domingo, 15 de septiembre de 2013

¡Que le hace una mancha más al tigre! (De la Esso)

     
Uno, con cuarenti largos, recuerda haber visto intervenciones militares de los Estados Unidos en pos de los más diversos intereses, encabezando largamente la lista el dúo Libertad y Democracia. Así las tropas norteamericanas han paseado, hasta donde uno recuerda, sus anatomías por Nicaragua, Iraq, Afganistán, Libia y demás países de Medio Oriente. Hoy en nombre del mismo esquivo dúo la amenaza se cierne sobre Siria. Si bien el frontis exhibido es siempre la misma pareja de sustantivos abstractos, debe uno ser muy ingenuo para no descubrir, apenas rascando la pintura de la superficie, que los motivos comerciales de la más diversa índole son los verdaderos motores del viaje a tierras lejanas. En nuestras memorias van quedando las imágenes de los noticieros (desde el blanco y negro hasta el rutilante HD) mostrando humaredas, aviones militares, cañones disparando e invariablemente civiles llorando la perdida de sus bienes y de sus seres queridos. En cambio no recuerdo haber visto la llegada de ningún síntoma de Libertad o algún signo de Democracia en ninguno de esos lugares. 

      Tan tradicionales como Disneyworld, los asesinos seriales y las dougnuts, la historia de las intervenciones militares norteamericanas es tan larga que arranca a poco de declararse su propia Independencia. Póngase el levitón y la galera que comenzamos en el siglo XIX.

   
Habiéndose declarado independiente el 4 de Julio de 1779, ya para 1801 la armada Norteamericana se andaba paseando a los cañonazos por territorio africano. Mientras se decidía el destino de la colonia británica que era antes de su independencia el territorio de los Estados Unidos y a fin de perjudicar a su histórico enemigo, la armada Francesa escoltaba a los buques norteamericanos en sus viajes comerciales hacia el norte de África. Luego de su independencia, tuvo que empezar a arreglárselas solito. Parece ser que algunas dependencias del imperio Otomano no eran todo lo enérgicas que se esperaría en reprimir la piratería cerca de sus costas y esto le traía bastantes perjuicios económicos a la nación naciente. Por lo tanto, el 1º de agosto de 1801 comenzaron los cañonazos.  La primera guerra de los norteamericanos por cuestiones puramente comerciales se desarrolló mayoritariamente en el mar, a excepción de su última acción que consistió en el desembarco de tropas norteamericanas en Egipto y la invasión y toma de la ciudad de Derna. Por primera (y lamentablemente no por última) vez, la bandera de Estados Unidos flameaba en un territorio ocupado. El 4 de junio de 1805 el Pasha de Trípoli firma un acuerdo y se da por terminada la primera acción bélica norteamericana fuera de sus fronteras.

   
Hacia 1850, los Estados Unidos tenían la idea de que el Imperio del Japón llevaba demasiado tiempo con sus frontera cerradas. En efecto, desde hacía más de 200 años el Japón estaba cerrado sobre si mismo no manteniendo comercio exterior alguno. El designado para ventilar esas ideas tan perniciosas, fue el Comodoro Matthew Perry, y el procedimiento elegido fue el mismo de siempre. Los rendidores cañonazos. El tratado de Kanagawa dejó los puertos de Shimoda y Hakodate abiertos al comercio norteamericano. Tan convincente fue la intervención del Comodoro Perry que en 1858 se firmó el Tratado de Harris que no solo mantiene los términos del de Kanagawa sino que agrega concesiones para la instalación de establecimientos norteamericanos en suelo japones y mínimos aranceles a la importación de productos yankees.

     
En 1854, la reciente República de Nicaragua (sólo hacía 33 años de su independencia) recibió la desagradable visita del USS Cyane en sus costas. El pretexto, un ataque al Cónsul Norteamericano. El motivo el alza de las tarifas que cobraba el puerto de Greytown a los buques estadounidenses. La consecuencia la ciudad de San Juan del Norte totalmente destruida. La cosa fue mas o menos así: Solon Borland era el representante de Estados Unidos en Nicaragua y Antonio Paladino un pequeño comerciante Nicaragüense. Quiso la mala fortuna que el vapor que conducía a Borland y la pequeña embarcación que Paladino utilizaba para comerciar se cruzaran en el cauce de un río estrecho. Borland hizo valer su derecho de paso del modo más contundente posible. Es decir, desde la proa de su embarcación le descerrajó un disparo de fusil al pecho de Paladino. Sus compañeros, los de Paladino, se presentaron por la noche en la casa que Borland habitaba exigiendo explicaciones. Solon se negó a darlas y los ánimos se caldearon. Un oportuno botellazo en el rostro del yankee terminó la discusión. Borland viajó inmediatamente a Washington y volvió con ayuda tal como se describe al principio del párrafo. 200 cañonazos terminaron con la resistencia, las casas y demás construcciones de Greytown. Terminado el bombardeo, la tripulación del USS Cyane bajó a tierra a y saqueó lo poco que quedaba.

     
 Teniendo en cuenta que, para esas épocas, el poderío naval era determinante en las acciones bélicas, pertenecer a un país enteramente mediterráneo como Paraguay lo mantendría a uno a salvo. Error. Los países americanos que se habían emancipado de España en fechas recientes eran una excelente oportunidad para generar negocios. El virreinato del Río de la Plata había impedido que sus colonias desarrollaran una industria propia, dependiendo durante toda su historia de los productos manufacturados que la casa matriz de España les vendía con exclusividad. Al soltar la mano de la metrópoli los nuevos países salieron a buscar quien les proveyera de productos industriales o mejor aún de la posibilidad de producirlos en las nuevas tierras con intenciones de provocar el desarrollo de la región. El presidente norteamericano de ese entonces (1859) era James Buchanan y había designado a un tal Edward Hopkins como su representante ante el gobierno del Paraguay encabezado por su presidente Carlos Antonio López. (padre de Francisco Solano López presidente durante la Guerra de la Triple Alianza). Hopkins viajaba con la misión de evaluar la conveniencia de que los Estados Unidos reconociera la independencia del Paraguay dado que la Confederación Argentina no lo había hecho aún y el Imperio del Brasil tampoco. Ya que estaba por ahí, Hopkins se dedicó a hacer negocios particulares. Logró la concesión para explotar la navegación comercial de vapores por los ríos paraguayos, instaló una tabaquería, obtuvo créditos de parte del estado paraguayo para la instalación de maquinaria y compra de terrenos con plazos de 15 años y demás. A Hopkins lo acompañaba un buque de supuesta investigación científica (aunque armado con cañones) llamado Water Witch. El tipo fue convirtiéndose en una celebridad en Asunción y rápidamente se fue olvidando de su misión primigenia. Se entreveró sentimentalmente con Madamme Guillemot, esposa del diplomático designado por el estado francés en el Paraguay y un día, mientras realizaban una cabalgata desde San Antonio a Asunción se cruzaron por un camino con un soldado paraguayo que arreaba una manada de bueyes. El yankee increpó de mala manera al soldado de nombre Agustín Silvero (quizá para hacerse el guapo frente a la chica) pero la compadrada le salió mal. Terminó con un sablazo en la espalda por parte del soldado. Al día siguiente Hopkins se metió de prepo en el despacho del presidente López exigiendo reparación por semejante afrenta por parte de un soldado de un "país semiprimitivo" según sus palabras. López lo recibió con cortesía, pero el 30 de setiembre de 1854 lo metía de bruces en el Water Witch y le ordenaba que abandonara inmediatamente el país. El 1 de febrero de 1855 el Water Witch fue atacado por la guarnición del ejército Paraguayo en Itapirú. El incidente fue reportado al gobierno de Washington y el responsable de lavar la afrenta (la del Water Witch, no la de Hopkins que a esta altura les importaba un pepino) fue el Comodoro William Subrick. Sabine, Caledonia, Westemport Atlanta, Memphis, Metacomet, Fulton, Water Witch, Harriet Lane, Argentine, Chapin, Southern Star, Saint Lawrence, Falmouth, Preble, Bainbridge, Dolphin, Perry, Supply y Release fueron los nombres de los barcos que se apersonaron en el puerto de Buenos Aires con el objeto de remontar el Paraná con rumbo Asunción. Veinte embarcaciones, 2.500 hombres y 200 cañones se hallaban prestos a escarmentar a esos impertinentes paraguayos. El problema fue que, enterado de la magnitud de la flota, López dispuso en Humaitá 12.600 hombres y 16.000 reservistas para darles la peor bienvenida posible. Afortunadamente medió Justo José de Urquiza y la sangre no llegó literalmente al río. De todos modos, semejante demostración de fuerza bruta dio los resultados esperados. En febrero de 1859 los Estados Unidos firmaban con el gobierno paraguayo un tratado de amistad y libre comercio que incluía la libre navegación del río Pilcomayo por parte de vapores norteamericanos, la reparación del Water Witch y la indemnización por los bienes perdidos de Edward Hopkins.

     
Así como nosotros tuvimos nuestro conflicto Unitarios Vs. Federales, Chile también dirimió cuestiones internas a los tiros durante los últimos años del siglo XIX. Aquí la pelea fue entre quienes apoyaban al parlamento y quienes manifestaban sus intenciones presidencialistas. Los británicos, por cuestiones comerciales, apoyaban al bando del Congreso lo que impulsó, también por razones comerciales a los Estados Unidos a apoyar al bando presidencialista. Unos 10.000 muertos más tarde, ganaron los parlamentaristas y nuestros amigos norteamericanos quedaron en el bando perdedor. En medio del conflicto, los parlamentaristas utilizaron el buque Itata, de la armada chilena, para encabezar algunos ataques contra sus oponentes. Los presidencialistas, simpatizantes de los Estados Unidos, pidieron ayuda a estos quienes enviaron el USS Baltimore a fin de dar caza al Itata. Al término del conflicto, sin embargo, el Baltimore quedó anclado en el puerto de Valparaiso. El 16 de octubre de 1891 el Capitán Schley, responsable del buque yankee, dio permiso a los 117 marinos que conformaban su tripulación a bajar a tierra a fin de obtener algún esparcimiento en los numerosos locales del puerto. Según consignan las crónicas policiales cerca de las 6 de la tarde, en el bar True Blue, comenzó una reyerta de borrachos con el saldo de 40 soldados norteamericanos y 10 viandantes chilenos detenidos. Lo que comenzó como una pelea de alcoholizados (grande, es verdad, pero no más que eso) terminó siendo un conflicto internacional. Estados Unidos exigió un pedido de disculpas que Chile negó. El presidente norteamericano Benjamín Harrison, en su habitual discurso anual ante el congreso se refirió al incidente. El embajador norteamericano no asistió a la asunción del nuevo presidente chileno Jorge Montt. En enero de 1892 formalmente los Estados Unidos exigieron disculpas a Chile bajo la amenaza de declarar la guerra y ocupar las salinas chilenas a modo de indemnización por la pelea del bar. Finalmente el gobierno de Chile cedió a la presión, se disculpó y pagó. Las relaciones entre Chile y Gran Bretaña quedaron dañadas por la falta de apoyo británico durante la duración del conflicto lo que le sirvió a los Estados Unidos para comenzar a poner el pié sobre latinoamérica, cosa que no dejó de hacer durante todo el siglo XX.

      Que el incidente chileno haya terminado en 1892 da para pensar que ya era todo por este siglo XIX, pero como en las películas de acción el villano se levanta una vez más antes del final.

   
Hawaii era una monarquía desde sus inmemoriales inicios. El mar les proporcionaba todos los alimentos necesarios y una escasa pero húmeda y tropical tierra les proveía del resto. Efectivamente fue así hasta  los inicios del siglo XIX, donde comenzaron a llegar misioneros desde los Estados Unidos con el fin, en principio, de divulgar la Biblia y hacer abandonar a los nativos sus cultos idólatras. Una vez convencidos de la nueva fe, el siguiente paso fue que a los misioneros se les otorgara la doble ciudadanía, hawaiana y norteamericana. Al cabo de algún tiempo, los "misioneros" comenzaron a comprar tierras para cultivar exclusivamente caña de azúcar. No crean que a cambio no dejaron nada nuevo. Los misioneros trajeron consigo nuevas enfermedades desconocidas para la población insular a modo de equitativo intercambio. Ahora bien, en esta nueva realidad (monocultivo creciente de la caña de azúcar)  y la realidad antigua (son unas islas en medio del Océano Pacífico) Estados Unidos le propuso otro intercambio igual de justo. Los norteamericanos le compraban la producción de azúcar (en manos ya de terratenientes norteamericanos) y a cambio Hawaii les cedía para su uso un puerto (¿Pearl Harbour les suena?). Ocurrió entonces que en 1874, Kamehameha II, el rey de ese entonces, procedió a morirse y el trono hawaiano quedó en manos de Kalakaua. Y ya se sabe como era Kalakaua. Se hizo un poco el compadrito pero terminó cediendo, más aún que Kamehameha II. Dictó una nueva constitución (conocida como Constitución de la Bayoneta en función a las amables sugerencias que la población trasplantada desde el continente le realizaba al Rey so pena de derrocarlo) que ampliaba los derechos políticos de los "misioneros" a la vez que eliminaba de los padrones electorales a las 2/3 partes de los nativos. A la muerte de Kalakaua, lo sucedió su hermana Lili´uokalani en 1891. La presión popular para volver a la constitución anterior se le hizo insoportable así como también la presión de los norteamericanos habitantes de la isla quienes se negaban con toda la fuerza de la que eran capaces. Estos (los ex misioneros y actuales poseedores de la tierra y los ingenios azucareros) crearon un falso "Comité de Salud Pública" que en realidad era una fuerza armada irregular. Amenazaron abiertamente a Lili`uokalani con declarar el trono vacante por la fuerza si cedía al pedido de su población nativa. La reina, que creía tener buenas relaciones con el gobierno continental, solicitó ayuda. Los "colonos" haciendo uso de su doble nacionalidad, también  ¿Y a que no saben a cual de los dos bandos ayudó el gobierno de Grover Cleveland, recientemente elegido presidente?. Respuesta: cientos de policías (como si ya se tratara de un territorio propio) ingresaron a la ciudad de Nuuanu para imponer orden y establecieron una república provisional. El primer presidente de la república momentánea de Hawaii fue Stanford Dole, magnate azucarero. La reina fue arrestada y en su contra se alegó que se había encontrado en poder de los monarquistas un poderoso arsenal de...30 fusiles. Los partidarios de Lili`uokalani ensayaron una resistencia que culminó con la condena a muerte de 5 rebeldes y 5 años de trabajos forzados y multa para la reina depuesta. No contentos con eso, la prensa continental estableció una campaña de difamación y en los periódicos norteamericanos florecían historias de hechiceros, sacrificios humanos e hijos bastardos. Finalmente en 1900 se convirtió en territorio norteamericano y el 21 de agosto de 1959 en uno más de los estados de la Unión.

     
Hoy que la sombra oscurece Siria da la impresión de que a estos muchachos, dejarlos sin posibilidad de intervenir con sus narices donde no los llaman es tan difícil como hacernos a nosotros abandonar el asado y el mate.

      Que anden bien.