domingo, 1 de junio de 2014

Ladrón que roba a ladrón que roba a ladrón tiene 100 al cubo años de perdón

      Si algún día andan con tiempo y se les da por pasear por Bélgica, allí donde el río Lys se junta con el Escalda, no dejen de pasar por Gante. Además de ser la ciudad capital de la provincia de Flandes Oriental, está considerada como la ciudad de Bélgica que más edificios históricos aloja. Sin ir más lejos, dentro de su catedral (consagrada a San Bavón) aún se conservan partes de la capilla original que se erigió en ese lugar dedicada a San Juan Bautista construida en fecha tan lejana como el año 900 (hace escasos 1.100 años).

      Además de disfrutar de unos riquísimos gofres de Bruselas, pueden aprovechar para visitar la catedral mencionada puesto que allí (además de los restos de la capilla de Juan Bautista) existe una obra de arte que posee una característica única. No es ni la más bella, ni la más cara. No es la más compleja ni la más sagrada. Tampoco es la más antigua o la técnicamente más perfecta. En rigor de verdad no se trata de sólo una obra de arte sino de 12 (u 11. Ya sabrán el porque de la duda) y forman lo que se llama un políptico. Es decir una obra general compuesta de varias otras (algo parecido a la tapa de Let it Be de los Beatles con la foto individual de los 4). La obra se llama Adoración del Cordero Místico, conocida también como Políptico de Gante y tiene la característica no superada aún de ser la obra de arte más robada de la historia.

      Pónganse los guantes de algodón y vengan por acá que vamos a dar vueltas por Europa detrás de estos cuadros.

      Los Van Eyck eran una familia de artistas flamencos (no estoy queriendo decir que tuvieran el cuerpo cubierto de plumas rosas y gustaran de pararse en solo una pata o que bailaran taconeando y batiendo palmas al son de la guitarra sino que eran oriundos de Flandes, ya que Bélgica como tal no existía). Se estaba acabando el período gótico del arte dando paso al Renacimiento (aunque ningún contemporáneo lo notara) y allá por la década del 60 de los 1300 nació un tal Hubert Van Eyck. Con reconocidas aptitudes para la pintura trabajó para el Duque de Borgoña Felipe III llamado Felipe el Bueno. Durante una visita de estado de nobles de Gante al bueno de Felipe llevaron a los extranjeros a recorrer los talleres de los Van Eyck. De allí surgió el encargue para que Hubert realizara una obra que decorara uno de los altares de la catedral de la que hablamos antes. En 1426 Hubert procedió a morirse y el cuadro (o los cuadros) fueron terminados por su hermano, también pintor, Jan Van Eyck.

      La pared trasera del altar quedó entonces ocupada por 12 tablas pintadas al oleo que sin embargo conservan unidad conceptual entre si. El conjunto mide 3 metros y medio de largo por unos 2,20 de alto. Las tres tablas verticales centrales superiores muestran, en el medio a un Cristo ornamentado como un rey flanqueado a la izquierda por la Virgen María y a la derecha por Juan el Bautista. Debajo y en una tabla horizontal cargada de simbolismos: un cordero sobre una suerte de tablado vierte su sangre en un cáliz rodeado de ángeles, Uno de ellos porta la cruz, la lanza con la que fue herido Jesús y la corona de espinas. A la izquierda, por detrás se acercan los apóstoles y santos. Por la derecha en el mismo plano lo hacen las mujeres mártires de la iglesia primitiva.  Por delante de la imagen aparecen los Papas y Obispos de la Iglesia a la derecha y un grupo de judíos y paganos por la izquierda. Estas cuatro tablas centrales son flanqueadas por otras 8 (4 a la derecha y 4 a la izquierda) que tienen la particularidad de que están unidas al grupo central por bisagras de modo que el políptico puede cerrarse como si contara con puertas.

      A la izquierda, unido a los paneles centrales, un grupo de ángeles cantores. Y a la derecha los músicos que los acompañan. La tabla de la extrema izquierda representa a Adán y la de la derecha a Eva. Por debajo de estas imágenes, por la derecha un grupo de ermitaños y peregrinos y por la izquierda los Caballeros de Cristo (un grupo de caballeros andantes) y "los Jueces Justos" presumiblemente un grupo de nobles de la época. Dejé esta tabla para lo último de manera deliberada. Ya verán por que.

      En los días de fiesta religiosa este grupo pictórico podía verse abierto. Normalmente estaba cerrado y su aspecto exterior muestra en el centro, arriba, dos figuras paganas (la sibila Eritrea y la de Cumas) flanqueadas por los profetas Zacarías y Miqueas. Por debajo de estos el Arcángel Gabriel le anuncia a María el nacimiento de Cristo. El último grupo de 4 tablas inferiores tiene como protagonistas al tipo que pagó por todo (Joos Vyd y su mujer Elisabeth Borluut) y a las estatuas de Juan el Bautista y Juan el Evangelista.




     Y eso es todo, que ya es bastante. Pero si no aparecen problemas la historia se pone aburrida y no es la intención

      El cuadro (los cuadros) pasaron unos 100 años en la mayor tranquilidad siendo admirados por todo aquel que diera en pasar por la catedral. Pero a mediados del siglo siguiente (1.500) el estallido de la Reforma religiosa y la aparición de lo que se llamará la Iglesia Protestante lo ponen en riesgo. Es que los calvinistas más radicalizados pretenden la desaparición de toda imagen del interior de las iglesias razón por la cual nuestro cuadro es desmontado y escondido lo más secretamente posible. Esa constituyó su primer desaparición. Años más tarde cuando todo se calmó volvió a su sitio. Durante su exilio se sospecha que estuvo oculto en el edificio del ayuntamiento de Gante.


      Un par de siglos después Napoleón invade todo lo que se le pone a su paso, inclusive la actual Bélgica. Y por supuesto que se encariña del políptico en cuestión. En 1800 se lo desmonta y los paneles centrales pasan a formar parte de la colección del museo del Louvre en París. El 26 de julio de 1815 Napoleón es finalmente derrotado y algún tiempo después el cuadro completo es devuelto a su ubicación original en Gante. Pero esto es solo el principio.





      Un año después, el Vicario de la Catedral de Gante consideró que quizá los paneles laterales de la obra no fueran tan importantes y en cambio podían proporcionarle un buen dinero. Un marchand  de apellido Nieuwenhuys los compró. Este, a su vez, se los vende a un conocido coleccionista de arte, particularmente de los siglos XIV y XV llamado Edward Solly. Este los instaló en su colección de Berlín donde fueron vistos por el rey Federico Guillermo III de Prusia. Mi homónimo (aunque en el orden inverso) no solo compró el cuadro de marras sino toda la colección de Solly y la puso en exhibición en museo Kaiser Friedrich (era un tipo modesto, por lo visto) de esa ciudad. Allí pasaron toda la Primera Guerra Mundial.

      Luego del armisticio y como una consecuencia más del Tratado de Versailles, Alemania, perdedora en la contienda, se vio obligada a devolver todas las obras de arte de las que se había apropiado no solo durante la guerra sino también antes de ella. De ese modo las 12 tablas vuelven a Gante otra vez (más no definitivamente. Todavía falta).

      La mañana del 11 de abril de 1934, el sacristán de la catedral de Gante, mientras preparaba todo para el primer oficio religioso del día, notó algo raro. La tabla correspondiente a "Los Jueces Justos" no estaba. Poco tiempo después, el Obispo de Gante, Monseñor Coppieters recibió una carta pidiendo 1.000.000 de francos belgas como rescate. Recordarán ustedes que los paneles laterales estaban pintados de ambos lados de modo que el grupo mostraba una imagen cuando estaba cerrado y otra diferente cuando estaba abierto. El ladrón devolvió la imagen de San Juan Bautista como prueba de que tenía el reverso en su poder. La demanda del millón de francos nunca fue respondida y la tabla faltante nunca apareció. Unos 10 años más tarde y dándola por perdida se le encomendó al curador del museo de Arte de Bruselas Jeff Vanderveken la confección de una copia en base a fotos de la tabla perdida y esa es la que hoy en día se muestra en Gante.

Si tienen ganas de ir al baño les pido que aguanten, que esto aún no terminó.

      Precursor del éxito de las obras de Dan Brown de la actualidad Adolf Hitler también era afecto a encontrar símbolos ocultos, particularmente allí donde no había ninguno. Como comentamos en la descripción de los paneles, el único que está orientado de manera horizontal es el que tiene al cordero como protagonista. Como también mencionamos uno de los ángeles que rodea al cordero tiene en sus manos la cruz, la lanza y la corona de espinas. Algunos trasnochados ocultistas llamaron a estos 3 objetos los Arma Christi y le confirieron poderes especiales para con su poseedor. Hitler creía que el cuadro en su conjunto ocultaba las claves de donde poder encontrar estos tres objetos, y como no podía ser de otro modo y para mantener lo que a esta altura es casi una tradición, los robó. El políptico terminó otra vez en Berlín.

      Fue de tal magnitud el saqueo Nazi a las obras de arte de toda Europa durante la Segunda Guerra ( para ellos eran alemanas todas las obras confeccionadas por un alemán, o por un hijo de padres alemanes, o por un descendiente de habitantes de algún territorio reclamado como alemán y hasta quizá por algún artista que hubiera desayunado alguna vez con tostadas de pan alemán en un caso extremo) que a poco de llegar al continente, los aliados establecieron una suerte de batallón llamado Monuments Men. Estos hombres tenían por objeto recuperar la mayor cantidad posible de obras de arte sustraídas por los Nazis durante el conflicto. Y habían tenido bastante éxito pero el Políptico de Gante seguía sin aparecer.

      Cerca de la frontera austriaca  en los Alpes se encuentra la localidad de Altaussee. Por allí andaban los Monuments Men cuando a uno de ellos le dio un prosaico dolor de muelas. Como es normal en estos casos buscaron un dentista de urgencia. Durante la consulta, el dentista les sugirió además del lavado dental luego de cada comida, que visitaran a su yerno (al yerno del dentista) dado que durante la guerra había oído que quizá hubiera participado de algún movimiento de obras de arte apropiadas por el ejército alemán. El yerno resultó ser Hermann Bunjes, asesor de Alfred Rosemberg quien a su vez era el director de una oficina conocida por las siglas ERR y que tenía por objeto el secuestro de obras de arte una vez que el ejército Nazi hubiera ocupado una nueva población.

      Dentro de un depósito de una mina de sal abandonada en las afueras de la localidad se encontraron junto con obras de Rembrandt, Rafael y Miguel Angel, los cuadros de Van Eyck.

      Vuelvo entonces a la recomendación con la que comienza la presente nota. Si andan por Gante, no dejen de visitar la Catedral de San Bavón y particularmente el Políptico del Cordero, no sea cosa de que alguien se lo robe nuevamente

Que anden bien.