domingo, 14 de junio de 2015

Escrito en las paredes. Nada menos moderno que un graffiti

     Salvo por las delaciones que cometemos desde aquí lo que ocurre puertas adentro de la sede central del blog es un completo secreto para el común de los mortales. Las decenas de catedráticos que trabajan tanto dentro como externamente firman un convenio de confidencialidad al momento de ingresar que se extiende aún si alguna causa de fuerza mayor los obliga a dejar de trabajar para la fundación que solventa sus actividades. Pero hay aún un mundo más oculto dentro de las instalaciones que está virtualmente vedado hasta a los ojos de sus miembros más conspicuos. Alguna vez hablamos de las Hermanas que hacen que la sede se encuentre aseada y provista de alimentos y bebidas. Existe también un pequeño ejército de especialistas en diversos oficios quienes se encargan del mantenimiento de las enormes y lujosas instalaciones. Hay pintores, electricistas y plomeros. Restauradores, ebanistas y albañiles entre otras ocupaciones, destinados a hacer que todo luzca como el lejano primer día.

      Toda esta ilustrativa introducción tiene por objeto comentar que los otros días, el Jefe de Mantenimiento corría de un lado a otro por los pasillos subterráneos del edificio buscando a alguno de los pintores. Quería que alguien se apurara borrar, antes de la llegada de los miembros del Consejo Supremo un obsceno graffiti pintado en el frente del edificio. Mientras el Superintendente del Blog aguardaba la llegada del pintor en la explanada mirando la anotación hecha en vibrante pintura en aerosol roja y gesticulando con indignación, acertó a llegar a tomar sus funciones el responsable del Departamento de Arqueología Europea. El Superintendente se excusaba avergonzado, culpando a una pandilla de jóvenes que suele juntarse en una plaza cercana por el acto vandálico agregando con indignación que la juventud de hoy en día ya no respeta nada. Nuestro arqueólogo, un caballero español de mediana edad con cabello parcialmente plateado, le contestó que los graffitis y otros tipos de anotaciones en las paredes no eran patrimonio de esta época sino que casi desde que existen los muros puede descubrirse su presencia. Vamos entonces a dedicar hoy nuestra nota a antiguos graffitis y la terminaremos con uno muy particular.

     El 24 de agosto del año 79 después de Cristo en horas de la mañana, el volcán Vesubio tal como lo había hecho muchas otras veces comenzó a despedir una columna de humo. Los habitantes de la ciudad de Pompeya, vecina al volcán, casi no le prestaron atención, era una fumarola mas sin importancia, como tantas otras. Pero súbitamente todo cambió. El humo se transformó en cenizas y vapores sulfurosos. Luego en piedras y lava. El vapor de azufre intoxicó y mató a todo el que andaba cerca. Muy pocos habitantes lograron escapar. 48 horas más tarde todo volvía a la normalidad y el sol brillaba sobre lo que había sido Pompeya, ahora rellena con ceniza y sellada con lava. No se registraban signos de vida en 18 kilómetros a la redonda. Debajo de la nueva superficie la ciudad, y sus habitantes (convenientemente muertos), permanecieron sin ser molestados hasta 1748. Lo inédito es que  lo repentino del desastre hizo que los exploradores encontraran la ciudad intacta. Con comida en las mesas, ropa en los muebles y el propio molde de sus habitantes vaciado en ceniza. La ciudad entera se convirtió en una foto del momento y los arqueólogos han podido reconstruir con precisión la vida, el comercio, las relaciones y las costumbres de los habitantes de Pompeya de un modo único.

      El visitante actual puede caminar por sus calles, entrar a sus casas, admirar las pinturas en sus casas de baños públicos y ver los graffitis que adornaban sus paredes. Es que Pompeya estaba lleno de ellos; románticos, publicitarios, obscenos, proselitistas. Veamos:

      Un tal Hedone tenía una taberna. En su pared exterior se lee: "Puedes tomar una bebida aquí por solo una moneda. Por dos un vino mejor y por cuatro monedas uno de Falerno". Falerno es un monte cercano en cuyas laderas crecían ciertas vides de uva de la variedad Aglianico. El vino de Falerno es nombrado en varios escritos de la antigua Roma como uno de calidad superior tal como lo sugiere el "aviso publicitario" de Hedone.  Más allá, en la calle de Mercurio alguien quiso dejar modesta constancia de su visita a la ciudad: "Publius Comicius Restitutus estuvo aquí junto a su hermano". Así como el aviso frente a la taberna de Hedone invitaba a entrar, el graffiti que se encontraba en el frente de la casa de comidas de Cuspio Pansa invitaba a no hacerlo: "El oficial de finanzas del Emperador Nerón dice que esta comida es veneno".

      En la pared de la Basílica (un edificio que no tenía fines religiosos como el nombre sugiere hoy sino que era donde funcionaban los tribunales de justicia) alguien sentencia: "Salud al que ame. Muerte al que no sepa amar" mientras que un poco más allá otro filósofo al paso proclama: "Un pequeño problema se hace grande si se ignora". En una zona menos aconsejable de la ciudad un cliente anónimo sugiere: "Cuando vayas a Nuceria, (Ciudad cercana a Roma, acota Bombilla) busca a Novelia Primigenia, en la puerta de Roma, en el distrito de las prostitutas". Pompeya tenía varios prostíbulos. En la pared de uno de ellos figura una suerte de tarifario que dice mas o menos lo siguiente (púdicamente censurado): " Soy tuya por dos ases de bronce. Lais **** por dos ases. Félix **** por un as. Esperanza, de complacientes maneras, nueve ases" Salta a la vista entonces la enorme diferencia que habrían de tener los servicios de Félix en comparación con los de Esperanza.

      Nos moveremos unos kilómetros al norte unos 250 por la A1 que une Nápoles con Roma en busca de un desafiante graffiti colocado en un lugar bastante incómodo.

Martin Lutero
     Martín Lutero (Martin Luther) era un sacerdote alemán que le armó un lío bárbaro al mismísimo Papa. Ocurre que a Lutero no le parecía bien que la Iglesia tomara posturas que no figuraran en la letra de La Biblia, entre otras cosas. Por ejemplo, por ese entonces el sacerdote dominico Johann Tetzel andaba por Alemania vendiendo "indulgencias" por cuenta y orden del Papa Leon X. Las indulgencias eran una contraprestación económica que reemplazaba a la penitencia y aún al arrepentimiento. Así una persona rica podía ser beneficiado con la absolución de diversos pecados mediante una fuerte donación a la iglesia. A mayor gravedad, más cara la tarifa, como era de esperar. Lo recaudado iría a la ampliación de la Basílica de San Pedro. Lutero se enojó mucho porque sostenía que el único procedimiento que figuraba en la Biblia para el perdón de los pecados era el arrepentimiento y la penitencia. Juntó 95 motivos para como para enojarse, los anotó y los clavó en la puerta de la Iglesia de Wittenberg y provocó la más enorme división que el Cristianismo haya tenido nunca. A causa de sus protestas, a aquella rama separada de la autoridad papal se la llamó protestantismo.

Carlos V
      Más terrenalmente, uno de los grandes actores políticos de la época era el Sacro Imperio Romano Germánico quien con su crecimiento amenazaba los dominios papales en la actual Italia. Muerto León X el papa Clemente VII decidió aliarse con Francia y entonces el Emperador Carlos V decidió darle una lección. Sus tropas ocuparon Milan y ya se cernían sobre Roma. La lejanía con la casa matriz y la notoria ausencia de cajeros automáticos en el siglo XVI hacían que los soldados recibiesen su paga a cuentagotas. Los ánimos de la tropa estaban bastante caldeados a pesar de que se acercaba el verano del 1527. Entonces el Duque Carlos III de Borbón al mando de las tropas propuso lo siguiente: ataquemos Roma (los estados pontificios más exactamente, las posesiones del Papa) y el botín será para los soldados. Unos 20.000 hombres se pusieron en marcha hacia Roma y el 5 de mayo de ese año estaban frente a sus murallas.

      Sólo 3.000 hombres formaron parte de la defensa de la ciudad de Roma entre ellos incluida la famosa Guardia Suiza. Un disparo de arcabuz dio en la pierna de Carlos III y lo sacó de combate. Careciendo de voz de mando autorizada los soldados invasores hicieron lo que tenían ganas. Al día siguiente, sin orden ni concierto las murallas de la ciudad caían frente a los soldados imperiales. El Papa debía ser resguardado por lo tanto 189 guardias suizos se apostaron en las escalinatas de la Basílica de San Pedro para darle tiempo a Clemente VII a que tomara un pasillo secreto desde allí hacia el Castillo Sant´Angelo distante unos 800 metros. De la guardia sobrevivieron sólo 42 que fueron rápidamente apartados y así dio comienzo un saqueo de 3 días que incluyó las residencias papales pero también palacios de cardenales e iglesias. Por una ventana de ventilación de un sótano, soldados del emperador ingresaron al Palacio Armelini, de Allí al Palacio della Rovere y de allí a la residencia del Papa (quien afortunadamente para él, ya no estaba). En el segundo piso de esa construcción hay 4 salas que reciben el nombre de Estancias de Rafael por estar decoradas íntegramente por frescos de Rafael Sanzio.

      Además del saqueo de todo artículo que consideraran de valor, un soldado anónimo presumiblemente de origen alemán con la punta de un arma blanca escribió sobre el estuco que sirve de base a los frescos. Debajo de la imagen llamada "Disputa sobre el mas Santo de los Sacramentos" aun hoy puede leerse tallada la palabra "Luther". El nombre del más importante enemigo del papado romano impreso en los aposentos privados del pontífice. Un mes después Clemente VII pagaba 400.000 ducados de rescate y el saqueo de Roma llegaba a su fin. Pero eso ya forma parte de otra historia.

      Menos célebres, las paredes de los baños públicos de las estacionesde tren suelen abundar de graffitis. Casualmente el Departamento de Poesía Aplicada de Bombilla Tapada está trabajando en la culminación de uno que comienza diciendo: En este lugar sagrado/ donde acude tanta gente....

Que anden bien.