domingo, 19 de octubre de 2014

Una mujer entre caballeros: la historia de Margaret Knight y las bolsas de papel

      Hace algunas notas atrás hablábamos de la conservación de los alimentos. Decíamos allí que la necesidad de buscar métodos de conservación es hija directa de la abundancia. Si no sobra, no hay necesidad de conservar nada. Hoy el árbol genealógico de la abundancia nos va a brindar otra rama de la que colgarnos. Hijo también de la abundancia y por lo tanto hermano de la conservación hoy vamos a hablar de empaques.


      Cuando el hombre comenzó a cosechar más tomates de los que podía comer decidió venderlos. Del mismo modo, el que tenía tantas gallinas que no daba a basto a comerse los huevos que producían día a día, comenzó a hacer lo mismo y así nació el mercado. Cada quien con su canasta, con su cajón, con su carrito o con su bolsa de tela. Pero a su vez el mercado creció y los consumidores fueron cada vez más y más. Si había que ocuparse de criar las vacas, ordeñarlas y hacer queso con su leche, ya no habría tiempo para hacer mermelada. Por lo tanto alguien debió encargarse de hacerla y ante la imposibilidad de envolverla ni empaquetarla de ningún modo nació la rama del marketing llamada packaging que se encarga de que los contenidos estén protegidos, seguros y sean atractivos. Además de hacer un breve paseo por las diferentes historias de los diferentes envases nos detendremos en una muy particular, tal es el estilo de Bombilla Tapada. 

      El primer envase como tal se construyó con cerámicos. Ánforas, botellones, jarras y demás recipientes podían contener casi de todo. En algunos lugares del Asia menor el petroleo había surgido de forma natural, sin necesidad de perforación alguna. Formaba lagunas negras de alquitrán. (Uno de esos lagos fué llamado Naphtú y sus "aguas" tenían la particularidad de que si se las prendía fuego, lo mantenían encendido por mucho tiempo. El nombre del lago es el origen de nuestra moderna palabra "nafta"). Si el alquitrán era destilado, podía obtenerse un residuo incoloro que los antiguos llamaron pez. Las vasijas revestidas interiormente con pez se volvían impermeables de adentro hacia afuera, lo que las convertían en recipientes ideales.

      Bueno, ideales más o menos. La cerámica tiende a romperse con mucha facilidad y no era cuestión que un valioso cargamento de vinos se perdiera por culpa de un pozo en al camino. La humanidad tuvo que esperar a los celtas para poder mejorar bastante el transporte de mercaderías de manera más segura.

      Alla por el 400 antes de Cristo los celtas inventaron el barril. Aquello que estropea las puertas y curva a los marcos es casualmente lo que hace que el barril funcione de maravillas para contener líquidos o mercaderías húmedas. La humedad (del vino, de la salmuera, del agua de las aceitunas) hincha la madera y presiona fuertemente un listón contra otro. En un barril standard se pueden cargar unos 160 litros de líquido y es muy resistente a los golpes. Mucho más que las ánforas de cerámica.




      La historia no registra el nombre de quien por primera vez tejió fibras de cáñamo e hizo con el producto una bolsa. Merecería ser recordado como el inventor de la arpillera y sin duda sería millonario (o sus descendientes lo serían) dado que casi no hay producto seco que no se haya envasado en bolsas de ese material.




      Durante el siglo XII Europa ya fabricaba papel, pero llegando al 1700 el procedimiento se industrializa y las láminas comienzan a abaratar sus costos. De ahí en más la combinación de imprenta y papel barato no solo populariza los libros y periódicos sino también se inicia la industria del envasado en papel en bolsas con marca impresa. Y aquí es donde nos vamos a detener.

      Las primeras bolsas de papel eran tan solo un sobre. Un tal Francis Wolle patenta en 1852 una máquina para hacer las bolsas de modo industrial. El método era terriblemente engorroso y lento. Por otra parte, la gente no se acostumbraba a recibir sus mercaderías en bolsas de papel. De todos modos con el paso del tiempo los hábitos fueron mejorando de manera que para 1869 Wolle había establecido la Union Paper Bag Machine Company. Para ese entonces las bolsas que salían de las máquinas de Wolle eran sólo un tubo de papel. El plegado y engomado de la base debía hacerse a mano. Las bolsas habían pasado de ser un sobre a tener base pero el procedimiento seguía siendo engorroso. Pero, en la Union Paper Bag Machine Company trabajaba Margaret Knight, una mujer huérfana desde muy chica, que había podido concurrir a la escuela solo hasta los 12 años. De ahí en más tuvo que trabajar para colaborar económicamente con la familia y lo hizo justamente en la empresa de Wolle.

      Margaret se puso a estudiar el tema, en un mundo en el que la mecánica y la ingeniería eran solo cosa de hombres y en 6 meses tenía un prototipo de madera de la máquina que haría el trabajo completo (el tubo de papel y el cierre por debajo). Fabricó con él miles de bolsas mientras ajustaba todos los detalles de la máquina. La oficina de patentes no admitía modelos de madera de los mecanismos sino que los prototipos debían ser confeccionados de hierro o acero además de ser acompañados por los correspondientes planos. Viajó entonces a Boston buscando ayuda. Allí conoció al maquinista Charles Anan quien le ayudó a ultimar los detalles de su prototipo de hierro. 

      En unos meses tenía todo listo para presentarse y solicitar la patente de la máquina. Llenó los formularios, presentó el prototipo, presentó los planos, pero la patente le fue rechazada. Poco tiempo atrás había sido concedida a un tal Charles Anan. 

      A Margaret no le quedó otra que llevar a Anan a juicio. Presentó sus bocetos previos, las anotaciones de su diario y los testimonios de personas que le habían ayudado a montar sus primeros modelos a escala. Anan adujo, por su parte, que la complejidad de esa máquina no estaba al alcance del entendimiento de una mujer como su más sólido argumento. Finalmente en 1871 el jurado dejó el machismo de lado y dio la razón a Margaret Knight. Estableció entonces la Eastern Paper Bag Company y no solo recibió dinero por las bolsas que vendió su compañía sino también regalías por las bolsas vendidas por otras compañías utilizando la máquina de su invención.



       
Margaret Knight
      Fue la primer mujer en ser titular de una patente de invención en los Estados Unidos. Fue condecorada con la Real Legión de Honor por la Reina Victoria de Inglaterra. A lo largo de su vida obtuvo 26 patentes que van desde un dispositivo de seguridad para proteger las manos de los operarios de máquinas hiladoras de algodón hasta un motor rotativo pasando por una máquina para imprimir números de serie. Murió el 12 de octubre de 1914 a los 76 años. Desde 2006 su nombre figura en el Salón de la Fama de los Inventores de Estados Unidos.




Entre todos los honores que recibió en vida, solo le faltó uno, que se está cumpliendo en este acto. Ser rescatada del olvido por Bombilla Tapada.



De nada Margaret Knight, queda entre caballeros. (El que no sabe inglés no pesca el chiste final, lo lamento)

Que anden bien.