lunes, 28 de octubre de 2013

Ganaron pero perdimos. Perdieron pero ganamos

      Edición especial, fuera de programa con motivo de las elecciones legislativas pasadas.

      El trasplante de la lógica y lenguaje futbolero al ámbito político no solo es un error sino que fuerza razonamientos que terminan cayendo por su propio peso. Cuando las elecciones tienen por objeto la obtención de un solo cargo electivo los resultados son claros. Hay un presidente, un intendente o un gobernador electo y los demás han perdido. Pero el caso de las elecciones legislativas, como la de ayer, presenta un colorido abanico de situaciones donde, desde el más popular al menos votado encuentran motivos para revolear papelitos de colores al son de una música previamente seleccionada.

      Y la mención al ámbito futbolero no es caprichosa. Se confunde, voluntaria y capciosamente, el triunfo en un partido con la obtención del campeonato, el trofeo al goleador, el premio Fair Play y la copa Chamigo al mejor jugador del partido. El objetivo primordial (y el único que la ley establece) es proporcionar un método justo para la constitución de las cámaras legislativas. Cuantos votos representan un diputado y cuantos diputados, por ende, de cada partido formarán la cámara sobre la cual se solicita opinión. Cualquier otra información que se saque de ahí comienza a formar parte de construcciones especulativas que pueden adaptarse a cualquier paladar.

      De hecho, si uno aplica la fórmula para obtener el porcentaje de crecimiento o disminución de caudal electoral a una fuerza que no se hubiese presentado a la elección anterior terminaría dividiendo por cero, obteniendo un grado infinito de crecimiento, aún sacando 7 votos piojosos.

      Por supuesto, si el gobernador o presidente en ejercicio pidiera: Voten por Carlitos, y Carlitos sacara escasos votos podría uno colegir que al presidente o gobernador, los votantes le dan nula pelota. Pero eso no es objeto de la elección.

      En el berenjenal de números que surgen como hongos después de la lluvia a partir de las 18 hs. todo aquello que no sea la conformación de la cámara que es sujeto de comicio es sólo especulación. Pero vamos a los números duros.

      En la Honorable (ponele) Cámara de Diputados hay 257 pupitres a llenar. Ahora bien, para que la sesión tenga validez legal, debe iniciarse con 129 diputados sentaditos en su escaño (así se llama el pupitre). Aquel partido o grupo de partidos que lo logre, se garantiza el inicio de la sesión. A partir del próximo 10 de diciembre el FpV, el partido gobernante, tendrá 132 diputados y por lo tanto se asegura el quorum para sesionar y de rebote la aprobación de aquella iniciativas que requieran mayoría simple para su promulgación. Se supone que su situación, entonces, es medianamente cómoda. La pregunta ahora es: ¿Mejoró o empeoró? Respondan ustedes. El FpV tendrá hasta el 10 de diciembre 127 diputados propios y 132 luego de esa fecha ¿Ustedes que dicen?

      Pero, vamos a meternos en el barro. A pesar de que sostuvimos que no era válido mezclar la hacienda, vamos a ver como se las ingenian ciertos medios para confundir el aserrín con el pan rallado (solo en aquellos aspectos en los que les conviene).

      Cristina Fernández ganó las elecciones presidenciales con el 54% de los votos. Por su parte Mauricio Macri alcanzó, cuando fue elegido Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires un categórico 63% (fue en ballotage contra Filmus). El FpV, a nivel nacional en estas elecciones obtuvo un 33%. Es decir un 38% menos que en la elección presidencial. El PRO, partido de Macri, sacó en las elecciones de ayer sólo en Capital 34% para diputados. Esto es un 46% menos que en la última elección ejecutiva. Sin embargo los medios proponen que la baja (notoria) del FpV es un fracaso mientras que el descenso (categórico) del PRO en su distrito madre lo pone en carrera para la presidencial de 2015. Y estoy siendo generoso, puesto que si se toma el porcentaje del PRO a nivel nacional (9%) los números son todavía más demoledores. (A pesar de esta clase de "éxitos" el PRO es incapaz de armar una fuerza nacional, aún hay distritos, provincias enteras en las que no presenta candidatos, pero no es problema mio).

      Surge entonces la imagen de Sergio Massa como gran ganador. En ausencia de números anteriores contra los cuales comparar lo suyo es solo ganancia. Metió 18 o 19 diputados y está muy bien. Solo les pido que recuerden que en la elección de 2009, lo que hoy se llama Massa se llamó De Narvaez. Ayer ni figuró con un triste 5% más o menos. La única opción que la oposición tiene es formar consenso entre ellos de modo de poder oponer alguna fuerza en contra del FpV si aspira a algo más digno que un cómodo segundo puesto en 2015. El problema es la lucha de egos gigantescos que tienen tanto Macri, como Massa, por no hablar de Carrió. Ideológicamente no hay demasiado problema, ninguno de ellos tiene una ideología por defender.

      Tres diputados de la izquierda son una buena noticia. Si no se pelean entre ellos pueden tener la llave para destrabar votaciones que requieran mayoría calificada (2/3 del cuerpo) y si saben negociar podemos salir todos ganando.

      Esta vez, para escribir rapidito, evite poner fotos y gráficos. Mitad para no distraer la atención del texto, mitad para perder menos tiempo. Solo me voy a permitir poner la imagen del nuevo diputado por la Capital Federal Sergio Bergman

Creo que me equivoqué. Perdón, debe ser por la hora...

     


domingo, 27 de octubre de 2013

Cuidado a quien le dicen Trolo. La muerte de Filipo II de Macedonia por culpa de la homofobia

     
Vivimos en una de las épocas más "gay friendly" de toda la historia de la Humanidad. Mirando hacia atrás podemos ver el escarnio y la burla a los homosexuales durante buena parte del siglo XX. La cárcel durante el siglo XIX (Oscar Wilde, sin ir más lejos). Durante la Edad Media las cosas no eran mejores. La sola acusación de sodomía (no se llamaba homosexualidad) podía terminar con la castración de los acusados. Sin embargo, si seguimos dándole vuelta hacia atrás a las agujas del reloj y llegamos a la Roma y Grecia clásicas, nos encontraremos con que las parejas masculinas de amantes eran bastante comunes y no estaban mal vistas. Era común que los hombres encumbrados tuvieran un mancebo al que protegían y enseñaban a cambio de favores sexuales (Ustedes me entienden). Sin embargo tenía mucha mejor prensa la homosexualidad activa que la pasiva. Aún en una sociedad abierta a esa clase de temas, la certeza o la sospecha de que uno de los dos se hacía "limar el buje" por el otro levantaba habladurías y sonrisas cómplices.

      Tan tolerada y aceptada estaba esta clase de comportamientos que el ejército griego tuvo un cuerpo de élite llamado el Batallón Sagrado de Tebas compuesto por 300 guerreros duramente entrenados de entre los más valientes de toda la tropa. En realidad estos 300 guerreros no eran otra cosa que 150 parejas homosexuales de amantes.

   
      El tema que vamos a tocar hoy (o cuando lo lean) tiene que ver con los acontecimientos que han llevado al trono a uno de los personajes más famosos de la Historia en donde, según algunos autores (mi fuente es el libro de Roger Caratini), la homosexualidad, la burla a un supuesto soldado "pasivo" y cierto método de venganza usual para lavar afrentas de este estilo tuvieron mucho que ver. Eso si, tenemos que viajar unos cuantos años al pasado (unos 2.300) y unos cuantos miles de kilómetros (hasta el norte de Grecia, en lo que se llamaba Macedonia en ese tiempo).



     
Dicen que así era Filipo
      Macedonia era un reino independiente gobernado en el tiempo del que vamos a hablar por Filipo, que a consecuencia de esto fue conocido como Filipo II de Macedonia. El tipo hizo dos cosas realmente notables. La primera: crear la maquinaria de guerra más eficiente de la época. No había en el mundo conocido un ejército más disciplinado, ordenado y letal que el macedonio. Y la segunda: tener un hijo al que le puso Alejandro, conocido como Alejandro III o Alejandro de Macedonia o mejor aún Alejandro Magno. La cuestión es que Filipo estaba casado con una tal Olimpia, madre de Alejandro. Ya tenía más de 40 años, le faltaba un ojo (perdido en batalla) tenía una clavícula rota y mal soldada y otras múltiples heridas de guerra. Un día, un general suyo llamado Atalo le presentó a su sobrina Cleopatra (no la egipcia, otra) y el viejo rey se enamoró al instante de modo que le propuso matrimonio o algo así. No era costumbre macedonia la poligamia pero sí se estilaba que tanto en Macedonia como en Persia (el imperio de al lado) los dirigentes tuvieran una esposa y múltiples concubinas. Pero Cleopatra (que adoptó el nombre heleno de Eurídice) no quería ser una mas del harem, pretendía ser la esposa legítima de Filipo. Al conocer la noticia de la boda, Olimpia puso el grito en el cielo. No sólo la rajaban de la corte sino que, como era muy probable, el viejo rey enamorado dejaría embarazada a la nueva esposa y chau reinado de Alejandro Magno. De hecho, durante un banquete en el que estaban casi todos bastante entonados por el vino, Atalo sugirió un brindis por la nueva pareja pidiéndole a los dioses que los proveyeran de un nuevo sucesor al trono nacido de ambos. Alejandro se enojó y las cosas casi llegan al derramamiento de sangre. Al otro día, Alejandro y Olimpia hicieron las valijas y se mudaron a Iliria, que quedaba a unos kilómetros de la capital macedonia llamada Pella.

   
Cabeza de Atalo
      Pasada la mamúa, Filipo recapacitó y viajó con un séquito modesto a Iliria para convencer a Olimpia y Alejandro de que volvieran. Le fue bastante bien. Convenció a Olimpia de que no perdería por nada el título de reina y a Alejandro de que su primogenitura estaba asegurada, es decir, a la muerte de Filipo sería el el heredero y no el eventual hijo que pudiera tener con Cleopatra/Eurídice. Cuando volvía, su caravana fue atacada por unos rebeldes que quisieron aprovechar que el rey no estaba con su ejército completo. A Filipo lo voltearon del caballo y lo hirieron malamente en uno de sus muslos. No pudiendo moverse Filipo hubiese sido presa fácil del enemigo a no ser que un soldado, de nombre Pausanias, se hubiese interpuesto entre el cuerpo del rey y las armas enemigas. Todo el ataque destinado a Filipo terminó en el cuerpo de Pausanias quien muy mal herido fue retirado del campo de batalla. Filipo se repuso de la herida pero le dejó una renguera permanente que conservó hasta su muerte (de todos modos no faltaba mucho, aunque el rey no lo sabía). Pausanias quedó a la espera de la parca en un hospital de campaña. Atalo, el general, lo fue a visitar y le preguntó que lo había llevado a semejante acto de arrojo en favor de la vida del rey. Pausanias en su lecho de muerte le confesó que su acto de valentía se debió a que en Pellas, un homónimo de él, es decir otro tipo llamado Pausanias, los hostigaba diciendo que su pertenencia al ejército macedonio sólo era explicable por el hecho de que el moribundo era un homosexual pasivo favorito de algún general o hasta quizá del mismo Filipo. El ahora casi muerto Pausanias supuso que un acto máximo de virilidad sería ofrecer su propia vida a cambio de la del rey como demostración de su hombría. Esta confesión conmovió, dicen, hasta las lágrimas a Atalo, quien le juró a Pausanias que vengaría las injurias que habían vertido sobre él. Acto seguido, Pausanias procedió a morirse tranquilo.

   

Lo que queda de Pellas
De vuelta a Pellas, Atalo buscó, encontró e invito al tocayo del soldado muerto a un banquete. Se llamaba Pausanias de Orestis. Corrió adrede, bastante vino y a los postres, Pausanias no sabía ni como se llamaba. Según una costumbre macedonia, una efectiva forma de vengar semejantes afrentas como la sufrida por el muerto, era hacer sentir en carne propia (nunca mejor dicho) los rigores de la homosexualidad pasiva. Atalo entregó en cuerpo inundado de alcohol de Pausanias a un buen número de soldados macedonios que le midieron el aceite hasta el alba. Despertarse y notar que algo raro pasaba a su retaguardia fue todo uno para Pausanias que loco de furia, también juró venganza. Tuvo, dicen, la oportunidad de hablarlo con el mismísimo Filipo, dado que Pausanias era miembro de la guardia personal del rey. Si Filipo hubiera tomado realmente cartas en el asunto, hubiese tenido que sancionar a Atalo, tío de su futura esposa y arriesgar su matrimonio próximo, por lo que trató de calmar la furia de Pausanias con un ascenso y ya.

      Pausanias de Orestis no lo consideró suficiente y ahora, además de furia contra Atalo, sumaba su bronca contra Filipo.

   
      La boda de Filipo con Cleopatra/Eurídice fue en el 337 antes de Cristo. Había muchísimos invitados y, ademas del casamiento, se llevaban a cabo juegos gimnásticos, obras de teatro, procesiones con las estatuas de los dioses griegos (incluida una del mismo Filipo) y grandes banquetes. Filipo II de Macedonia avanzaba con sus vestimentas completamente blancas, rengueando, junto con su nueva esposa, saludado por el pueblo de la ciudad de Egas en cuyo estadio se celebraría una obra de teatro en honor de los contrayentes. Mientras ingresaba por una de las puertas flanqueado por su guardia personal, se desprendió de entre ellos Pausanias y lo acuchilló eficientemente. Filipo murió allí mismo. Pausanias tenía dispuesto un caballo a las afueras de Egas a fin de darse a la fuga pero nunca llegó a montarlo. Fue ajusticiado por tres miembros de la guardia real.

   
Alejandro
      Como consecuencia de este enredo de túnicas (por no decir enredo de polleras) asume como rey de Macedonia Alejandro III, posteriormente conocido como Alejandro Magno, cuyo nombre más adelante y hasta nuestros días será sinónimo de genio militar. Con sólo 20 años hereda el trono Macedonio y desde allí conquista todo el Imperio Persa y llega a fundar ciudades (invariablemente llamadas Alejandría) en el actual territorio de la India. Pero eso será quizá motivo de otra nota, en otro momento.

       En consecuencia, habrá que ser más prudente con los calificativos. En la cancha cuando se tilda de gay a la hinchada contraria. Con los amigos cuando uno acusa a otro de homosexual por no animarse a algo. Por norma general habría que dejar de usar esos apelativos a modo de insultos. En principio por respeto al otro y para no ser tildados de homofóbicos. Y por otra parte para que no le pase a uno lo mismo que a Pausanias de Orestis y al mismísimo Filipo de Macedonia.

Que la pasen lindo. Si manejan, no beban.



   


domingo, 20 de octubre de 2013

El Gobierno Más Corrupto de la Historia y los Teoremas Matemáticos

      Hay una frase que se atribuye a Galileo Galilei que sostiene que es la matemática el lenguaje de la naturaleza. Y de hecho, a cada paso nos enfrentamos a la demostración de que es cierta. La matemática tiene el éxito que se le reconoce, porque el andamiaje y estructura de su edificio está construido sobre la base de otra ciencia no menos importante como lo es la lógica. Y si bien el uso cotidiano de la matemática no nos es tan evidente (aunque no nos demos cuenta, cruzar una calle mientras se acerca un auto y calcular si llegamos hasta la otra vereda o debemos ser prudentes y esperar a que el móvil pase requiere de inconscientes cálculos matemáticos) la lógica nos es indispensable para realizar cualquier tipo de actividad. La conjunción de estas dos disciplinas mas la aplicación de ciertas reglas, han dado como resultado los más bonitos ejemplos del logro del razonamiento humano: Los teoremas. No se asusten, no vamos a demostrar nada demasiado complejo, pero sí tomar una de sus herramientas para demostrar una falsedad con las que nos bombardean todos los días.

       No todos los teoremas se demuestran por el mismo camino. Hay demostraciones más y menos ingeniosas pero todas siguen un riguroso sendero lógico. Uno de esos caminos lleva por nombre "reducción al absurdo" y consiste en, al querer demostrar que algo es correcto, tomar el camino contrario. Es decir, plantear que eso mismo es falso y encontrarse con un callejón sin salida o una inconsistencia lógica.



        Permítanme un ejemplo no demasiado difícil. Todos sabemos que la raíz cuadrada de 2 es un número irracional. A los que no lo saben se los cuento: la raíz cuadrada de 2 es un numero irracional. Esto significa que no puede presentarse como una fracción de otros dos números. En verdad cuando uno utiliza una calculadora y le pide el resultado de "raíz cuadrada de 2" la máquina muestra todos los números que le caben en el visor, pero si uno tuviera muchísimos más dígitos en la calculadora el aparato seguiría llenando y llenando de decimales nuestra pantalla. La parte decimal de "raíz cuadrada de 2" no termina nunca. Pero una cosa es saber algo y otra muy distinta demostrarlo. ¿Como podemos hacer para dejar a todos convencidos de que la raíz cuadrada de 2 no puede presentarse como un número fraccionario, el cociente entre dos números naturales?

       Planteemos lo contrario, a pesar de que sabemos que es falso, digamos que raíz cuadrada de 2 es igual a un número fraccionario. Y que la fracción ya está reducida, que tanto el numerador como el denominador no puede achicarse más, que ninguno de los dos es múltiplo del otro. Son primos entre sí.

   \sqrt{2} = \frac{p}{q}   

   Elevamos todo al cuadrado

    2 = \frac{p^2}{q^2}
    Y ahora pasamos de término la "q" multiplicando para el otro lado

   2q^2 = p^2 \,\!

Ahora bien. Sea lo que sea q al cuadrado, si se lo multiplica por 2 da un número par. No importa que número entero uno elija, cuando es multiplicado por dos SIEMPRE da un número par (prueben si no estan convencidos). La cuestión es que 2 por q al cuadrado es igual a p al cuadrado. Y la UNICA forma en que p al cuadrado sea par (para ser igual a 2 por q al cuadrado de allí arriba) es que p también sea par (si tampoco me creen jueguen un rato con una calculadora elevando números pares e impares al cuadrado y certificando que sólo los pares dan cuadrados pares). Pero p no puede ser par, porque lo pusimos como condición al principio. Dijimos que la fracción contenía únicamente números primos y no existen ( a honrosa excepción del 2) números primos pares. Es decir, seguimos un camino que nos lleva a una contradicción de las condiciones puestas por nosotros mismos. Por lo tanto, como propusimos que raíz cuadrada de 2 era un número racional y no solo no pudimos demostrarlo sino que nos estrellamos la nariz contra la pared de la lógica, debemos concluir que raíz de 2 es un número irracional, que no hay fracción de números enteros que exprese su resultado. Lo que hemos hecho en realidad es demostrar una proposición por reducción al absurdo.

      Tomen aire que seguimos....

      Muchas veces, intercambiar conceptos de una disciplina a otra no da resultados. Pero en otras el transplante  sirve para clarificar posiciones que de otro modo sería muy cuesta arriba plantear. Vamos a hacer ese intento, espero que me sigan y que al final de resultados

      Me propongo esta vez, reducir al absurdo la descabellada afirmación tantas veces repetida, de que este gobierno es el más corrupto e ineficiente de los últimos años (de acuerdo con el interlocutor pueden ser los últimos 20, 50 o 2000 años, total no importa). Por supuesto que aquí no podemos hacer uso de las herramientas que tan bien afiladas tiene la matemática, pero si podemos desarrollar un camino que nos lleve a un sopapo contra la lógica. Veamos.

      El planteo seguirá la siguiente hipótesis (al igual que el propuesto con anterioridad de que raíz de 2 ES un número racional) afirmaremos que este es el gobierno más corrupto de la historia, hecho que debería manifestarse en que los funcionarios no hacen otra cosa que llenarse sus propios bolsillos y bóvedas personales en detrimento de las cuentas y tesoro público (de algún lado la tienen que sacar). Vamos a ver como nos va:

      El 23 de diciembre de 2001, el eventual Presidente de la Nación Adolfo Rodriguez Saa (Dios mio) anunciaba al país y al mundo que dejaríamos de pagar nuestra deuda externa no como bravuconada reivindicatoria de algún derecho sino sencillamente porque no teníamos plata para hacerlo. La nochebuena que se celebró al día siguiente nos encontró con 2 vencimientos sin pagar. ¿Eran acaso 1.000 millones de dólares? ¿Quinientos? ¿Cien?. No, nuestro país no podía hacer frente a 2 pagos que entre ambos no llegaban a los 18 millones de dólares. (U$S 17,3 para ser exactos). Reducir el nivel de la deuda no solo nos era imposible sino que, por culpa de los intereses punitorios, sumados a los abusivos intereses habituales, la relación entre lo que debíamos y lo que facturábamos se hacía cada vez más lejana.

      De acuerdo con nuestra hipótesis la llegada del Gobierno Más Corrupto de la Historia solo debiera empeorar las cosas. Por supuesto que todo lo que el país recauda, o gran parte, va a parar a atesoramientos espurios en manos de los perversos funcionarios que solo piensan en su enriquecimiento y nada en el país. Pero no, algo muy raro está pasando con nuestra hipótesis.

      El 15 de diciembre de 2005, un tal Néstor Kirchner anuncia que pagará de contado y en un solo pago toda la deuda que la nación tiene con el Fondo Monetario Internacional. 9.810 millones de dólares exactamente. El Gobierno más Corrupto de la Historia, sólo en 4 años logró juntar el dinero necesario para acabar con una deuda que no sólo minaba nuestras expectativas de progreso sino que ponía condicionamientos a nuestras políticas económicas.






Probemos por otro camino.

        Al igual que en nuestra economía doméstica, el hecho de tener un canuto guardado nos hace dormir tranquilos. Cualquier sobresalto, gasto inesperado, reparación urgente y demás imprevistos son solventados con tranquilidad si contamos con algún ahorro. En un país lo mismo. Los bancos centrales de los diversos países cuentan con reservas que les permiten absorber los vaivenes no solo de su propia economía sino también de lo que pase al rededor. En diciembre de 2002, al finalizar el ejercicio anual, el Banco Central de la República Argentina contaba con 10.476 millones de dólares de reservas. Solo faltaba que llegara el Gobierno Más Corrupto de la Historia a saquear lo poco que quedaba en pié.

   
Otra vez hay algo que no funciona con nuestra hipótesis. Para el cierre del ejercicio 2003 ya contábamos con 14.119 millones, a fin del 2004 con 19.646 y para hacerla corta, en diciembre de 2010 las reservas del BCRA alcanzaron los 52.190 millones de dólares. ¿No se suponía que se la guardaban toda en sus bóvedas personales? Si pretendemos probar la hipótesis debemos probar por otro camino, porque por aquí parece no funcionar.

           A ver por acá. Todos producimos algo. Está el que vende, y agrega valor a un producto. El que junta varias partes para generar un producto terminado, agregándole valor. Los que dan clases, los que cobran una entrada para verlos bailar, el que lustra zapatos. Todos producimos algo. Para 2001, la suma de lo que producíamos entre todos era de unos 270.000 millones de pesos pero para el año siguiente, fruto del estallido por el aire de todo, incluida la economía, bajamos a 180.000 millones, que es cuando se hizo cargo el Gobierno Más Corrupto de la Historia. Para este año que aún no termina lo que producimos en conjunto todas los argentinos sumará 2.200.000 millones de mangos. Eso sin contar lo que se van a robar los funcionarios para meterlo dentro de sus bóvedas privadas.

       
Intentemos con los jubilados. A la llegada del Gobierno Más Corrupto de la Historia había unos 3 millones de jubilados. Los que cobraban la mínima alcanzaban a llevarse $150 mensuales a sus casas. Hoy hay unos 5.600.000 jubilados que a partir del mes de setiembre de 2011 se llevan unos $2.470. Otra vez quedé pedaleando en el aire. Aunque aún nos queda una posibilidad. Durante el 2003 el dólar anduvo rondando los $3, por lo tanto un jubilado de esa época ganaba unos U$S 50. Aún tomando el valor del dólar más ilegalmente blue de $10, un jubilado de la mínima actual estaría cobrando 240 dólares. Es decir 16 veces más en pesos o 5 veces más en dólares. Definitivamente mi pretendida demostración hace agua por todas partes.

      Corolario:

      La hipótesis no se sostiene. Si este es el Gobierno Más Corrupto de las Historia, quiere decir que los anteriores fueron menos corruptos y por ende más honestos. Si así fuera no se explica como es posible que no hicieran pie para pagar la deuda, provocar crecimiento, pagar un salario digno a los jubilados, generar reservas y hacer crecer el PBI. Nadie dice que nadie se quede con un vuelto, o con muchos vueltos. Pero una de dos, o los que me lo quieren hacer creer (que son los que gobernaron antes de Néstor) me están mintiendo, o son tan torpes que, siendo más honestos no pudieron hacer crecer ni uno solo de los índices aquí expuestos. Y no se trata de que "me parece". Aquí hay números y cuentas básicas que cualquiera puede repetir.

       Parecería que no, en un principio. Que no pueden aplicarse a otras artes o ciencias, los conocimientos y herramientas de la matemática pero si. Tanto en la pretendida demostración de que la raíz de 2 es un número racional como en la que este es el Gobierno Más Corrupto de la Historia, se pudo demostrar que ambos postulados merecen el adjetivo de absurdos.

Llévense un abrigo por si refresca.



     



     
     


viernes, 4 de octubre de 2013

De Austria a Monte Grande: Un chiflado en la Comisión de Energía Atómica

            Esta vez la historia tiene varios protagonistas. Uno excluyente y por ahí aparezco yo, como actor de reparto. Comienza en Austria y termina en Monte Grande. Acompáñenme por acá.

            A principios del siglo XX los físicos empezaron a experimentar con los núcleos de los átomos. Su mayor divertimento consistía en bombardear con neutrones (recientemente descubiertos) núcleos de átomos pesados a ver que pasaba. Enrico Fermi, un físico italiano mudado a los Estados Unidos, pasó bastante tiempo entretenido con eso, fastidiando a más de 60 elementos distintos y tomando nota de que era lo que ocurría. Las cosas se pusieron realmente interesantes cuando su objeto de estudio comenzó a ser el Uranio.

           
El Uranio es un elemento cuyo núcleo tiene 92 protones (si no te acordás que son, no importa, no es crucial para seguir con la historia) y más de 140 neutrones (la misma advertencia que en el caso de los protones). La cosa es que con semejante cantidad de partículas, una pequeña perturbación entre ellas, arma un lindo despelote. Es como cuando hay una reunión familiar y alguien empieza a hablar de política o religión. Si son 4, las cosas pueden arreglarse, ahora si son más de 20 el bolonqui está asegurado. Y eso es lo que pasa cuando se disparan neutrones sobre átomos de uranio. El núcleo no lo tolera y se rompe. Por cada átomo de Uranio se producen 2 átomos de Bario. Hasta acá nada demasiado destacable. Lo divertido, útil o catastrófico del asunto, según para que se use, es que de esa rotura (fisión nuclear) “sobra” energía. Y mucha. Muchísima.

            Con los procedimientos adecuados, puede aprovecharse esa energía para producir corriente eléctrica relativamente barata y relativamente limpia. Con otros procedimientos esa liberación de energía puede descontrolarse de manera deliberada y provocar una explosión de características gigantescas.

            Además de los problemas de seguridad (el manejo del Uranio y sus residuos es muy delicado. Recuerden Chernobyl y Fukushima) existe otra dificultad que es que el Uranio es escaso y necesita tediosos y carísimos procedimientos para purificarlo lo suficiente como para que sea útil.

         
      Por lo tanto, un camino posible para obtener la misma energía pero mucho más barato sería lograr el camino inverso. Construir átomos más pesados partiendo desde átomos más livianos. El físico Alemán Hans Bethe descubrió que esto ocurre en las estrellas. Allí los núcleos de Hidrógeno se fusionan para dar núcleos de Helio liberando gran cantidad de energía a cambio. Un pequeño inconveniente es que las temperaturas y presiones necesarias para que esto ocurra son difícilmente alcanzables aquí en la Tierra.

           


      La cuestión es que a mediados de la década del 40 los norteamericanos, alemanes, ingleses y rusos pusieron los recursos que no tenían para desarrollar lo que hoy conocemos como Energía Nuclear, llegando primero los norteamericanos con los resultados que los japoneses pudieron corroborar, lamentablemente. Terminada la Segunda Guerra Mundial los norteamericanos, ingleses y rusos siguieron trabajando en el tema. Alemania, destruida, no tenía ni recursos ni permisos para hacerlo. Sin embargo sus científicos resultaban una fuente muy valiosa de conocimientos y no solo en ese campo. Con el armisticio se desató una carrera para tentar a ingenieros, físicos y químicos alemanes a desarrollar sus actividades en alguno de los países ganadores de la contienda. Un ingeniero aeronáutico alemán llamado Kurt Tank, Director del departamento de Diseño de la Focke-Wulf, recaló en estas tierras durante el primer gobierno de Perón. La aventura salió bien, Tank traía consigo los planos de un desarrollo alemán para un avión a reacción que, una vez construido se convirtió en el Pulqui, primer aeronave de guerra construida en el país. Otros ingenieros migrados a Rusia, con el mismo diseño, desarrollaron un avión similar que se llamó Mig.


            
      Como en los paquetes de galletitas surtidas, las que primero se van son las rellenas y los cascotes quedan para lo último. Medraba por ahí un físico llamado Ronald Richter que había tenido cierto conocimiento con Kurt Tank por tener ambos amigos comunes. Decir la nacionalidad de Richter es medio complicado. Cuando nació, la localidad de Faklenau an der Eger pertenecía al imperio Austrohúngaro. Luego cayó bajo el dominio Alemán y hoy en día forma parte de la República Checa. La cuestión es que, enterado de que Tank trabajaba aquí, Richter le escribió una carta pidiéndole que intercediera ante el gobierno argentino para ver si tenía la oportunidad de llevar adelante investigaciones en energía nuclear aquí. Perón no lo pensó dos veces, si era científico, alemán y amigo de Kurt Tank tenía las puertas abiertas.

           
      Ronald Richter le propuso a Perón desarrollar el camino inverso al que estaban llevando adelante los norteamericanos y rusos, la fusión nuclear en lugar de la fisión. Este camino tenía múltiples inconvenientes pero si salía bien la materia prima era virtualmente inagotable y los costos de producción enormemente económicos, en contra de la imposibilidad técnica que existía (y existe actualmente) Richter decía tener un “secreto” que allanaría el camino.

            Primero se instaló con su laboratorio en un galpón cercano al de Tank en Córdoba. Luego denunció un supuesto sabotaje y pidió por un lugar más seguro. Entre otras opciones se le ofreció la Isla Huemul, cercana a Bariloche y aceptó.

           
Richter no permitía la presencia cercana de otros científicos o estudiosos alrededor de sus investigaciones por miedo a que le robaran su “secreto”. Por lo tanto, para llevar adelante sus experimentos contaba con la asistencia de un albañil. Tenía crédito abierto por parte del gobierno en la firma holandesa Phillips y a ellos les encargó espectrógrafos, ractancias gigantescas y transformadores, que luego conectaba y manejaba el albañil en cuestión. Hizo construir paredes de concreto que luego mandó a demoler. Mandó a cavar los cimientos de lo que sería hipotéticamente el reactor nuclear y luego ordenó tapar el pozo con cemento. Finalmente, ocurrió lo que el General Perón esperaba…

            El sábado 24 de marzo de 1951 Perón citó a los medios de comunicación a conferencia de prensa en la Casa de Gobierno y anunció lo siguiente: “El 16 de febrero de 1951 en la Planta Piloto de Energía Atómica de la Isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control a escala técnica

            
       La prensa mundial se volvió loca. Los países vecinos alzaron la guardia. Los científicos del mundo miraron de costado con cierto escepticismo. Los diarios nacionales titulaban: ¡Tenemos la Atómica! Pero conforme pasaba el tiempo, Perón comenzó a exigir alguna prueba más tangible para exhibir, por ejemplo algún isótopo radiactivo, espectros de emisión de rayos o algo más para callar a la prensa extranjera que a esta altura comenzaba a mofarse del anuncio. Pero, nada. Excusas, promesas, pero resultados, lo que se dice resultados, nada.

           



        
 En septiembre de 1952 la paciencia del General Perón se agotó del todo. Echando mano de los pocos científicos en los que podía confiar, creó una comisión fiscalizadora integrada entre otros por el físico José Antonio Balseiro (¿Les suena? Si no les suena les comento que el actual Centro Atómico Bariloche, formador de Ingenieros y Físicos nucleares y reconocido por todo el mundo lleva por nombre Instituto Balseiro). Las conclusiones de la Comisión fueron lapidarias. En particular el informe del Doctor Balseiro. No existía ninguna posibilidad de que allí se hubiera producido reacción termonuclear alguna. Si lo quieren leer completo está acá: http://www2.ib.edu.ar/informes-huemul/informes-huemul-principal.html

            A todo esto, Richter ya era ciudadano argentino, ostentaba en su pecho la Medalla Peronista y llevaba gastados a la fecha del informe unos 300 millones de dólares de hoy, una bicoca si hubiera tenido éxito. De todos modos, este ominoso y vergonzoso fracaso impulsó la verdadera investigación en física nuclear y abrió la puerta para que la situación se revirtiera, utilizando los aparatos comprados y el crédito abierto en la Phillips para comenzar a desarrollar lo que es hoy la CNEA. Argentina cuenta hoy con 2 centrales nucleares funcionando, otra por terminarse y le ha vendido reactores fabricados aquí a Turquía y Australia, por ejemplo.

            La historia le pierde el rastro a Richter, puede suponerse que la mejor oferta que pudiera hacérsele en lugar de encarcelarlo o romperle la cabeza a patadas, era olvidarlo y en efecto eso pasó. Nunca más se habló de él.

           Ahora entro yo en la historia. Allá por el año 1990, cursando en  la Facultad de Ciencias Exactas, tuve la oportunidad de realizar un curso en la Comisión Nacional de Energía Atómica. Estuve en el Centro Atómico Constituyentes, en Ezeiza, en la Central de Atucha I y en el mismo edificio de la CNEA en la Avenida del Libertador compartiendo muchas horas con varios ingenieros y físicos nucleares. Allí me enteré de esta apasionante historia y junto con un amigo de esa época (Carlos Calviño) se nos dio por investigar un poco más. Supimos entonces que existía un libro llamado “El Secreto Atómico de Huemul” escrito por el ingeniero Mario Mariscotti, quien había trabajado algunos años en la CNEA y que para ese entonces se dedicaba a la actividad privada. Averiguamos donde tenía su empresa y allí fuimos. Charlamos con él un par de horas y nos animamos a preguntarle si sabía algo del presente de Ronald Richter. Nos dijo que si, pero que le había costado muchísimo encontrarlo para conseguir su testimonio para el libro y no iba a revelar su paradero actual así como así. Sólo accedió a comentarnos que Richter aún vivía y que tenía una casita en Monte Grande.


            A bordo de una Estanciera bastante desvencijada partimos un mediodía de calor sofocante rumbo a Monte Grande sin más datos que estos. Tomamos hacia la zona de quintas en lugar de hacerlo hacia el área más céntrica sin saber bien porqué. Doblamos por una calle cualquiera sin tener tampoco un buen motivo. En un jardín, un señor en pantalón de baño y ojotas regaba el pasto. A falta de nada mejor le preguntamos:

-         Señor. ¿No conoce por acá a un alemán llamado Richter?
-   ¿Richter? – nos pregunto a modo de confirmación mientras extendía el brazo con el dedo índice extendido – Ahí en frente…


Batimos palmas en una casa con un gran jardín al frente y desde el fondo surgió un anciano de escasos cabellos blancos e inconfundible acento teutón. Al oír, entre nuestras explicaciones de tan extraña visita la palabra Huemul, se vino hacia la reja de la casa todo lo rápido que le permitían sus 81 años.

Hablando algo en castellano y algo en inglés nos contó muchísimas historias sobre supuestos espionajes, sabotajes y aventuras durante el desarrollo del proyecto Huemul. Le nombré al Doctor Balseiro y su informe y me respondió que el informe era correcto, pero que no habían tomado en cuenta que él aún conservaba su “secreto”




Ronald Richter se llevó su “secreto” si es que realmente lo tuvo (y de seguro no lo tenía) literalmente a la tumba el 29 de diciembre de 1991. A mi modesto entender, o bien era un tipo con conocimientos académicos deficientes al que la tarea encomendada le quedó grande y no pudo o no supo como dar marcha atrás sea por orgullo o por vergüenza, o bien era un chiflado sin remedio.

No estaría mal tener como norma, desconfiar de los científicos alemanes nacidos en Faklenau an der Eger y que vengan a ofrecer sus servicios a cambio de que los saquen de Alemania.

Que anden bien, vayan por la sombra.





jueves, 26 de septiembre de 2013

Guía turística para estas vacaciones: ¿Qué ofrecen las diversas religiones en ocasion de irse al Infierno?

El promedio de vida de un cavernícola del paleolítico era de unos 30 años. Las cosas no habían cambiado mucho durante la Grecia y Roma clásicas. Para el caso habían empeorado bajando la expectativa de vida a unos 28 años. A principios del siglo XIX las cosas comienzan a mejorar ligeramente. Se podía esperar llegar a los 40 años con alguna  razonablildad. Hay que esperar a los inicios del siglo XX para sumar una década al promedio y llegar con alguna comodidad a los 50. Recién a partir de mediados del siglo pasado y hasta llegar a la actualidad, con el desarrollo de los antibióticos y las cirugías se suman casi 2 décadas y media y de no mediar nada raro se pueden tener esperanzas fundadas en alcanzar los ¾ de siglo.


            No caben dudas de que, como las cosas sigan avanzando así la longevidad en las próximas décadas seguirá creciendo, pero desafortunadamente por mucho que nos pongamos beligerantes, en algún momento más tarde o más temprano habrá que devolver el equipo. Nada hay más democrático que la muerte, todos tenemos una asignada. Ahora bien, si una de las preocupaciones mayores de la humanidad ha sido y es prolongar lo más posible la vida, no es menos preocupante para el hombre saber que cuernos pasa con uno después de dar el paso al mas allá. Por supuesto que la respuesta no queda en este caso en manos de la ciencia sino que depende de la religión, las cosmogonías y mitologías que hayamos elegido para solventar nuestras inquietudes místicas.

           
El mío está lejos de ser un espíritu virtuoso y los de mis amigos menos. Por lo general la presencia de unos cuantos pecados hace a la gente más atractiva. Por lo tanto ni yo ni mis conocidos directos hemos de tener la puerta abierta al paraíso. Vale, entonces la pena en esta oportunidad y de la mano de Bombilla Tapada hacer un recorrido por los espantosos lugares que las diferentes religiones y mitologías tienen reservadas para los pecadores como nosotros. Pónganse el casco de minero y las botas, agarren un rollo de soga que bajamos a los infiernos.

            

Para los cristianos hay mucho fuego reservado. Regenteado por Satanás el infierno de los católicos es un lugar de sufrimiento eterno. La Biblia no es muy profusa en detalles pero hay mucha literatura al respecto, principalmente la Divina Comedia que es como una Guía Michelín del averno. Aparentemente el infierno cristiano tiene hasta capital que se llama Pandemonium. Mucho azufre y nueve círculos concéntricos donde se acomodan los pecadores de acuerdo con la gravedad de sus faltas. En el centro mismo de los círculos, el fuego eterno. El pecado que te garantiza el ring side es la traición. Los traidores son los que arden más cerca del mismísimo Belcebú acompañando al más famoso de los desleales: Judas. Tranquilos, eventualmente los lujuriosos y los que comenten pecado de gula tienen lugar en el 2º y 3º círculo respectivamente, bastante lejos de las estufas infernales (personalmente no deja de ser una tranquilidad).

           
Las menciones del infierno en el Antiguo Testamento, libro en el que se basa la religión judaica, son escasas. Los pecadores pasaban una temporada en su sitio llamado Gehena y después todos, justos y pecadores, terminaban en el Sheol. El infierno, o mejor dicho el lugar de castigo para los injustos, quedaba bien cerca de Jerusalén en el valle de Hinom. Saliendo de las murallas de la ciudad por la puerta del sur se encontraba este valle. En algún momento, alrededor del año 600 antes de Cristo ese lugar comenzó a utilizarse para incinerar la basura de la ciudad. También podían encontrarse cuerpos de animales y hasta cadáveres de ajusticiados. Ciertamente debería de ser una imagen espantosa estar ahí.

           
El Budismo tiene unas opciones más pintorescas para elegir. En principio sus infiernos tienen diversas temperaturas que van de lo frío a lo caliente. El infierno budista se llama naraka. La presencia de un alma en él no tiene que ver con los pecados sino con el karma. Ocho de los narakas son helados y otros tantos ardientes. En los narakas helados los cuerpos van desnudos y sufren grandísimos padecimientos a causa del frío. Desde el castañeteo permanente de los dientes del desdichado hasta la exposición de los órganos internos por la quebradura de la piel congelada. El tiempo que dura la estancia de un tipo ahí dentro debe compararse con el tiempo necesario para vaciar un barril lleno de semillas de sésamo sacando una de ellas cada 100 años. Los narakas ardientes, como dijimos, también son ocho. Su piso es de chapa y por debajo hay fuego, con lo cual invariablemente el budista condenado se quema las patas todo el tiempo. En cada uno de ellos los tormentos son crecientes. Los penitentes sufren enormemente las quemaduras, aplastamientos, lanzazos y demás torturas hasta que mueren, reviviendo al instante para comenzar todo nuevamente.

           
Los egipcios también tenían su zona oscura llamada Duat. El establecimiento estaba regenteado por Osiris y quedaba en el cielo de abajo. Es decir en la parte del cielo que los egipcios (correctamente) sospechaban que el sol recorría durante la noche. Que el sol fuera un dios, que viajara en una barca, que la serpiente Apep intentara impedir todas las noches que llegue al amanecer del otro lado y demás incidentes poco astronómicos son apenas detalles. Cuando un ñato moría, luego de un par de vueltas en la barca de Ra pasando por puertas, montañas, cavernas, monstruos y demás bestias hostiles se llegaba en la presencia de Anubis (a los que los maledicientes llamaban “cabeza de perro”). Allí se colocaba el corazón del finado en el platillo de una balanza y una pluma en el otro. Si la balanza estaba equilibrada el tipo se iba al, digamos, paraíso. Convivía con los dioses y hasta adquiría algunas características divinas. Para el caso en que la balanza presentara desequilibrio, debajo de ella descansaba Ammyt. Este bicho era una extrañísima combinación de cabeza de cocodrilo, cuartos delanteros de león y cuartos traseros de hipopótamo. El bicho procedía a morfarse ipso facto al impío y ahí se acababa el cuento.

           
Cuando muere uno dentro de la fe musulmana deberá someterse al control de lo suscripto por dos ángeles escribanos. Uno anota las malas acciones y el otro las buenas de cada uno. Llegados a este punto, el finado debe intentar pasar por un punte llamado Sirat. Este es delgado como un pelo, los injustos caen en el intento y, desde el vamos, los espera el fuego. De acuerdo con Las mil y una Noches, allí donde caen los que no se hubieron arrepentido de sus pecados antes de morir, existe un edificio de siete pisos, cada uno de ellos con una altura que requiere de mil años escalar. Las montañas son de fuego al igual que los lagos. Dentro de ese infierno hay ciudades de fuego compuestas por castillos de fuego. Dentro de los castillos hay casas (adivinen) de fuego y dentro de ellas camas de fuego. Sobre estas se torturan las almas de los injustos.

           
Cuando se moría un griego de la antigüedad, sus deudos debían colocarle en la boca una moneda. Es que el Tártaro estaba separado del reino de los vivos por el río Aqueronte y un tal Caronte era el piloto de la barca que cruzaba el río cobrando con esa moneda el ticket de embarque. El infierno de los griegos tenía una interesante hidrografía que constaba e 5 ríos y dos lagos. Al llegar al patio del palacio de Hades, regente del Tártaro, el finado era esperado por Minos, Radamantis y Éaco. No se trataba de la delantera del Olimpiakos sino de los tres jueces del infierno. Si estos determinaban que el occiso era impío, el único camino posible era el del infierno. Una vez dentro era imposible salir. Mitad por el celo que Hades y sus colaboradores ponen en el cuidado de las almas condenadas, mitad por dos gigantescas puertas de bronce que cierran la entrada. En contra de los criterios decorativos generales que amueblan los diversos infiernos mitológicos, el Tártaro no tiene fuego. Es oscuro y húmedo y es tan profundo que no parece tener piso, siempre se puede seguir bajando. Todo el tiempo hay tempestades que lo convierten en un lugar deleznable. Los castigos eran función de la falta cometida y eran bastante ingeniosos. Sísifo se había mandado unas cuantas en vida, pero la última fue demasiado: cuando Tánatos lo fue a buscar para conducirlo al reino de los muertos, Sísifo lo engañó y lo encadenó provocando que nadie muriera en Grecia hasta que fue liberado. Su castigo en el Tártaro era empujar una roca por la ladera de una montaña para que, al llegar a la cima, invariablemente cayera y Sísifo tuviera que comenzar todos los días de nuevo. Cosa similar le pasó a un tal Tántalo aunque fue algo más osado que Sísifo. Mató, descuartizó, robó y demás. Al tipo lo condenaron a estar parado con el agua a la pera y una rama con frutos colgando sobre su cabeza. Muerto de sed, cuando se agachaba a beber el nivel del agua bajaba. Cuando se estiraba a comer, la rama subía de modo que nunca podía saciar ni su hambre ni su sed.

           
Terminamos en el Diyú, que no es un boliche de Bariloche sino el infierno chino. Allí manda Yama que es el rey del infierno. Las prestaciones incluyen laberintos y mazmorras para mejor tormento de los impíos. Al llegar el muerto lo recibe un tribunal de 10 jueces. Cada uno de ellos se encarga de un aspecto del currículo vitae del finado. Uno se encarga de los posibles robos, otro del adulterio y así. Con el veredicto en mano, el condenado es destinado a uno de los 18 niveles del Diyú donde es convenientemente torturado siendo cortado a la mitad u obligado a navegar en líquidos inmundos. Lo bueno es que el castigo, alguna vez, termina. Concluido el período de penitencia los ex convictos pasan a manos de Meng Pol. Se trata de una vieja dama que prepara con hierbas un té que se llama “de los cinco sabores del olvido”. Condición para salir del Diyú es beber una taza, obligación a la que nadie se niega con tal de egresar el infierno donde fueron torturados. Limpio de ayeres el espíritu está listo para ser envasado en el cuerpo de un bebé sin recordar nada de su vida pasada.

            Hay quienes transitan una vida recta y virtuosa con el propósito de pasar la eternidad en el Paraíso. No dejan de ser unos miserables que se dejan sobornar por una recompensa, grande es verdad, pero soborno al fin. Prefiero obrar bien porque es correcto que a cambio de una promesa de vida eterna.

           
De todos modos nunca cruzo una avenida ni me voy a dormir sin colocarme una moneda debajo de la lengua, no sea cosa que, además de ir al infierno, le tenga que firmar un pagaré a Caronte

¡Que haiga suerte!





            

martes, 24 de septiembre de 2013

Samuel Gladstone. El tipo más equivocado de la historia

            La historia del conocimiento humano está tachonada de errores que condujeron a resultados inesperados. Típicos casos son los del tipo que buscaba A y terminó encontrando B. O el que buscando combinar C y D terminó encontrando E que al final sirvió para desarrollar F. La enorme mayoría de los descubrimientos se hicieron mientras efectivamente se buscaba eso pero no dejan de ser pintorescas las equivocaciones. Algunas son conocidas, otras no tanto. Algunas son pequeñas y otras gigantescas. Esta vez vamos a comentar el caso de, para mí, el más grande error de apreciación, no solo de la historia de la ciencia y el conocimiento sino de toda la humanidad. A modo de ejemplo, vayan unos ejemplos redundancia aparte.

           
No vamos a mencionar por demasiado conocido a don Cristóbal Colón, quien queriendo ir a las Indias atropelló a América y para peor, murió sin saberlo. Si en cambio, vamos a mencionar la historia de Charles Goodyear. En Brasil existió, desde siempre, un árbol llamado científicamente Hevea Brasiliensis, más comúnmente conocido como caucho. Los indígenas del Amazonas lo llamaban Cautchouc, que en su idioma significa: árbol que llora. Y efectivamente, el método para recoger esta sustancia lechosa que mana del mismo es efectuar un corte en forma de “V” en su corteza y disponer de un recipiente en el vértice de la misma donde se irá juntando gota a gota. De todos modos, así como sale del árbol no sirve de mucho. Se debe cocer el menjunje en una hoguera que eche humo y recién ahí tenemos el material que merece llamarse goma. Principalmente se utilizó para hacer pelotas y borrar el trazo de lápiz. Un portugués tuvo la idea de pintar una tela con caucho para impermeabilizarla y tuvo tanto éxito que casi lo condenan por brujería. Con la llegada del automóvil el caucho tuvo una nueva oportunidad. A alguien se le ocurrió tapizar la banda de rodamiento de las incómodas ruedas de madera con caucho para hacer más placentero el viaje. La idea era buena, pero la goma, así como así, no sirve puesto que se gasta con mucha facilidad. Debería lograrse que fuera más dura sin perder flexibilidad.

           
Charles Goodyear era autodidacta. Tenía experiencia en fracasar ya que lo había hecho en varias oportunidades. Perdido por perdido se decidió a encontrar la solución al problema del caucho. Durante 5 años probó mezclar el caucho natural con cuanta porquería se le ocurriera con el mismo pertinaz fracaso. Se endeudó hasta la miseria. El método empleado consistía en fundir una muestra de caucho y mezclarla ya líquida con cualquier cosa. Una vez enfriada el bueno de Goodyear probaba si había logrado un resultado favorable. Un día dejó una de las muestras sobre la hornalla y fue a hacer quien sabe qué. Al volver, la goma había roto el hervor y estaba chorreada sobre la cocina. Puteando en inglés (había nacido en Connecticut, Estados Unidos) intentó limpiar el enchastre sin lograrlo. Al enfriarse la muestra la cosa se puso peor. Acababa de inventar, por error, el caucho vulcanizado mezclando una porción de goma fundida con azufre que era lo que tenía la muestra en cuestión. Como en muchas otras oportunidades a lo largo de la historia, Goodyear no pudo disfrutar de los beneficios de su descubrimiento. Murió en 1860 en la pobreza. Le correspondió a Frank Seiberling poner el dinero necesario para fundar, 38 años después de su muerte (la de Goodyear) la Goodyear Tire & Rubber Company y llenarse de plata con el invento accidental.

           
Otro ejemplo antes de ir al meollo de la cuestión. Para principios del siglo XIX se había descubierto la nitroglicerina un poderoso explosivo. Además de sus evidentes propiedades bélicas la nitroglicerina tenía aplicaciones en la apertura de caminos, túneles y minería pero era y es extremadamente sensible. No es que se ponga a llorar por cualquier cosa pero la compresión, la agitación o la suba de temperatura la hace explotar violentamente. Un profesor de química de la universidad de Basilea puso manos a la obra. Christian Schönbein se llamaba y además de su despacho en el edificio de la universidad contaba con un pequeño laboratorio en los fondos de su casa. Su esposa (la historia no ha conservado el nombre de pila de ella) le tenía prohibido utilizar ninguna otra dependencia de la casa para sus experimentos que no fuera el laboratorio debido a la peligrosidad tanto de los éxitos como de los fracasos. Un día en que la señora Schönbein no se encontraba, Christian violentó la norma. Utilizó la cocina para realizar una mezcla de ácido nítrico con ácido sulfúrico con tanta mala suerte que ésta se derramó sobre la mesada. Intentando borrar las huellas del desastre tomó un delantal de algodón de la esposa con el fin de secarlo. Como el delantal había quedado mojado lo colgó cerca del fuego de la cocina para que se seque lo antes posible. Un destello lo sobresaltó justo a tiempo para ver como la tela desaparecía súbitamente ante sus ojos. Acababa de inventar el algodón pólvora o nitrocelulosa. No se bien si catalogarlo como un error o simplemente como desobediencia.

           
Llegamos entonces a la historia central de este post. A principios de los 1800 los físicos contaban con un nuevo chiche para divertirse. Alejandro Volta andaba por ahí ensartando en un palo unos discos de metal intercalados con trozos de fieltro mojado. Si se unía con un alambre el primero con el último de los discos, algo circulaba por el cable, algo tan nuevo que no tenía ni nombre. La cuestión es que si, por ejemplo, se seccionaban las patas de una rana (convenientemente muerta previamente) y se le aplicaban los extremos del alambre, las patas parecían volver a la vida para horror de las damas presentes. Dado que Volta apilaba los metales, el dispositivo se llamó simplemente “pila” y es el antecesor de las pilas actuales de nuestras linternas y las baterías de nuestros celulares. Un físico ingles también se había puesto a jugar con el nuevo fluido que a estas alturas ya todos conocemos como electricidad. El científico se llamaba Michael Faraday. Si se envolvía una brújula con unas vueltas de alambre y se hacía circular corriente por él, la aguja perdía el norte. Este fue el primer indicador del paso de la electricidad y se lo llamó galvanómetro en honor a Luigi Galvani, quien lo descubrió. Ahí había un primer indicio de que quizá la electricidad y el magnetismo tuvieran algún punto de contacto. Se puso a jugar con ello para descubrirlo y lo logró. Descubrió que si deslizaba un imán dentro de una bobina conectada a un galvanómetro, la aguja de este se movía mostrando la circulación de corriente por el cable. En 1824 fue admitido en  la Real Sociedad de Londres y en ese ámbito presentó ante científicos y legos, incluida la Reina Victoria, su descubrimiento. Luego de mostrar que si movía el imán dentro de la bobina, la aguja del galvanómetro se movía también se le acercó Samuel Gladstone (Ministro de Finanzas de la reina) y le preguntó algo así como: “Muy lindo lo suyo don Michael, pero…¿Para que sirve?

           
La respuesta, hoy por hoy, para don Gladstone es muy obvia. El microondas, la tele, la iluminación y principalmente la computadora donde esto escribo funcionan gracias al descubrimiento de Faraday porque: las centrales termoeléctricas constan de un motor a explosión que gira y hace que un imán se mueva dentro de una bobina y genere corriente; las centrales nucleares están compuestas de un enorme tacho donde se producen reacciones entre átomos de uranio o plutonio que generan un enorme calor, que se aprovecha para calentar agua hasta convertirla en vapor y así hacer mover una turbina mediante la cual un imán se mueve dentro de una bobina para generar corriente; las centrales hidroeléctricas interceptan una corriente de agua para que ésta al hacer girar una turbina mueva un imán dentro de una bobina y así genere corriente. La pregunta desdeñosa de Gladstone quedaría suficientemente respondida con holgadez con estos ejemplos, pero hay mas, bastante más.

           
Un tal Pavel Schilling pensó lo siguiente. Un interruptor podría hacer funcionar o no a distancia un electroimán. Apagando y prendiendo una llave se podría hacer que ese electroimán hiciera mover una chapita o lo que fuere que haga algún ruido. Samuel Morse, mas tarde, en 1838 tenía ya desarrollado un código con el que los mensajes podían ser enviados a la distancia que se les cantara.

            La famosísima carrera llamada Maratón remeda la heroica corrida de Filípides desde Maratón hasta Esparta, alejada 246 kilómetros una de la otra, que le llevó 2 días y le costó la vida. La caída de Fernando VII en España a manos de Napoleón se produjo el 1º de Febrero de 1810 y la noticia llegó a Buenos Aires el 13 de Mayo del mismo año.

            No había forma, antes del descubrimiento de Faraday y las contribuciones de Schilling y Morse, de que una noticia viajara más rápido que la velocidad de un caballo rápido. Marco Polo, en su libro autobiográfico, se maravilla del aceitado sistema de postas del reino del Gran Khan. Aún así los mensajes tardaban semanas en llegar de un extremo al otro del territorio.

            De un momento a otro, la velocidad de circulación de la información pasó de unos 65 kilómetros por hora (a caballo) a 300.000 kilómetros por segundo (por el telégrafo). La noticia de la caída del Rey de España tardó 72 días en llegar a Buenos Aires. Mediante el telégrafo le hubiera llevado 0,033 segundos cruzar los 10.056 kilómetros que nos separan de Madrid.

            “¿Y esto para que sirve?” preguntaba ingenuamente Samuel Gladstone sin notar que gracias al juguetito de Faraday en escasos años (14 para ser más exactos) la humanidad rompió con 10.000 de aislamiento y las comunicaciones de hoy en día (chatear con un primo que vive en Oslo o ver en vivo la Fórmula 1 en Singapur) comenzaran a hacerse realidad.


            Que descansen.