psiquis negaba esa realidad tan evidente.

      Creo que ya van imaginando a donde quiero llegar.
  
   Dos de las revistas más vendidas en la Argentina, luego de Pronto y Paparazzi (dedicadas al intrascendente boludeo farandulario) son Caras y Hola. Estas últimas retratan la vida, obra y hacienda de personas cuyas vidas tienen en común con las nuestras el solo hecho de que ambos respiramos. Mansiones, vehículos, fiestas y lujos que nunca alcanzaremos (ni siquiera estamos seguros de querer alcanzar) son obscenamente expuestos semana tras semana en las tapas y páginas interiores de las citadas revistas para solaz que quienes las compran y leen. ¿Que es lo que les puede interesar de la vida u opiniones de quienes tan lejos están social y económicamente de uno? ¿Que mecanismo funciona para que semejante porquería sea un éxito editorial? Arriesgo una respuesta:

       Arrimarse al exitoso o al famoso, aunque sea por la ventana contagia de celebridad. Supongamos que un muchacho que ha vivido a la vuelta de nuestra casa se ha convertido en un exitoso actor, pintor, músico o lo que fuere. Siempre estaremos tentados de decir, cuando se lo nombre: "Ese vivía a la vuelta de casa" como si haber compartido verdulería nos salpicara de fama. Y en este caso sucede el milagro de la transferencia de odio.

      Como dijo Arturo Jauretche: "Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías. Porque conquistar derechos provoca alegría mientras que perder privilegios provoca rencor". Y es entonces, cuando el humano/gato huérfano deja de reconocerse gato y cree pertenecer a la minoría que perdió los privilegios cuando en realidad conquistó derechos mimetizándose con la clase social perjudicada tan sólo en el orden de los reclamos. No se le parece en nada, los verdaderos damnificados gastan en una cena lo que él en un mes de supermercado, sin embargo, tanto ansía parecerse que montado en un Renault 12 modelo 85 grita por que no puede comprar dólares. Desde detrás del mostrador de la zapatería despotrica contra la supuesta inseguridad jurídica que impide el ingreso de inversiones extranjeras, mientras el salón de ventas no tiene sillas suficientes para albergar a sus clientes (un pie con zapato y el otro solo con media a la espera del mocasín marrón número 41). Publica en Facebook desde su Smartphone que la cornuda viuda yegua podrida de Kretina atenta contra la libertad de expresión mientras postea una foto del cuerpo de un chancho con la cabeza de la Presidenta.

       Las imágenes de las exequias de Chavez son impresionantes como lo fueron las de Néstor y anteriormente las del General Perón o las de Eva. De todos modos, el odiante no se conmueve. No cree ser parte de ese pueblo dolido. No se reconoce ni beneficiario directo ni tangencial de ninguna de las políticas implementadas. Como en la anécdota del gato, uno lo mira y ve un minino, pero ellos por dentro creen ser otra cosa. Si la masa de votantes es morocha y de ojos negros, él cree ser rubio y de ojos celestes aunque, quien lo mira desde la vereda de enfrente lo confunda con Ceferino Namuncurá.

      Es una batalla perdida. No habrá nunca forma de convencerlos. Aunque uno les muestre un sobretodo, ellos insistirán que es un chaleco, bastante holgado y de mangas largas. Aunque uno se empeñe en mostrarles el brillo de la Luna, se quedarán criticando el largo de la uña del dedo que se las señala.

     Buenas tardes

jueves, 7 de febrero de 2013

Nerón, Nerón que grandes son...

      Al rato, apenas. Al ratito de que Alfredo Yabrán se volara la tapa de los sesos con una escopeta, aparecieron las teorías conspirativas que insistían en que no se había disparado sino que, reemplazado su cadáver por el de vaya uno a saber quién, el cartero más famoso del país en ese entonces se había dado a la fuga de manera subrepticia y seguramente alterado su aspecto e identidad para comenzar una nueva vida en otra parte del mundo.

      Esto no es nuevo, basta que alguien muera en circunstancias poco claras y que para reforzar la conspiración su cadáver no se vea públicamente, para que se comiencen a tejer las más variadas teorías sobre su real paradero. Así supuestamente Carlos Gardel habría sobrevivido al accidente de Medellín, con terribles quemaduras y vivió durante muchos años oculto en una cabaña en una isla del Tigre. Hitler no se suicidó en su bunker, aunque haya testigos que indiquen que si, sino que escapó al ejército norteamericano, inglés y ruso juntos, viniendo a parar a Sudamérica. Argentina, para más datos. Por razones desconocidas y a pesar de alimentarse únicamente con pastillas durante años, hay quienes insistían que Elvis no habría muerto, sino que se habría retirado a su mansión de Memphis (Graceland) y no pocos lo habrían descubierto yendo a comprar bizcochitos para el mate o paseando el perro en las inmediaciones. No pocos tejen un argumento similar, por motivos inexplicables, para con Nestor Kirchner.

      Esto que parece un mal de nuestro tiempo, tiene raíces antiquísimas, quizá mas antiguas de las que vamos a ver hoy. Es más, si alguien conoce algún ejemplo más antiguo y documentado, le pido que lo postee para poder corregir los datos. Al momento, la historia que se desarrollará a continuación es la más antigua y curiosa que encontré al respecto. Allá vamos:

        El tipo en cuestión se llamaba Nerón Claudio César Augusto Germánico pero lo conocemos simplemente como Nerón y había nacido en el año 37 después de Cristo. Llegó a regir los destinos del Imperio Romano pero no de la manera habitual. Normalmente el título de Emperador era hereditario pero Nerón no era hijo de un emperador sino que su madre se casó en segundas nupcias con Tiberio Claudio César Augusto Germánico, Claudio para los amigos. Claudio ya tenía un hijo, Británico (no es que fuera inglés, sino que se llamaba así) pero llegado el momento adoptó como hijo a Nerón y, siendo mayor que su hijo biológico lo nombró heredero al trono. El amigo Nerón fue declarado adulto a los 14 años y recibió el título de Emperador a los 16. Hay quien dice que el pasaje a mejor vida de Claudio contó con la invaluable colaboración de Agripina, madre de Nerón. El muchacho era educado en artes y ciencias, de hecho Séneca había sido su tutor. Todos los emperadores romanos tuvieron sus cosillas y sus muertos en el placard. Nerón no fue la excepción, de hacho se sospecha que mandó a matar a su propia madre, sin embargo el tipo puede mostrar algunos logros interesantes. Bajó la tasa de impuestos, apoyó a los libertos (esclavos que a fuerza de sacrificios económicos personales habían logrado comprar su propia libertad) creó teatros y gimnasios. Estableció los Quinquenales Neronia, una especie de Festival de Cannes pero con poesía y teatro. Terminó además con la guerra con los Partos, firmando la paz.

       Todo iba mas o menos dentro de los carriles habituales hasta el 19 de julio de 64 cuando comenzó un gigantesco incendio que duró cinco días y destruyó buena parte de la ciudad de Roma. Algunos le echaron la culpa a él, diciendo que mientras Roma ardía don Nerón miraba por la ventana de su palacio y tocaba la lira. Sin embargo hay pruebas, por ejemplo el testimonio del historiador Tácito que indica que al comenzar el incendio Nerón se encontraba en la ciudad de Antium, a unos 40 km de Roma. Apenas terminado el incendio Nerón puso manos a la obra con la reconstrucción de la ciudad y hasta se cuenta que alojó a muchos ciudadanos que habían perdido su vivienda en el palacio imperial. El punto es que además de reconstruir la ciudad, se necesitaba encontrar un culpable del incendio y Nerón no tuvo mejor idea que echársela a unos nuevos y molestos tipos llamados Cristianos. Se cargó a unos cuantos a modo de venganza arrojándolos a los leones, crucificándolos o quemándolos vivos. Un par de años después se inició una rebelión en Judea y Nerón mandó a Tito Flavio Vespasiano que la sofocó a sangre y fuego. Tanto que destruyó el templo de Jerusalen del que hoy solo se conserva una única pared, el Muro de los Lamentos. Con estos dos actos el tipo se granjeó el odio tanto de judíos como de cristianos.

    La reconstrucción de la ciudad (se vio obligado a subir las tasas impositivas, pero sólo a las provincias más prósperas), varias revueltas internas y rebeliones militares terminaron con el nombramiento por parte del senado de un nuevo emperador llamado Galba, la declaración de Nerón como enemigo público y la imposición de que se suicidara. Luego de su suicido, en lugar de pacificarse los ánimos se armó lindo bolonqui de modo que al año siguiente (69) hubo 4 emperadores.

       Listo, Nerón muerto. Luego del año de los cuatro emperadores asumió el trono romano Vespasiano, el de la rebelión el Judea del párrafo de más arriba. Sin embargo, el pueblo llano adoraba a Nerón. Sus apoyos a las artes populares, los esclavos y su tendencia a aliviar las cargas impositivas al vulgo los habían hecho tremendamente popular. Consecuencia: comenzaron a circular los rumores de que Nerón no había muerto sino que se había escapado.

      El punto es que la cara del emperador estaba acuñada en las monedas, tallada en estatuas y pintada en retratos. Sólo los que hubieron conocido personalmente al emperador sabían que cara tenía realmente. Es que era de buen gusto mejorar los rasgos del tipo y como consecuencia todas las estatuas romanas (y aún griegas) tienen la misma cara. Por lo tanto, el campo estaba preparado para la aparición de falsos Nerones.

      Y no solo apareció uno, sino que aparecieron tres.

     En marzo de ese mismo año apareció en Grecia el primer falso Nerón haciéndose pagar vermouths. El tipo tocaba la lira bastante bien, como el original. Decía haber escapado de las manos del ejército romano. Algunos desertores del ejército le creyeron y lo siguieron, seguramente a cambio de la promesa de algún cargo público ante un supuesto retorno a su trono perdido. No tuvo tiempo, marinos a órdenes del ejército romano lo encontraron y lo amasijaron.

      Desde el año 69 hasta el 81 un ñato llamado realmente Terentius Maximus se paseó por el Asia diciendo ser el escapado Nerón. Marchó hacia el Éufrates juntando seguidores con la intención de presentarse ante el reino de Partia para reclamarles el reconocimiento por haberles devuelto Armenia durante la firma de la paz en el año 63. No lo logró. Por mucho que les explicó al ejercito de Roma que en realidad se llamaba Terentius, no se lo perdonaron y fue ejecutado.

     El tercero se presentó directamente en Partia cerca del año 88. Tan buena fue su actuación que parte de los partos le creyeron la historia. Al punto de que estuvo a punto de estallar otra guerra entre Roma y Partia por culpa del impostor. Pero con Domiciano, el emperador de ese entonces, no se jugaba. También lo capturaron y pasaron por las armas.

      En definitiva, no hay nada nuevo bajo el sol. Siempre hubo y habrá quienes se hagan pasar por otro para hacerse pagar copetines o ligar algún mimo femenino. Tan cierto como que me llamo Cayo Julio César.

     

     

       

       

lunes, 4 de febrero de 2013

Konrad Lorenz, Mickey, la evolución y ET

      Es altamente probable que los vecinos de Konrad Lorenz pensaran que compartían vecindad con un tipo loco de remate. Por lo menos lo habrán pensado hasta que en 1973 recibió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología. Es que el tipo era un estudioso de la conducta animal y andaba todo el día rodeado de un sinnúmero de bichos, particularmente gansos. Tanto se metió en el tema que fundó una nueva ciencia llamada etología que casualmente consiste en eso, el estudio del comportamiento animal. Algo así como un psicólogo de bichos. El viejo Konrad extrapoló tiempo después ciertos patrones de conducta animales hacia el humano escribiendo un libro ya célebre llamado "Sobre la agresión" donde busca explicaciones a nuestros instintos animales basándose en los comportamientos agresivos entre miembros de la misma especie. 

      Se conservan muchas fotografías de Konrad Lorenz perseguido por una hilera de gansos jóvenes. Fue él quien descubrió que muchas aves vienen programadas, digamos, para reconocer como "Madre" a aquello que está a su lado cuando rompen el cascarón del huevo. Es que en un altísimo porcentaje de los casos suele estar ahí la gansa y el truco funciona a la perfección. Lorenz en cambio reemplazaba la presencia de la gansa por otros objetos, incluido él mismo, razón fundamental por la que existen esas fotos mencionadas al principio del párrafo. Los gansitos tomaban al bueno de Konrad por su madre y lo seguían a todas partes. Más allá de lo divertido de la situación, no es que uno pueda ganarse el Premio Nobel por hacer esa clase de payasadas. Konrad Lorenz investigó y describió muchísimos patrones de conducta y encontró ciertos hilos conductores que van desde las especies llamadas inferiores hasta nosotros.

      Al parecer, por mucho que nos empeñemos, seguimos siendo en el fondo (algunos en el frente) bastante animales. Los animales e incluso nosotros, traemos de fábrica cierto software del que no nos podemos deshacer por mucha civilización y cultura que le echemos encima. Así como los gansos reconocen a su madre en lo primero que ven, diera la impresión que nosotros venimos con una (entre varias) orden que nos empuja a que los recién nacidos o bebes humanos nos despierten ternura. Esta conducta es por demás conveniente; imaginen el desastre evolutivo si en lugar de despertarnos amor nos provocaran repulsión. Luego de la primera generación, chau humanidad. El humano es, por mucho, el animal cuya infancia es la más prolongada de todo el reino y necesita del cuidado de sus padres y adultos cercanos por muchísimo tiempo (en mi caso particular, por unos 40 años).
 
    Según descubrieron los etólogos, no todos los rasgos son necesarios para despertar la respuesta adecuada. Así como muchos animales reconocen a sus crías por el olor con independencia de aspectos físicos, ciertos estímulos visuales nos disparan el "modo ternura" haciendo funcionar el software que traemos de fábrica y despertando nuestra simpatía. Antes de pasar a su enumeración, que es lo que seguramente están esperando, les advierto una cosa. Este conocimiento es público y ya fue y es utilizado en nuestra contra o mejor dicho en favor de intereses comerciales. ¿No me creen? Ya van a ver.

      El cachorro humano presenta notables diferencias para con el ejemplar que será en su vida adulta. Mayormente, el resto de los mamíferos al nacer, se parece mucho a un ejemplar adulto pero achicado. Un ternero es esencialmente una vaca pequeña, un potrillo es un caballo en miniatura. Los tamaños relativos difieren poco desde que nace hasta su forma adulta. Quiero decir, su cabeza, tronco y patas mantienen una proporción mas o menos constante durante toda su vida. En cambio los humanos no. Tenemos la cabeza desproporcionadamente grande con respecto al cuerpo al nacer. Nuestros miembros inferiores son cortos y plegados y nuestras manos pequeñas. En nuestra cabezota neo natal, los ojos nos quedan grandes y la nariz pequeña. La boca y el mentón ocupan, relativamente, poco lugar en el contexto de la cara que tendremos cuando crezcamos.

      Pareciera ser que cualquier cosa o bicho que tenga estas características nos despierta inmediatamente sentimientos de simpatía. Los diseñadores y directores de arte de muchas películas han creado sus criaturas en función de estas premisas a los fines de que nos gusten bichos que normalmente nos provocarían repulsión. El mejor ejemplo es el de Mickey Mouse. A lo largo de su prolongada historia los tamaños relativos de la anatomía del famoso ratón se han modificado de modo de calzar en esa teoría. Crece el tamaño de la cabeza, baja la cintura con lo que las patas quedan más cortas. Al ponerle pantalones se engrosan las piernas y parecen aún más cortas. El hocico es menos roedor se ensancha y aparece como más corto. Lo que en el Mickey original es todo el ojo en el Mickey moderno es sólo la pupila haciendo que el ojo se vea más grande.

      Pudiera ser una coincidencia. Los dibujantes y diseñadores de la Disney se cansaron del diseño original y comenzaron a modificarlo sin un sentido determinado. Podría ser, podría ser. Busquemos otro a ver si encontramos.

      Un bicho de apariencia fría y reptílica no debiera despertar nuestra compasión ni simpatía. Sin embargo todos hemos llorado cuando la NASA secuestra a ET. El extraviado extraterrestre que bien parece una tortuga desalojada de su caparazón tiene sus características físicas calcadas de la descripción de un par de párrafos arriba. Ojos muy grandes, nariz y mentón pequeño, enormemente cabezón y de patas notoriamente cortas. Si no les alcanza les propongo que analicen anatómicamente, antes de que Silvestre lo capture a Tweety. O al ratón Jerry. O a Bob Esponja. Y puedo seguir con la lista.

      Ninguno de los mencionados son "humanos" sin embargo llaman a nuestra compasión y simpatía por el hecho de compartir estas características que han sido descubiertas mediante el análisis científico. Otro ejemplo más de uso de un descubrimiento en aras de la prosperidad comercial de una empresa, en este caso del entretenimiento y los muñecos en general. Cuando derramen una lágrima frente a la pantalla en solidaridad con un muñeco abandonado, fíjensé cuan perversos han sido sus diseñadores apelando a nuestros más profundos sentimientos animales.

      Que descansen.

      

jueves, 31 de enero de 2013

Para insectos vagos: la abeja

      Amueblados de buenas intenciones, nuestros padres y maestros nos transmiten nuestros primeros conocimientos en nuestra tierna infancia. Bastante antes de recibir los primeros conceptos académicos del tipo leer y escribir, se nos inyectan, a modo de fábula, ciertas nociones de intención moralizante. Que la vaca nos da la leche. La oveja hace lo propio con la lana. Que la hormiga trabaja durante el verano mientras que la cigarra malgasta su tiempo cantando en lugar de forjarse un futuro mediante el cual sobrevivir al invierno y que las abejas son muy trabajadoras. 

         Mas tarde deberemos reponernos de la decepción de caer en la cuenta que ni la vaca nos DA la leche ni la oveja nos DA la lana sino que a ambas se las quitan por la fuerza ( y ni hablar de la carne de ambas). Que en realidad a la cigarra la contrató un productor discográfico y se está dando la gran vida durante el estío boreal cantando en teatros de Marbella e Ibiza mientras la hormiga se debe contentar con comer las porquerías que ha juntado durante el verano anterior. La única que resiste al mito infantil es la abeja. Van y recogen polen y néctar. Fabrican cera para construir sus panales y además los llenan de riquísima miel de la que vilmente nos aprovechamos. Era hora de que alguien con el coraje suficiente venga a derribar ese último mito, demostrando que la construcción de sus panales en esa extravagante forma hexagonal tiene por objeto...trabajar lo menos posible. Lo lamento pero es tiempo de revelar unas cuantas verdades, aunque duelan.

         Supongamos que debemos diseñar un recipiente para almacenar, digamos miel (para que coincida con el ejemplo pero sirve para cualquier otro líquido). Inmediatamente, lo primero que se nos ocurre es algo así como un frasco o una lata. Geométicamente hablando un cilindro. Listo, casi perfecto. Poco material, buena (óptima) distribución de las tensiones internas, todo parece funcionar a la perfección. De hecho, desde las pequeñas latas de extracto de tomates hasta los enormes silos para almacenar toneladas de granos pasando por garrafas o botellas de bebidas varias todos tienen forma más o menos cilíndrica.

         Pero, como siempre que parece que tenemos todo resuelto de manera rápida, ocurre que nos estamos olvidando de algo. Y este caso no es la excepción. El lugar en el panal es limitado y no podemos darnos el lujo de desperdiciar espacio. Cuando abrimos una caja de latas de tomates, o una caja de vinos o de cualquier cosa que se envase en recipientes cilíndricos nos vamos a encontrar con que sobra espacio entre medio. No hay manera de optimizar ese espacio de modo que no queden huecos y aún los empaquetamientos más eficientes sólo logran cubrir aproximadamente un 75% del la volumen, dejando un cuarto de ella vacía. A esta altura la abeja reina nos mira con cara de pocos amigos.

         Busquemos otra solución. Hagamos prismas (cajas) de base, o bien triangular, o bien cuadrada o bien hexagonal. Si las hacemos todas iguales y las acomodamos convenientemente no vamos a dejar superficie libre y al fin y al cabo no vamos a almacenar tanta miel como para que el tema de la presión interna nos rompa los recipientes. Ahora tenemos 3 soluciones posibles en las cuales utilizamos al máximo la superficie disponible. ¿Por cual nos decidimos?

         Todo va a depender de cuanta cera vayamos a usar (recordemos que somos abejas) ahora tendremos que construir paredes que nos delimiten un recipiente de 3, 4 o 6 lados. Hagamos lo siguiente para poder comparar cual nos conviene. En lugar de medir el largo de las caras, hagamos "cajas" en la cual el perímetro sea igual de modo que no importe cuantos lados tenga, gastemos la misma cera. Pongamos por caso que la suma de las caras siempre de 12 (dado que es divisible por 3, 4 y 6 o sea el número de caras). Entonces si hacemos caras para el triángulo que midan 4 (4 lo que sea: milímetros, metros o unidades abeja, da lo mismo) o caras de 3 unidades para el cuadrado o caras de 2 unidades para el hexágono nuestro perímetro siempre dará 12 y estaremos gastando la misma cantidad de cera y no dejaremos ningún hueco vacío. ¿Me siguen?

        La primera vuelta de cera nos va a delimitar la superficie de la base de la caja y este dato es fundamental para calcular el volumen de miel que podremos almacenar en cada celda individual. En estas condiciones, nuestro triángulo de lado 4 tendrá una superficie de 6,9 unidades; nuestro cuadrado de lado 3 una superficie de 9 unidades y el hexágono de lado 2 una superficie de 10,4 unidades. Cuando nuestra abeja haga crecer las paredes hacia arriba, todas de la misma altura, el recipiente que podrá almacenar más miel es es hexagonal.

           Casi como conclusión llegamos a la siguiente demostración: las celdas hexagonales son la forma más eficiente de empaquetar poliedros sin dejar superficie libre y optimizando el volumen de miel a almacenar gastando la mínima cantidad de cera. Allá por los 1700 lo descubrió y demostró Colin Mc Laurin un matemático ingles colega de Isaac Newton que nos dejó una célebre serie (no, no es Dr House) matemática. A todo esto, las abejas lo sabían desde el principio de los tiempos sin saberse que, a la fecha, ninguna haya cursado siquiera un curso de matemáticas básicas.

           Todo esto para llegar a comentarles que en definitiva, el usar menos cera, no demuestra que las abejas sean geniales en el diseño de sus panales sino que simplemente quieren trabajar lo menos posible para construirlos. Este tramposo himenóptero nos ha tenido engañados durante todo este tiempo. 


     

domingo, 27 de enero de 2013

Sanos consejos para jóvenes cineastas

       El ejercicio de disciplinas artísticas está reservado solo a unos pocos, desafortunadamente. Algunos tocamos la guitarra o componemos modestos versos con palabras que riman con corazón o quizá enchastramos una cartulina con temperas logrando algo que, con algún esfuerzo pueda reconocerse como un paisaje nevado. Pero, lamentablemente eso no es arte con mayúsculas. Como decía más arriba, el ejercicio del arte está reservado solo a unos pocos afortunados. Durante mucho tiempo se sostuvo que la ópera constituía en mayor ejemplo de concurrencia de varias artes al mismo tiempo en un solo acontecimiento. De hecho en la ópera hay principalmente música y canto, poesía en las letras, danza, artes plásticas en los decorados y escenografía, diseño de indumentaria en los trajes, literatura en el argumento y más. Por desgracia éste género artístico nunca fue todo lo popular que uno pudiera pretender, en su mayor parte por el hecho de ejecutarse en vivo en teatros especialmente acondicionados para tal fin. Sin embargo, desde hace algo más de un siglo otro género artístico muchísimo más popular ha tomado la posta reemplazándolo como acaparador de la concurrencia de varias artes individuales al mismo tiempo: El cine. 

         De hecho en el cine hay comedia y tragedia. Música y hasta poesía en las composiciones de fotografía.   Cierta coreografía en las escenas de luchas y persecuciones. La iluminación y el uso del color lo acercan a las artes plásticas convencionales. Finalmente, los diálogos, el argumento y el guión constituyen un claro ejemplo de literatura.  

         Es por eso que, humildemente, esta vez Bombilla Tapada pone a disposición del joven cineasta principiante, una serie de consejos para que su realización cinematográfica no desentone con el resto de modo que su ópera prima semeje la de los realizadores consagrados. Un catálogo de escenas y situaciones que no deben faltar en su película (convenientemente separadas por género) y que si bien no garantizan el éxito de por si, harán que nadie note que es usted un recién llegado al mundo del 7º arte. Los invito a pasar, tomen lápiz y papel. Luz, Cámara  ¡Acción!

Película de Acción / Policial.

             Si el protagonista es policía, debe tener un compañero que sea su antítesis. Si él es veterano y poco apegado a las normas su compañero debe ser un novato con respeto absoluto por los reglamentos y leyes. En algún momento, por su poco interés en atenerse a las reglas e instrucciones de sus superiores, su jefe le pedirá la restitución a la fuerza de su placa identificatoria y su pistola. Recién ahí el veterano resolverá el caso.

             En cambio si el protagonista no pertenece a las fuerzas oficiales sino que es un detective privado, su oficina debe ser sombría y oscura. Sus papeles tienen que estar en desorden y su vida sentimental debe ser complicada. Debe estar separado o en proceso de hacerlo. 

             Tenga en cuenta que si va a incluir en la trama la aparición de una pareja de gemelos idénticos, uno ha de ser bueno y otro malo.

              En cualquiera de los casos, el protagonista promediando la película debe entrar a un bar o volver a su casa e inmediatamente al sentarse en el sillón o la barra según sea el caso y encender el televisor un presentador de noticiero dará novedades sobre el caso que está investigando. En alguna escena, algún interrogatorio informal debe realizarse en un bar donde, de fondo haya una señorita bailando en el caño.

             Una vez que el bueno haya descubierto qué trama el malo y lo persiga no debe Ud. olvidarse de las siguientes imprescindibles escenas: Si el policía / detective persigue al delincuente en taxi ha de conseguir uno vacío con sólo levantar la mano de manera inmediata. Al llegar a donde sea, haya realizado un viaje de 2 cuadras o de 14 kilómetros el dinero que saque de primera intención de su bolsillo será el exacto a no ser que se exceda por unos centavos, ocasión en la cual recitará el siguiente inciso: "quédese con el cambio". Si por el contrario utiliza su propio automóvil (o el de la fuerza a la que pertenece) habrán indefectiblemente los siguientes escollos: una gran cuneta, que el automóvil saltará eficientemente enfocado desde un plano más bajo que la línea de los neumáticos; un carrito de vendedor ambulante que el vehículo chocará sin daños a su propietario pero que desparramará todo su contenido (no importa el lugar del planeta ni la estación del año, siempre vende melones)  y un bar con mesas en la calle, cuyos ocasionales ocupantes saltarán atléticamente esquivando el móvil y que éste último atropellará revoleando sillas y mesas por los aires y dos operarios transportando a pulso una gran lámina de vidrio. Finalmente, si la persecución llegara a salir de la zona urbana proyectándose hacia la carretera, habrá un precipicio, así sea que la acción se desarrolle en Los Alpes o en La Pampa.

           Finalizada la persecución el villano llegará a algún edificio y el policía / detective conseguirá estacionar el vehículo en la puerta misma del inmueble. Luego la persecución interna llegará hasta la terraza, siempre.

          Si ocurren (y es conveniente que ocurran) roturas de vidrios, explosiones de vehículos o inmuebles o algo o alguien que se precipita al vacío, estas escenas deben ser vistas en cámara lenta.

          Es de buen gusto que el villano ponga broche de oro a sus malas acciones mediante la activación de una bomba. Por alguna disposición de algún organismo desconocido, las mismas deberán contar con un display digital con números rojos (se admite el verde en el peor de los casos) que irá en cuenta retrógrada. El villano tendrá la amabilidad de iniciar la cuenta con tiempo suficiente como para que el héroe llegue a tiempo desde donde esté. Debe agregarse, además, que el artefacto explosivo en cuestión tendrá por lo menos dos cuerpos que estarán unidos uno al otro por cables de distinto color. Usualmente deberá cortarse el rojo. Antes de activarla, el pérfido criminal tendrá la cortesía de explicarle con lujo de detalles sus planes futuros al policía/detective a fin de que éste sepa a donde dirigirse una vez desactivada la bomba de referencia.

           Por más tropelías que el malo haya cometido durante el desarrollo del film, la pelea final será mano a mano (y alguno de los protagonistas de la misma lo propondrá en castellano aunque la película sea hablada en inglés. "manou ai manou") y si eventualmente los villanos actuaran en pandilla atacarán de a uno, esperando su turno al rededor del héroe en lugar de atacarlo en grupo.

           Finalmente, una vez superados los escollos de la trama, el policía/detective que ha sufrido golpes, puñaladas, quemaduras, caídas y demás magrullones estoicamente, sufrirá horrores cuando la chica linda de la película le limpie las heridas con alcohol.

Película Bélica

          En cualquier batalla se puede sobrevivir a no ser que uno muestre la foto de sus hijos y su esposa o de su novia que lo espera en Arkansas (o Michigan u Ohio). En ese caso lo aguardan no más de 20 minutos de sobrevida

           Una vez que el compañero del protagonista haya muerto lentamente (es de muy buen gusto que le salga sangre de la boca) éste último , que ha sobrevivido , sufrirá un acceso de furia y tomará su arma (de preferencia una ametralladora) saliendo de su trinchera al grito de: Malditos...(amarillos, japoneses, alemanes o quien corresponda) y matando a unos cuantos en venganza. Normalmente el amigo morirá con los ojos abiertos y el protagonista se los cerrará con la palma de su mano.

           No hace falta saber alemán para pasar por soldado alemán. Cualquier soldado norteamericano con uniforme alemán, hablando ingles con acento alemán puede hacerse pasar exitosamente por teutón.

           Por más que la guerra venga durando años y años las mujeres tendrán tiempo para afeitarse las axilas y cuidar de su dentadura.

           Si el protagonista cae prisionero, su guardián será sádico. Si entre los presos hay un negro (en todo pelotón ha de haber uno) éste sabe tocar la armónica. Mientras están presos, la comida que reciben es una especie de polenta blanquecina, cuando están combatiendo la comida viene en latas y siempre son frijoles.

Películas varias (Ciencia Ficción, Terror, Piratas, etc)

           En las películas de terror basta con que alguien indique que algo no deba hacerse para que alguien lo haga (no leas ese libro, no abras esa puerta, no subas por esa escalera) generalmente ante el menor ruido lo primero que hacen es ir a investigar a pesar de que sea de noche y no haya luz (al sótano, al ático, al bosque) es de buen gusto que se disponga que la investigación sea realizada por señoritas de buen ver en ropa interior o similar. Justo antes de que el villano amasije a su nueva víctima, saltará un gato desde la oscuridad y cuando todos se relajen (es sólo un gato) ocurrirá la carnicería. 

        Se procurará que todo el terror ocurra durante la noche y haya una impresionante tormenta. El malvado estará oculto en las sombras y se verá únicamente cuando un relámpago lo ilumine. Si el monstruo de la película es acuático hundirá, tomándola por sus pies, a la chica más hermosa del grupo mientras toma un inexplicable baño nocturno en aguas de un lago o el mar. Si el terror es terrestre, el primer occiso ha de ser un negro. Se tendrá la precaución de que el malvado asesine a sus víctimas de a uno. 

       Es bien recibido el hecho que, la primera muerte del villano sea solo aparente. Mientras los sobrevivientes festejan la buena suerte de haberlo matado, éste se pondrá de pié y se cargará a un par más. Si se vislumbra la posibilidad de rodar una secuela, puede abrir un ojo justo antes de que comiencen los títulos finales.
                  
             Si se trata de un film de Ciencia Ficción y este tiene como argumento una invasión extraterrestre o una catástrofe atmosférica, climática o geológica, siempre ocurrirá en los Estados Unidos. Quien finalmente resuelva todo será alguien cuya opinión fue ridiculizada durante los primeros minutos de la película. La clave para la resolución siempre estará en manos de los Yankees. Todos los aliens, vengan de donde vengan hablan en ingles. Las claves de los programas pueden desencriptarse como mucho al tercer intento y el acceso correcto es anunciado de manera oral por una voz femenina. Será mejor recibida por la audiencia si la clave es descubierta por alguien que no supera los 15 años. Las pantallas de las computadoras habrán de iluminarse tanto que su luz se reflejará en el rostro de quien las opera. Si tiene que escribir rápidamente en el teclado no es necesario usar la barra espaciadora para nada. Dentro de las naves espaciales hay gravedad y llegado el caso de combate en el espacio, la nave alcanzada explotará aún en ausencia de oxígeno como si funcionara con kerosene.

              El malo de las películas de espadas, piratas o medievales ha de ser un noble odioso. Todos llevaran dentaduras muy blancas y completas y cabellos limpios. El héroe, a diferencia de las películas de acción situadas en la época actual, es atacado por varios espadachines simultáneamente y logra deshacerse de todos. En algún momento las espadas deben quedar cruzadas por su empuñadura y los rostros del villano y del héroe deben estar a centímetros uno del otro. Allí el malo debe decirle algo infamante al bueno. Se separarán y seguirán peleando. Es bien recibido por la audiencia si el villano rasga la manga de la camisa del héroe y mana algo de sangre. No está mal que el canalla cargue sobre sus espaldas la muerte anterior del padre del héroe. 

            Último consejo para iniciar una carrera cinematográfica exitosa: no importa si se trata de la vida de un poeta tuberculoso viviendo en una pensión mugrienta o de una joven noble recién casada con un millonario alojada en el Hotel Latour Maubourg, si la acción transcurre en París, desde cualquier ventana puede verse la Torre Eiffel.

            Que tengan suerte y nos vemos en la entrega de los Oscar.