domingo, 20 de julio de 2014

Los Tasaday: La tribu de la edad de piedra que duró 4 años

      Como quien sabe que hay viento porque ve las hojas de los árboles moverse a través de la ventana, muchas disciplinas científicas están obligadas a construir sus postulados mediante indicios indirectos. Así nadie ha visto un átomo hecho y derecho y mucho menos un electrón, pero los físicos pueden intuir su presencia mediante las señales que va dejando por ahí. La paleontología jamás tuvo en sus manos un dinosaurio vivo (mal que le pese a Susana) y debe reconstruir su modo de andar, sus hábitos alimentarios y su posible color mediante señales que fueron dejando sus huesos fosilizados. La arqueología, por su parte, recrea hábitos, costumbres y tareas humanas del mismo modo. Los restos de una hoguera enterrada, deshechos en una cueva, tumbas en las que se perciben vestigios de rituales funerarios dan a los arqueólogos material suficiente para construir el estilo de vida de una sociedad entera que se desarrolló hace quizá miles de años.

      Pero resulta que de vez en cuando, aparecen oportunidades que sacuden al mundo científico. Por ejemplo en 2010, en Siberia, se encontró el cadáver congelado de un mamut completo, con pelos y contenido gástrico intacto. Se sospecha que el buen estado del bicho, de unos 39.000 años de antigüedad, permitirá en algún futuro que podamos ver un mamut vivo mediante el procedimiento de clonación. Sin embargo estos hallazgos son extremadamente raros y normalmente en científico tiene que conformarse con lo que hay. Bombilla Tapada presenta hoy un caso, que como todos los que nos gustan, empieza bien y termina mal. La cosa viene de antropología y edad de piedra y transcurre en Filipinas. Aplíquense la vacuna contra la malaria y vayan subiendo. 

      Luego de una carrera política como diputado y senador a Ferdinand Edralin Marcos se le ocurrió que lo mejor que le podría pasar, por lo menos a él, era ser presidente de las Filipinas. Se postuló en 1965 y ganó y mediante modificaciones legales y no tanto se quedó con el cargo hasta 1986. En esos escasos 21 años junto con su mujer Imelda Marcos (abreviatura del nombre real: Imelda Remedios Visitación Romuáldez Trinidad) juntaron unos modestos 35.000 millones de dólares de fortuna personal de origen cuanto menos sospechoso. Por supuesto, nadie puede perpetuarse en el poder durante 21 años sin llamar a elecciones sin cometer todo tipo de atrocidades . Los Marcos no fueron la excepción. Gobernaron Filipinas militarizando el gobierno y eliminando a sus opositores De hecho, luego de que la comunidad internacional presionara lo suficiente como para que Ferdinand se viera obligado a llamar a elecciones ganó Corazón Aquino, viuda de Benigno Aquino, un opositor asesinado en el aeropuerto de Manila por esbirros de Marcos, cuando éste volvía de su exilio en 1983. Todo este párrafo tiene por objeto ubicar en tiempo y espacio la historia que vamos a relatar.

      Como Filipinas es un país completamente insular, existen múltiples pueblos distintos con sus diferentes costumbres y sus diferentes dialectos viviendo casi aislados en las pequeñas islas que conforman el país. Manuel Elizalde era en los años 70 un funcionario estatal encargado de los derechos de las minorías étnicas quien en 1972 hizo un anuncio sorprendente. En la isla de Mindanao existía un pueblo aislado del contacto con el resto de la humanidad que vivía aún en la misma Edad de Piedra. Se llamaban Tasaday y eran una pequeña tribu de unas 26 personas. Vivían en cavernas, no conocían el tejido y por ende desconocían la ropa, no practicaban la agricultura. Recolectaban lo que la naturaleza les brindaba y eran tan pacíficos que su lenguaje no incluía palabras como "guerra" o tan siquiera "enemigo". El sueño de cualquier antropólogo o arqueólogo. 

     Inmediatamente comenzaron a llover los pedidos de todas las universidades del mundo que tuvieran en su currícula la carrera de antropología. Elizalde administraba los permisos de manera discrecional. Únicamente se podía acceder a los territorios Tasaday por helicóptero y con la autorización expresa de el mismo Elizalde. Se dispuso un cerco de soldados armados para evitar el ingreso de personas no autorizadas. El gobierno de Marcos, acusado por este entonces de graves violaciones a los Derechos Humanos recibió una pátina de bondad al percibirlo como protector de minorías desprotegidas y vulnerables. Manuel Elizalde creó una fundación que tuvo por objeto preservar, estudiar y proteger el medio de los Tasaday y recibió donaciones de todo el mundo. 

      Uno de los permisos que Elizalde otorgó fue a la National Geographic Society. La prestigiosa compañía filmó un documental y publicó un exitoso libro al respecto de los Tasaday. La descripción de sus costumbres comenzó a llamar la atención de algunos estudiosos. Por ejemplo la ausencia de tumbas o monumento funerario alguno. ¿Como hacían en una sociedad tan pequeña para evitar la endogamia? Si la dieta descripta fuera cierta: frutos silvestres, raices, renacuajos y larvas, los Tasaday sufrirían una seria desnutrición cubriendo solo el 30% de sus necesidades energéticas. Elizalde comenzó a retacear los permisos de visita aduciendo que el contacto habitual con el hombre civilizado terminaría por corromper el estilo de vida natural de la tribu. En 1976 definitivamente se anunció que no se entregaría ningún permiso más para permitir que los Tasaday siguieran adelante su vida sin alteraciones. La fundación siguió de todas maneras recibiendo apoyos y, fundamentalmente, donaciones.

       Casi todo el mundo se había olvidado de los Tasaday pero cuando, como comentamos antes, cayó el gobierno de Ferdinand Marcos, el antropólogo suizo Oswald Iten se acordó. Y sin pedir permiso a nadie, dado que ya no hacía falta, se metió en el territorio Tasaday en Mindanao. Llevó como acompañante además de a un periodista a Galang Tikaw un miembro de la cercana tribu T´boli que si bien no hablaba Tasaday les serviría para romper el hielo inicial. 

      Lo primero que llamó la atención de Iten fue que, desembarcando en Mindanao, la zona Tasaday se encontraba a solo 3 horas de caminata desde una moderna ciudad poblada. Si él podía hacer el viaje de ida, cualquier Tasaday podía haber hecho el camino inverso y "descubrir" la civilización. 

      Lo segundo que llamó la atención de Oswald fue que las cuevas estaban vacías. No solo eso, estaban vacías y libres de toda huella humana. No había basura, ni restos de fogatas ni nada que denotara que habían estado habitadas desde hacía mucho tiempo.

      Y finalmente lo tercero que llamó la atención del antropólogo Oswald Iten, fue el hallazgo de unas cabañas cercanas donde definitivamente vivían los supuestos Tasaday. Es más, dos de ellos mantuvieron sin problemas diálogo con él mediante Galang (al fin y al cabo el idioma Tasaday no era demasiado distinto del de los dialectos hablados en islas cercanas). Por último, lo que terminó por convencer a Iten de que estaba frente a un gigantesco fraude fue que los Tasaday ya no andaban más desnudos. Vestían jeans Levis




      La cadena ABC rodó entonces un nuevo documental: "La tribu que nunca fue". Los nativos confesaron al equipo de filmación que todo había sido una farsa. La puesta en escena había corrido por cuenta de Elizalde.  Si, eran una tribu que vivían medianamente aislada en la isla. Solían vivir mayormente desnudos pero no por desconocimiento de la existencia de tejidos sino por falta de dinero para comprarlo. Cuando no recibían visitas tenían intercambio de bienes con otras poblaciones cercanas. 

      Y así, unos cuantos antropólogos tuvieron su momento de gloria. El gobierno filipino ganó algo de prestigio acerca de la buena gestión y defensa de las minorías étnicas. Los únicos que siguieron tan pobres y aislados como siempre fueron nuestros Tasaday. Olvidaba mencionar que Manuel Elizalde escapó con todo el dinero de la fundación que presidía rumbo a Costa Rica, como suele ser habitual en estos casos. Murió en 1997.

       Así entonces seguirá siendo tarea de los arqueólogos deducir de que iba la cosa con nuestros antepasados pica piedras o habrá que seguir buscando. La próxima vez que vayan a un bosque o si el pasto y las plantas están lo suficientemente crecidas en sus jardines revisen detrás a ver si no hay dos verdaderos Tasaday pretendiendo hacer fuego con dos pedernales.

Que anden bien