domingo, 30 de diciembre de 2012

Hay Morenos (Guillermos) y Morenos (Marianos)


Ratificado por su presencia en los billetes, tenemos siempre a mano nuestro parnaso de héroes nacionales y próceres a los que coincidimos en respetar, nadie sabe bien por que. Existen unos lineamientos generales, básicamente amparados en conocimientos muy elementales adquiridos durante nuestra escuela primaria que vinculan a cada uno de ellos con alguna acción realizada antaño que los hace merecedores de nuestro eterno recuerdo y su aparición en aulas escolares, dinero y estampillas postales.

            Indudablemente el primero y segundo puesto lo tienen, con justa razón, José de San Martín y Manuel Belgrano. Pero el conocimiento popular básico une a San Martín sólo con el hecho de haber cruzado los Andes (y si uno inquiere un poco más no encuentra los “¿para que?”) y a Don Manuel Belgrano con la creación de la bandera (y del mismo modo suelen carecer de “¿Por qué?”). Probablemente el argentino medio complete el podio con Domingo F. Sarmiento unido biunívocamente a la creación de Escuelas sin más explicaciones. Pero de vez en vez, ese tercer puesto en la delantera del equipo del Olimpo nacional lo ocupa el Dr. Mariano Moreno. Es decir, en lugar de formar San Martín, Belgrano, Sarmiento la alineación de la saga de atacantes es San Marín, Belgrano y Moreno. Y ahí se complica un poco la cosa. Porque si el imaginario popular posa a San Martín sobre las montañas nevadas y a Belgrano, espada en mano, jurando  y haciendo jurar fidelidad a la bandera son pocos los que atinan a poner a Moreno en el lugar que lo llevó a ser nombrado en la terna.

            Lo más interesante del asunto es que, cuando algún gobierno decide alguna acción arrojada del estilo “Vamos a quitarle el manejo de los ´A´ a los ´B´ y se lo entregaremos a los ´C´” mucha gente salta de sus asientos acusando de confiscatorio, dictatorial, antidemocrático y vaya uno a saber cuantas calamidades más a administraciones elegidas por el voto popular mayoritario. Pongo ejemplos precisos; entre los caceroleros manifestantes contra la ley de medios, el cepo al dólar, las dificultades para acceder a productos importados, etc. hay muchos que nombrarían a Moreno como el 11 de la delantera patria. ¿Tendrán idea de las ideas que expresaba Mariano Moreno en el corto tiempo que tuvo para manifestarlas?

Vamos a ver:

            Don Mariano nació en Buenos Aires, en septiembre de 1778. Tanto sus abuelos como sus tíos eran gente de dinero así que a los 22 años se fue a estudiar derecho (No quiero decir que viajó en línea recta, sino que fue a estudiar leyes) a la universidad de Chuquisaca, único lugar “cerca de Buenos Aires” donde podía estudiarse tal cosa (recuerden que para hacer lo mismo, Manuel Belgrano se fue directamente a estudiar a España).

            Tengan en cuenta que cuando Moreno tenía tan sólo 10 años (en realidad no los había cumplido dado que él nació en setiembre y esto fue en julio) ocurrió la Revolución Francesa, por lo que las ideas revolucionarias y de libertad e igualdad eran toda una novedad.

            En la universidad de Chuquisaca, además de conocer el intrincado sistema legal colonial, se encontró con los escritos de Rousseau, Voltaire y Montesquieu, (otra delantera famosa). Empapado en las ideas libertarias de la revolución reciente, una vez recibido se pega una vuelta por las minas de Potosí, fuente mayoritaria de ingresos de la zona. Ahí ve por sus propios ojos lo que ya sospechaba por comentarios. Los que extraían el mineral de plata eran los indios y los que se enriquecían eran los españoles. Los indios morían como moscas y a nadie parecía importarle demasiado. Esto impresionó tanto a Mariano Moreno, que su tesis doctoral, necesaria para la obtención del título lleva por nombre: “Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios”. En ella cuenta el secuestro de sus familias a que son sometidos y dice: “…de las cuatro partes de indios que salen de la mina, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras”. Traducido al lenguaje de nuestra época: El 75% de los indios se morían laburando.

            El tipo se puso a laburar de abogado en la zona, obviamente del lado correcto (para él) y equivocado para la sociedad de la época. Defendía a los indios. Mandó e juicio a intendentes y alcaldes, por maltrato a los indios, algo que nunca había pasado hasta entonces. Mitad por haberse casado y tenido un hijo, mitad porque la sociedad chuquisaqueña lo quería agarrar del cogote, en 1805 se vino definitivamente a Buenos Aires.

            Y para ese entonces, acá la cosa era más o menos así. Disculpen los eruditos en historia pero la vamos a hacer lo más sencilla posible. Los Españoles controlaban todo el tráfico de mercaderías, tanto lo que se producía aquí (lana, cuero y poco más que eso) como lo que entraba desde afuera (todo el resto). Controlaban los precios tanto de las materias primas como de los productos manufacturados que ingresaban, únicamente en buques de bandera española. Como España no la estaba pasando nada bien en la Europa de la época, mucho de lo que hacía falta, escaseaba realmente, por lo tanto, cundía un ominoso contrabando. (Es decir, si existía un bando virreinal que prohibía el comercio con Inglaterra, hacer lo contrario era ir en contra de ese bando, o sea contrabando. Ese es el origen de la palabra). Los tipos que manejaban el comercio, abrumadora mayoría española, se estaban llenando de guita.

            Pumba! Cae Napoleón en España y atrás cae Fernando VII. Ocasión propicia para quedarse con la manija de la sartén. Bien, ya tenemos el poder, y ahora como lo repartimos. Volvamos un rato a la Francia revolucionaria, pago yo.

            Cuando se arma la podrida en Francia, la asamblea, no el rey que para ese entonces carecía de cabeza donde asentar la corona, se divide en dos partidos claramente diferenciados. Unos pretendían cambios moderados, que implicaban que el poder que hasta hacía poco detentaban los nobles, pasara a manos de ellos. Otros, más radicalizados, pretendían que el cambio fuera más profundo y que el poder estuviera en manos de todos. Casi todo el mundo lo sabe, pero en las bancas de la Asamblea de los Estados Generales, los Girondinos (los que querían quedarse con el palito del chupetín) se sentaban a la derecha y los Jacobinos (los más violentos y radicalizados) a la izquierda y es ese el origen de nuestra izquierda y derecha política.

            Y acá la cosa era más o menos similar. El partido Saavedrista proponía que la revolución fuera revolucionaria pero no tanto y el partido Morenista quería llegar hasta el hueso. Y a poco de ingresar en la Primera Junta comenzó a demostrarlo proyectando la primera Biblioteca Pública Nacional del incipiente estado, reabriendo puertos que la España colonial mantenía cerrados para poder controlar completamente el comercio, se metió con la Iglesia, fundó el primer periódico del país y estableció la libertad de prensa. Transcribo unas líneas de su pluma publicadas en La Gaceta, su periódico:

 " El extranjero no viene a nuestro pais a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos los mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas. Pero miremos sus consejos con la mayor reserva, y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes, que se dejaron envolver en cadenas en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y abalorios"  

             Clarísimo. Aunque en la década del 90 pasada nos volvió a pasar lo mismo, por no leerlo.

Moreno estaba plenamente convencido de lo que debía hacerse, y lo que no se lograra por las buenas, se lograría por las malas. De hecho, mandó a fusilar a un ex héroe de las invasiones inglesas (Hablo de Liniers) por oponerse de manera armada a la revolución. Como a Liniers lo habían detenido y daban vueltas para fusilarlo (esa era la orden)  Moreno se calentó y le mandó una carta a Castelli que decía mas o menos así: Fusílelo, sino lo mando a Larrea y sino voy yo. (Este asunto de Liniers suele estar ausente en las reseñas del 25 de Mayo de la Billiken).

No se puede hacer una revolución tocando timbres y pidiendo permiso. Y de hecho, no se hizo, porque directamente a Moreno lo mandaron a matar. Es lo que suele ocurrir cuando jodés demasiado. Misión a Europa para comprar armas y ganar simpatías para con la revolución americana. Barco. Veneno, Fondo del mar.

Lo patético es que alguna gente que nombra al Dr. Mariano Moreno dentro del podio de los héroes fundadores de la Patria se horroriza por actitudes marcadamente mas suaves de algún gobierno que pretende cambiar algunas cosas. Repiten como pajarracos: “San Martín, Belgrano, Moreno” e instantes después piensan que el otro Moreno, Guillermo, es mal llevado, violento y patotero. ¡Que pensarían si hubieran sabido como era el primero de los Morenos nacionales!

Repiten, a lo Billiken: “San Martín, Belgrano, Moreno” y luego dicen que la Presidenta es autoritaria, bipolar y fascista. Si los hubiera agarrado el Moreno prócer, el que tiene calle y estación de subte, los hubiera mandado a fusilar por timoratos.

Dice Moreno en su “Plan de Operaciones” documento con el que pretendía que se manejase la Primera Junta: “ hay tres clases de individuos: la primera, los adictos al sistema que se defienden; la segunda, los enemigos declarados y conocidos....Igualmente con los segundos (aclaro yo, los enemigos declarados) a la menor semiprueba de hechos, palabras etc. contra la causa, debe castigarse con pena capital" 



Y siguen repitiendo como idiotas: “San Martín, Belgrano, Moreno” y no se tomaron nunca el trabajo (bastante sencillo, por cierto), de leer algo escrito por Don Mariano. Les ahorro el trabajo de buscar: " Consiguientemente cuantos caigan en poder de la Patria de estos segundos exteriores e interiores, como Gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles.....debe decapitárselos lo primero"

                                        Y les parece mal que quienes históricamente se enriquecieron a costa de la genuina ganancia del país (Sociedades Rurales, especuladores financieros) sean enfrentados verbalmente y bajo el imperio de la ley por un gobierno cuyo mandato surgió de la voluntad popular. Y repiten luego “San Martín, Belgrano, Moreno” y nunca leyeron esto: “Los bandos y mandatos públicos deben ser muy sanguinarios y sus castigos al que infringiere sus deliberaciones muy ejecutivos, cuando sean sobre asuntos en que se comprometan los adelantamientos de la Patria, para ejemplo de los demás”

                                       Y cierro, entonces. Para aquellos que repiten “San Marín, Belgrano, Moreno”. A modo de síntesis. Moreno estaba del lado del pobre, del indio, del negro. Estaba previendo la posibilidad de otorgarles tierras, bienes y directamente la libertad a aquellos que adhirieran a la causa revolucionaria. Es decir, la Asignación Universal por Hijo de la época. Moreno, Mariano, no se iba a presentar con guantes de box en una reunión de Papel Prensa y sólo se hubiese puteado un poco contra algún abogado poco renuente a colaborar, a diferencia de su polémico tocayo Guillermo. El Dr. Mariano Moreno mandaba a fusilar a todo aquel que se opusiera a los intereses patrios.

                                       Sin embargo, las señoras de tapado de piel, cacerola en mano y papa en la boca repiten: “San Martín, Belgrano, Moreno”. Con sus 31 años y su cara picada de viruela el Dr. Mariano Moreno les hubiera propinado, cuanto menos, una formidable patada en el culo.



Buenas tardes.