domingo, 21 de junio de 2015

La guera en realidad es una tontería. Pero esta casi guerra es la mas tonta de todas

       El stress constante del rigor científico y el apego al estudio necesitan obligadamente de una válvula de escape. Algunos miembros del staff del blog son músicos aficionados, otros pintan y otros mantienen colecciones de objetos con cuya clasificación y cuidado amueblan sus escasos momentos de ocio. Los hay filatelistas, numismáticos y coleccionistas de primeras ediciones literarias. Pero también hay quienes coleccionan objetos menos convencionales que estampillas, libros o monedas. Un antropólogo de origen sueco desarrolla una apasionada afición por los mazos de naipes y tiene cientos de ellos de los más variados motivos, colores y orígenes. Otro de los miembros del blog transporta consigo allí donde resida varias decenas de cajas con lapiceras. Desde las más corrientes hasta las más sofisticadas, destacándose una de marca Eversharp utilizada por los tripulantes de los submarinos norteamericanos durante la Segunda Guerra. Pero lo más curioso es que hay dos miembros que de entre todos los elementos coleccionables disponibles han elegido el mismo.

       Tanto el Jefe del Departamento de Arte Oriental como el Experto en Sagas Nórdicas sub director del Área de Mitología del Blog coleccionan cajas de fósforos. Y lo hacen con mucho entusiasmo. El especialista en Arte Oriental, un catedrático uruguayo, le comentaba a su colega que finalmente había logrado comprar una de las pocas cajas de "Birds Eye" que aún existían (Ver Bombilla Tapada: http://bombillatapada.blogspot.com.ar/2014/05/donde-hubo-fuegohubo-un-fosforo.html ). Se lamentaba en cambio el Licenciado encargado de temas Nórdicos, un estudioso boliviano, de haber perdido su oportunidad de tener un ejemplar de dicha caja en una subasta reciente. Posteriormente el uruguayo se dirigió a sus aposentos decidido a admirar su colección. Cual no fue su sorpresa cuando encontró que faltaba la vieja y valiosa caja de Birds Eye. Inmediatamente imaginó que la única persona en el edificio a la que podía interesarle la caja era su colega boliviano por lo tanto lo buscó enfurecido por las instalaciones del blog con ánimo belicoso. La cosa hubiera terminado de modo mucho más violento si no se hubieran interpuesto varios colegas entre ambos. En verdad casi nadie entendía de donde surgía tanto encono.

      Cuando lograron aquietarlos, y aún luego de haber revelado los motivos de semejante trifulca, el resto de los presentes no podían creer que se hubiese llegado tan lejos solo por una caja de fósforos. En tanto acomodaban los sillones y pequeñas mesas desplazadas por el fragor de la batahola la mayoría de los miembros del blog recriminaban a ambos coleccionistas que el tamaño e importancia del bien en juego no se condecía con el tamaño del lío que habían armado. Contra las voces casi unánimes surgió la del Director del departamento de Lenguas Muertas del blog quien dijo creer recordar que una guerra terminada, con tratado de paz y armisticio firmado y todo casi se reanuda por culpa de un árbol. Así que los dos coleccionistas bien podrían haberse agarrado a los golpes por una simple cajita de fósforos. El resto de los presentes rodearon al filólogo y le pidieron más precisiones acerca de la guerra y el árbol y he aquí que de esa historia surgió la presente nota.

Kim Il Sung
      Corea es una península. Una lengua de tierra que se interna en el Mar Amarillo flanqueada por Japón al sur y al este y por China al oeste y al norte. Luego de la Primera Guerra Mundial quedó entera para Japón, pero al perder este en la Segunda, todos sus territorios ocupados fueron rematados entre los nuevos vencedores. Rusia entonces se quedó con el norte de Corea, lo que obtuvo el ingenioso nombre de Corea del Norte y Estados Unidos hizo lo propio con el sur (Averigüen ustedes solos como se llamó y aún se llama. Otra deslumbrante demostración de originalidad). Para hacer las cosas sencillas, el límite entre ambas lo formó el paralelo 38. Más o menos estuvo todo medianamente tranquilo hasta que en 1948 tuvieron la idea de que ambas Coreas celebraran elecciones. Previsiblemente en el Norte ganaron los comunistas. Ganó Kim Il Sung (se que es difícil pero traten de retener el nombre). Previsiblemente al Sur ocupado por los Estados Unidos esta nueva situación no le gustó nada. En la zona fronteriza comenzaron tímidas escaramuzas que culminaron el 25 de junio de 1950 con la invasión lisa y llana del territorio del Sur por parte de tropas del Norte. Los soldados del Sur que no murieron durante la invasión se refugiaron cerca de la ciudad de Busan, casi colgando del mapa.

      Así las cosas, los Estados Unidos recurren a las flamantes Naciones Unidas y le piden su aval para intentar retrotraer la situación al 24 de junio, por la fuerza. Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Estados Unidos y Rusia se enfrentan. Desafortunadamente no fue la última. Siempre en territorio ajeno y con la excusa de defender unos u otros intereses este tipo de acciones se vería repetida un generoso número de veces de ahí en más. Conseguido el aval (La Unión Soviética no se presentó a las reuniones en protesta porque EEUU no reconocía el derecho a China de ser parte del Consejo de Seguridad) los norteamericanos comenzaron la ofensiva desde el Sur y empujaron nuevamente a los del Norte hacia el paralelo 38. Eso si, se pasaron un poquito y los llevaron aún más al norte de la frontera original.

      China ingresa entonces en la contienda, vecino como es de Corea y cobrándose la negativa de los EEUU a dejarla entrar en el Consejo de Seguridad. La pelea se encarniza de modo que los avances y retrocesos no son categóricos para ninguno de los dos. Finalmente luego de 780.000 muertos por el Sur y cerca de 1.200.000 por el Norte, 2.500.000 civiles muertos y más de 2.000.000 de personas sin hogar y desplazadas de su residencia original, se firmó un virtual empate y todo quedó como antes de 1950, aunque ya era 1953. Eso si, del paralelo 38 se estableció una franja de 4 kilómetros a ambos lados que no sería de ninguna de las dos Coreas a modo de colchón entre ambas.

Puente sin Retorno
      Sobre el río Sachong se tendió un puente. Era el único punto de contacto entre las dos Coreas. Del lado norte el último puesto de control Norcoreano llevaba el nombre de KPA#4 mientras que del lado sur, la caseta que vigilaba la entrada austral al puente era conocida como CP#3. Sobre ese puente se produjo el intercambio de prisioneros. Al ser prisionero de guerra, una de las condiciones para ser liberado era jurar no volver a pisar nunca más el territorio enemigo, por lo tanto el puente fue bautizado con el novelesco y dramático nombre de "Puente Sin Retorno". Según los registros unos 102.000 prisioneros de uno u otro bando cruzaron el puente rumbo a sus casas. Todo estuvo medianamente tranquilo hasta 1976.

Primer intento
      Habían pasado ya 23 años de la firma del tratado de Panmungjong que cerraba las hostilidades y a los responsables del puesto CP#3 les pareció que un álamo que se encontraba cerca del puente tapaba la vista hacia el puesto KPA#4 y con total naturalidad pretendieron podarlo. Sin embargo, una incomprobable leyenda indicaba que tal álamo había sido plantado en persona por Kim Il Sung aún presidente de Corea del Norte. Que los norteamericanos mancillaran el árbol que el líder había plantado con sus propias manos violentaba el honor nacional norcoreano. Los soldados norteños tomaron el intento de poda como una afrenta personal y se armó una escaramuza de considerables dimensiones. Un par de soldados comunistas les quitaron las hachas que llevaban para la poda a dos soldados norteamericanos (Teniente Barret y Capitán Bonifas) y los hicieron picadillo a puro hachazo. Otros de ambos bandos tomaron algunas de las ramas ya cortadas y procedieron a propinarse palazos mutuamente. Sonaron algunos disparos. Alguien llamó a la cordura. Todos los hombres se retiraron a sus posiciones originales.

Operación P.Bunyan
     Tres días después el ejército norteamericano montó la Operación Paul Bunyan  (Este nombre corresponde a un leñador de leyenda de los estados de Michigan, Wisconsin y Minesota. Una especie de Patoruzú del norte) y decidido a doblar la apuesta, no solo resolvió la poda sino la tala lisa y llana del árbol. Veintitrés vehículos del ejército y 16 hombres (divididos en 2 equipos de 8 a cargo de un Ingeniero militar cada uno) custodiados de cerca por 30 soldados fuertemente armados arremetieron a fuerza de motosierra contra el pobre álamo. La retaguardia estaba formada por 60 hombres más y a la espera de órdenes 27 helicópteros y un número no determinado de bombarderos se encontraban prestos a despegar en caso de ser necesario. En suma; entre personal directa e indirectamente afectado la Operación Paul Bunyan involucró a unos 800 hombres. Corea del Norte no dejó pasar la oportunidad de demostrar su encono apostando del otro lado del Puente Sin Retorno unos 200 soldados armados con ametralladoras y fusiles. 42 minutos después la Operación Paul Bunyan culminaba exitosamente sin tener que lamentar víctimas a excepción del álamo, cuyo tronco fue dejado adrede a la vista de los norcoreanos. Un error de cualquiera de los dos bandos hubiera comenzado nuevamente una guerra de consecuencias imprevisibles.

      En lineas generales, perder la vida como forma de resolución de conflictos es una verdadera estupidez. Ahora, perderla por un árbol es de un grado de imbecilidad pocas veces vista.

      Ah! La cajita de fósforos la tenía el Director del departamento Legal del blog. La había tomado prestada para encenderse un habano en su habitual paseo vespertino por los jardines del edificio

Que anden bien.