domingo, 18 de noviembre de 2012

Misterios de la Humanidad (Reite del canal Infinito)


El intelecto del hombre es sorprendente. En los últimos 50 o 60 años ha podido desarrollar sistemas e inventos que a mediados del siglo XX, si alguien los hubiera planteado como posibles, lo hubieran tratado de loco. La misma computadora en la que escribo esto y que ustedes usan para leerlo es un verdadero prodigio del intelecto humano. Del mismo modo, hasta el mismísimo genoma humano, la receta para hacer un tipo, las instrucciones químicas para construir un hombre, ha sido desentrañado por completo. La “Máquina de Dios”, el acelerador de hadrones esclarece los mínimos secretos de las infinitesimalmente pequeñas partículas con las que la materia se constituye. Baterías de radiotelescopios y el mismo Hubble, revisan el universo hasta sus más extremos confines y diera la impresión que a las próximas generaciones nada va a asombrarlos.

            Estaríamos entonces tentados a suponer que se acabaron los enigmas y misterios. Que todo tiene explicación. Que no quedan secretos. Pero sin embargo este post tiene como finalidad plantear la falsedad de dicho supuesto. Y no estoy hablando de nimiedades tales como las Pirámides de Egipto o el Triángulo de las Bermudas. Estoy hablando de los verdaderos misterios que ocuparan a las próximas generaciones de científicos llevándolos a una nueva etapa de esplendor intelectual, elevando al hombre a la categoría de semidiós.

            La lista de los mismos es extensa pero no excluyente. Día tras día se sumarán nuevas inquietudes. Los invito, en tal caso a postear en los comentarios otros ejemplos que no figuren en la lista que sigue. Me limitaré a presentar los enunciados dado que ni yo, ni nadie hasta hoy, ha logrado dar con las respuestas. Comencemos, sumerjámonos en los misterios sin resolver:

1)      Después de Mickey (aquel personaje que, al igual que muchos políticos opositores, se hacen los simpáticos para que no recordemos que, esencialmente son ratas) el personaje de Disney más famoso y popular es el Pato Donald. Por alguna extraña razón dicho integrante de la familia Anas platyrhynchos  no tiene ningún empacho en andar por el mundo con un ridículo traje de marinero que le cubre sólo la parte superior de su cuerpo, exhibiendo sin pudor su parte baja aún en presencia de sus sobrinos menores de edad. Sin embargo el airado plumífero se cubre pundonorosamente con una toalla al momento de salir de darse un baño. Misterio sin resolver.


2)      Ya el latín medieval contiene una expresión que puede ser el origen del actual vocablo con la que se la conoce hoy. En apariencia tomada del alemán antiguo Bizzopizzo que significa “Trozo de pan” pasa al latín cerca del año 1000 como Pizzo o el actual pizza. La típica comida sabatina se cocina tradicionalmente (salvo excepciones de afectada sofisticación) en forma redonda. Sin embargo las porciones se cortan de forma triangular y, en su versión comercial, se expende dentro de cajas de forma cuadrada. Misterio sin resolver.


3)      Muchos productos, en afán de promocionar sus cualidades superiores presentan el cumplimiento de las normas ISO 9000 como garantía de su calidad. Este certificado es expedido por la Organización Internacional para la Estandarización (ISO tal su sigla en inglés) y la empresa o producto que lo posee debió acreditar, para esto, el cumplimiento de muchísimas normas de calidad, tanto del producto, como en cuanto al funcionamiento mismo de la empresa productora. La pregunta y su consiguiente misterio es: quien certifica la calidad de la Organización Internacional para la Estandarización. Misterio sin resolver.

4)      El idioma Nahuatl, que hablaban los indios aztecas nos ha legado una gran cantidad de vocablos que aún utilizamos a diario. Masticaban una goma proveniente de árbol al que llamaban Tzictli, antecesor de nuestro chicle. Mezclaban con miel y agua una semilla de un árbol al que llamaban xocolatl que luego los europeos elaboraron con azúcar y leche para obtener el actual chocolate. Comían un fruto rojo y dulzón de nombre tomatl, que no necesita aclaración y convivían con un cánido aullador al que llamaban coyotl que es ni más ni menos que nuestro actual coyote. Los dibujos animados nos han hecho tener cierta simpatía por él, un escuálido e infortunado mamífero carnívoro que no hace otra cosa que perseguir a un ave del género geococcyx llamado Correcaminos. A pesar de que el citado mamífero es omnívoro; su dieta incluye hierbas, frutos, vegetales en general además de conejos, pequeños roedores, musarañas y un largo etcétera, nuestro coyote está tercamente empeñado en alimentarse sólo de un único correcaminos, de más está decirlo, sin lograrlo. Para ello invierte ingentes cantidades de dinero en trampas, aparatos e ingenios mecánicos (todos de la compañía ACME) con el tozudo fin de lograr su objetivo. Los misterios que surgen de lo expuesto abarcan: ¿De donde obtiene el citado coyote los fondos para comprar la tremenda cantidad de dispositivos con los que capítulo a capítulo pretende capturar al plumífero? ¿Por qué no utiliza esos recursos, aunque más no sea en parte, para agenciarse algún alimento de su agrado (no me vengan con que viviendo en el desierto es difícil, porque o bien encarga a la empresa ACME sus productos por correo o bien existe algún comercio en donde los compra)? ¿Por qué la fijación con un único ejemplar de una única especie? ¿Se trata de alguna venganza personal? ¿Hay algo que no sabemos? Por último ¿Cómo subsiste sin alimento durante tanto tiempo en vista de su eterno fracaso como cazador? Misterios sin respuesta.

5)      Durante el siglo XIII la armada de Mongolia intentó invadir el Japón. Ya frente a las costas niponas y frente a un ejército mal preparado, Japón no tenía muchas posibilidades de resistir hasta que de manera sorpresiva comenzó a soplar un viento que alejó a los mongoles de su objetivo haciéndolos desistir. Sospechando que la providencia estaba de su lado, los japoneses bautizaron a ese viento como kamikaze (en traducción literal: Viento Sagrado). En realidad el escuadrón de pilotos suicidas lleva por nombre en japonés tokkotai (Unidad Especial de Ataque Shinpu) y se hizo famosa durante la guerra del Pacífico. Por si hiciera falta alguna explicación, este escuadrón se caracterizó por estar conformado por aviones caza Zero, cargado con bombas de 250 kg. y cuyos pilotos se estrellaban con aparato y todo sobre la cubierta de los aviones Norteamericanos. El sistema no se utilizó muchas veces. Era ridículamente caro entrenar a un piloto y proveerlo de un avión para perder ambos en la primera (y única) misión. No se contaba además, por obvias razones, con reportes de lo sucedido. De cualquier manera, los pilotos Tokkotai son ya un mito de la guerra y cualquier operación que implique la muerte del ejecutante de manera deliberada de antemano es llamada Kamikaze. Algunas fotografías muestran a los pilotos en su foto póstuma antes de abordar sus máquinas voladoras. La pregunta que surge al mirarlas es: ¿Para que demonios usaba casco esta gente? Misterio sin explicación.


6)      Los hábitos de consumo cambian a pasos enormes. Del almacén y la verdulería hemos pasado sin escalas a los supermercados donde se puede comprar desde pan recién horneado hasta un neumático para auto, pasando por un traje de baño. Las compras por Internet, los delivery y demás incorporaciones al universo comercial nos fuerzan cada día a acostumbrarnos a mecanismos novedosos. Hace algún tiempo, los únicos comercios que contaban con atención a deshoras eran las farmacias. Mediante un inextricable sistema de rondas y turnos jamás se podría adivinar cual farmacia estaría de turno ante una necesidad nocturna. La cuestión es que desde hace algún tiempo y con el nombre genérico de open 24, tenemos al alcance de nuestras manos el dia y a la hora que se nos antoje, toda una gama de productos que distan mucho de la urgencia de un medicamento. Chocolates, bebidas, espirales para los mosquitos, velas o jugo de naranja, están a nuestra disposición para satisfacer en antojo más exigente en el momento que se nos cante. Desde sus góndolas, una miríada de productos absolutamente superfluo nos tienta con sus cantos de sirena. Observando los edificios en donde funcionan los citados comercios es que nos surge la misteriosa pregunta que cierra este inciso. Siendo que la atención de estos negocios se prolonga durante los 365 días del año (no me molesten con la eventualidad de su bisiesto) y durante las 24 horas de cada uno de esos días ¿Por qué sus puertas de ingreso tienen cerradura? Misterio irresoluto.


7)      El Doctor en química Roy Plunkett investigaba para la Dupont un mecanismo para la producción industrial de tetrafluoroetileno, un gas refrigerante. Un día, al pasar el gas de un tubo a otro, encontró dentro de uno de ellos un residuo blanquecino que nunca antes había aparecido. Lo primero raro que notó es que costaba que se disolviese por los métodos tradicionales. En apariencia este material extraño no reaccionaba con prácticamente nada. Analizado un poco más en profundidad, el bueno de Roy descubrió que la sustancia se trataba del mismo gas polimerizado. El Dr. Plunkett encontró que el polímero descubierto contaba con propiedades sorprendentes. Era impermeable, resistente a las temperaturas y la corrosión, no tóxico, aislante de la corriente eléctrica y muchas otras características. La empresa Dupont le asignó a este material el nombre comercial de Teflón. El uso más conocido de este polímero es el recubrimiento de ollas y sartenes debido a sus magníficas propiedades antiadherentes. Pareciera ser que nada se pega al teflón. Ni la más cochambrosa de las tortillas. Ni el más pegajoso de los omelettes.  Ni el más grasiento de los churrascos se queda pegado sobre una sartén de teflón. El Dr. Roy Plunkett murió en 1994 llevándose a la tumba el misterio con el que se cierra el presente párrafo. Si nada se pega al teflón. ¿Como demonios pegan el teflón en la sartén? Otro misterio que carece de respuesta.

8)      La visión más tradicional y soñada por miles de niños de todo el mundo se sitúa en Disneyworld. Haciendo uso de su natural inocencia, los niños que tienen la suerte de visitar ese reino de fantasía (esto nunca se dijo acerca de Disneyworld, se me acaba de ocurrir. “Reino de Fantasía”, ¡Que ingenioso estoy!) sienten que, verdaderamente, ese latino que suda dentro del traje de paño es el Ratón Mickey, o Pluto o Goofy. Más cerca de nuestra realidad local, durante los carnavales de hace algunos años se usaban los muñecos llamados “cabezones” y más próximo en el tiempo el “Trencito de la Alegría” nos brinda una decepcionante versión de los famosos personajes con Panteras Rosas irreconocibles, Hombres Araña panzones y Barneys con aliento a cerveza. De cualquier modo, los niños son propensos a creer cualquier cosa en su impoluta inocencia y, favorecidos por los avances tecnológicos que han permitido ponerle cámara a casi cualquier dispositivo de mano, añoran tener una foto con su ídolo aunque Bob Esponja se parezca más al almohadón del sofá que al personaje televisivo. El misterio que encierra este octavo capítulo de esta serie refiere más al pobre tipo dentro del traje que al personaje. Estamos acostumbrados a dibujar una sonrisa automática al momento de enfrentarnos con la lente de una cámara. El tipo dentro de la careta cabezona del muñeco ¿Sonríe cuando le sacan la foto? Un arcano indescifrable.

9)      Nacido en Almería, España en 1929, don Manuel García Ferré encantó a generaciones enteras de niños argentinos con sus espléndidas creaciones. De su mente y su lápiz salieron, entre otros, Anteojito y Antifaz, El Patriarca de los Pájaros, Gold SIlver, Pantriste, Chifuleta o Hijitus. Precisamente el misterio por develar pasa casualmente por el dibujo animado protagonizado por este último personaje. Especie de súper héroe venido a menos, que vivía dentro de un caño de cloaca abandonado y luchaba contra una pandilla más ridícula que peligrosa. Su eterno rival el Profesor Neurus contaba con un grupo de secuaces que le garantizaban el fracaso. Además del citado Profesor (nunca supimos de que materia) lo acompañaba de manera intermitente (a veces del lado del bien y a veces del mal) Larguirucho, el tanguero de eterna camiseta musculosa Pucho y en algunas ocasiones Serrucho. El misterio que pretendemos plantear en esta oportunidad es: ¿Qué cuernos era Serrucho? ¿Un enano? ¿Un bicho? ¿Una plancha? ¿Por qué no hablaba y en cambio emitía ese extraño sonido al pasarse el canto de la mano por esos desproporcionados incisivos? Otra incógnita sin respuesta.

10)  A juzgar por la cantidad de publicidades que hacen referencia a productos favorecedores del tránsito intestinal, diera la impresión de que últimamente la exoneración de residuos corporales se ha transformado en una actividad fundamental del género humano. Del mismo modo una amplísima gama de productos, esencialmente el mismo en diversas longitudes, texturas y presentaciones, tiene como finalidad la eliminación de todo rastro de la actividad realizada. Muy a pesar de todos los avances técnicos y sanitarios a los efectos de verificar la correcta culminación del ejercicio higiénico nada se ha inventado que funcione mejor que la vista. La aparición de un par de trozos de papel en su color original es la única garantía de que la operación ha sido llevada a cabo con éxito. Se preguntarán Uds. Cual es el misterio que encierra el presente artículo. La pregunta en cuestión tiene como protagonista un grupo humano con cierta discapacidad. Los ciegos tocan música, leen libros, pueden usar computadoras con ciertas adaptaciones y se conducen dentro de nuestra sociedad, con ciertas limitaciones, como uno más. Ahora bien ¿Cómo sabe un ciego que se ha limpiado el culo correctamente? Otro enigma sin réplica

11)  Samuel Coleridge postula que el disfrute del arte implica la suspensión momentánea de la incredulidad. Uno sabe que la actriz no es la madre real del actor y que por mucho que la palidezcan y se quede quieta no está muerta. Pero se entristece y hasta quizá llora de pena por el pobre tipo, que muy probablemente se tome un café con la muerta al terminar de filmar la escena. De modo mucho menos profundo, acepta con resignación que Pedro Picapiedras tenga como mascota a un dinosaurio a pesar de que los paleontólogos aseguran que entre la desaparición del último dinosaurio y la puesta en escena del primero de los hombres existió una separación de al menos 60 millones de años. Pongamos un manto de piedad sobre este anacronismo en honor al divertimento que nos provee esta simpática familia que tiene automóviles, grúas y demás implementos técnicos que aparecerían muchos millones de años después. Haciendo caso omiso a todos estos simpáticos errores históricos, solo nos queda una pregunta, que encierra el misterio del presente ítem. ¿Por qué demonios los Picapiedras festejan la Navidad? Otro secreto a revelar.

12)   Lo voy a presentar de la manera más corta, directa y concisa posible. ¿Por qué las ciruelas negras son rojas cuando están verdes? He aquí un nuevo enigma a develar.

13)  Una de las primeras actividades que la mayoría de la gente realiza a poco de levantarse por la mañana (no, no es esa. Ya hablamos de eso) es lavarse la cara. Además de la higiene diera la impresión que lavarse la cara barre con los últimos restos de sueño y da impulso a las actividades de un nuevo dia. Aún si uno tiene por costumbre bañarse por la mañana, el lavado de cara es un paso fundacional en el inicio de una nueva jornada. Los límites del lavado son sencillos de determinar y van desde la pera hasta donde comienza el pelo. Nuestro misterio sin respuesta de esta oportunidad es ¿Hasta donde se lavan la cara los pelados? ¿Hasta la nuca? Queda por resolver.

14)  Ultimo misterio. Leyendo la etiqueta de una botella de jugo de limón, se encuentra uno con la sorpresa de que contiene sólo un 5% de jugo de la fruta real. El resto es agua, estabilizantes, ácido cítrico y demás. Leyendo en cambio la etiqueta de un detergente lavavajillas nos encontramos con la sorpresa de que tiene jugo de limón natural. ¿Será que la gente tiene más cuidado con lo que se pone en las manos que con lo que bebe? ¿Será que la gente valora más su piel que su aparato digestivo? Ultimo, por hoy de los misterios sin respuesta.

Continuará, quizá, tal vez, acaso….