martes, 4 de diciembre de 2012

Mitos Urbanos: Los números y la leche


            La cosa siempre es más o menos así. Un muchacho conoció a una chica en un baile. Danzaron toda la noche y al finalizar la velada y salir a la calle, notan que había bajado la temperatura. La chica estaba desabrigada razón por la cual el muchacho le presta su saco. La chica toma un taxi y le da la dirección de su casa de modo que al día siguiente el muchacho se presente a retirar su saco. Así lo hace y al anunciarse y preguntar por la chica una señora mayor le dice que no está. El muchacho le cuenta la situación vivida la noche anterior a lo que la mujer le responde que es imposible. La descripción de la chica coincide con su hija muerta hace 2, 5, 3 o X años. A fin de convencerse van juntos al cementerio y dentro de la bóveda familiar o sobre la tumba está el saco.

            Según quien lo cuente, el muchacho es del barrio, o un pariente de un amigo, o el vecino de un primo. La cosa es que forma parte desde hace muchos años de lo que se da en llamar mitos urbanos. Hay muchísimos, la gran mayoría perfectamente inverosímiles como este último. El tipo al que otro vehículo le choca el auto y cuando el otro conductor baja, es el Presidente acompañado de una conocidísima modelo/actriz/vedette y procede a pagarle todos los gastos del arreglo sin chistar o bien le regala un auto nuevo a cambio de su silencio (en España se cuenta la misma historia con el Rey). El tipo que se levanta una mina imposible en un boliche, toman algo, le agarra sueño y se despierta en una bañera con hielo y sin riñones (Puestos a cometer un delito tan grave como el tráfico de órganos nada les cuesta matarlo y no dejar testigos) Las hamburguesas de Mc Donalds hechas con carne de lombrices. (Los 200 g de lombrices, se usan para airear los suelos de siembra y generar humus, valen $70. http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-441313572-lombrices-lombriz-rojas-californianas-200g-500-un-_JM  Con lo cual el kilo de lombrices vale $350, mucho más caro que si las hamburguesas se hicieran con puro lomo). Y así, sandez tras sandez, tontería tras tontería. Lo peor del caso es que cada uno de estos mitos caen por si solos en el caso en que uno invierta unos 5 minutos para razonar.

            Resulta que hace unos días anda circulando por Facebook otra gansada por este estilo. Consiste en denunciar que la leche envasada en Tetra Pack es reciclada 5 veces antes de tirarla. Para semejante afirmación cuentan con la irrefutable prueba de los números del 1 al 5 impresos en la base de los mismos. Según el nuevo mito urbano, si el número faltante es el 1, la leche es fresca. Conforme el número faltante es más alto, indica que la leche ha sido reciclada 2, 3 y hasta 5 veces. Un asco…si fuera cierto.

            Se supone, entonces que, pasada la vida útil de la leche, el establecimiento lácteo pasa por el supermercado a buscar las que están vencidas, se las lleva de nuevo a la planta, abre todos los packs, la hace algo a la leche que la pone de nuevo consumible, la vuelve a envasar en otro pack, la transporta nuevamente al supermercado y ya. ¿Y ya?

            Permítanme dudar. Y no por una sino por varias razones. Comencemos por el principio.

Razones químicas.

            En la leche hay bacterias (como en todas partes, bah) Pero las que viven en la leche se alimentan de lactosa. Las leches larga vida tienen una carga de bacterias casi nulas, de modo que casi no hay bacterias. Por lo tanto dentro del pack sin bacterias y sin oxígeno la lactosa se mantiene intacta por 6 meses. Cuando la caja se abre, entra aire y ahí comienza el problema. Las bacterias se comen la lactosa y (eructan, cagan, vomitan) liberan ácido láctico. La concentración de ácido láctico crece y eso provoca que una de las proteínas con mayor presencia en la leche (la caseína) se desnaturalice (se estropea de manera irreversible, pero irreversible en serio). La leche que, a simple vista es una solución homogénea, es en realidad una emulsión de agua, grasas, proteínas, vitaminas y un buen número de otras porquerías. Cuando se desnaturaliza la caseína esta emulsión se separa. Por un lado queda el contenido proteico y por el otro el suero. Listo, es irreversible.

-No se, no se – dirá alguno – los pérfidos científicos que trabajan para las siniestras industrias lácteas habrán inventado algo

A lo que responderé. Si una proteína se desnaturaliza decí “Alpiste”. Cuando hervís un huevo eso es lo que pasa con la albúmina (la proteína de la clara)  ¿Conocen algún mecanismo o procedimiento para que el huevo vuelva a lucir crudo?

            No hay forma de que la caseína vuelva a ser lo que era. Por lo tanto no hay forma que la leche “cortada” vuelva a su estado original. Y si la hubiera (o hubiese) tendría que sufrir unas modificaciones tan groseras que sabría más a guiso de lentejas que a leche.

Razones Económicas:

            A marzo de este año se fijó el precio que se le paga al tambero por litro de leche cruda en $1,55. Al supermercado llega a algo de $6. El resto se lo come el transporte del tambo a la planta, el procesamiento, el envasamiento, el transporte y distribución a los centros de venta y la ganancia del supermercado o almacén. En general las estructuras de costos están desarrolladas para sacar el máximo provecho en la cadena de producción y comercialización de los productos.

            Si el costo del supuesto reprocesamiento de la leche cortada superara o se acercara a $1,55 sería más provechoso pagarle nuevamente otro litro de leche al tambero y no revertir todo el proceso, duplicando otra vez los costos.

            Pero supongamos que es así. Que llevar la leche otra vez a la planta, sacarla de sus cajas, desandar la coagulación de la caseína, volver a envasarla y volver a llevársela al supermercado saliera menos de ese valor, digamos la mitad. ¿Cómo hacen para hacer lo mismo 5 veces y que todavía siga siendo rentable en contra de ese $1,55 que vale la leche nueva?

            No cierra

Razones Técnicas:

            Los Tetra packs están fabricados no sólo con cartón. En realidad llevan varias placas de distintos materiales. Por afuera está recubierto de polietileno para que no se borre ni se ablande el cartón con la humedad de las heladeras. Luego viene el cartón donde está impresa la marca y demás dibujitos y boludeces (incluido esos famosos números del 1 al 5). Después viene otra capa más de polietileno y luego una de hoja de aluminio. Y por último, ya en contacto con el producto (leche, puré de tomate o lo que fuere) otras dos capas más de polietileno. El misterio de los números del 1 al 5 consiste en que el ancho de la bobina de este material da para que salga un número determinado de envases. Los que pensaron que en el ancho de la bobina de cartón entran 5 envases acertaron. Los números del 1 al 5 indican de que parte de la bobina salió el envase que tienen en la mano.

            Y bueno, habrá que buscar otra teoría conspirativa como para entretenerse. ¿No creen que si fueran capaces de hacer algo por el estilo ocultarían la felonía tras un código menos evidente que ese? Lamento haber decepcionado a quienes creían haber descubierto el secreto oculto tras los siniestros manejos de la oscura mafia láctea. Otra vez será.