domingo, 24 de agosto de 2014

Los Pájaros de Hitchcock, las palomas de la plaza y Los Gorriones de Mao

      Durante toda la antigüedad los chinos se la pasaron construyendo murallas, inventando pólvoras y tintas que llevan su nombre. Además de ello nos prestaron la brújula, los jarrones Ming y los fuegos artificiales. A cambio de esto, quizá, inundan las calles de nuestros barrios regenteando todos y cada uno de los supermercados de pequeña o mediana cuantía. Pero sin duda lo mejor que vinieron haciendo desde hace siglos y aún hacen es reproducirse. 


      La población china es hoy, según estimaciones de unos 1.360 millones de habitantes. Si mezcláramos a todos los habitantes del mundo y eligiéramos 10 al azar, hay una altísima probabilidad de que 2 de ellos fueran chinos. Si jugáramos un partido de fútbol contra la selección china respetando la proporción de poblaciones nuestros 11 muchachos deberían vérselas contra 364 chinos...difícil. Con una población tan enorme la administración del país siempre ha sido más que compleja.

      Y es que además de su enorme población, China tiene una extensión de 9,6 millones de kilómetros cuadrados, fronteras con 14 países y unos 14.000 Km de costas marítimas. La administración estatal china  siempre fue una maraña de funcionarios, legislaciones, reglamentos y ceremonias de difícil o imposible control tanto por la cantidad de gente involucrada como por las enormes distancias entre las diferentes ciudades y la ciudad capital. Ya durante la dinastía Han (hace unos 2200 años) China comenzó a aparecer como una de las mayores economías del mundo. Su poder militar y el establecimiento de la Ruta de la Seda lo ubicaron como uno de los gigantes del mundo. Sin embargo la ausencia de mail y Whatsapp complicaban mucho las cosas. Si alguien lograra que todos los chinos se pusieran de acuerdo en hacer algo en particular, el resto del mundo iba a enterarse. Y esa fue la idea que propició, en 1943 Mao Tse Tung (o Mao Zedong según quien lo traduzca).

      Sin entrar en discusiones ni juicios de valor acerca del comunismo o capitalismo la intención de Mao, luego de imponerse el 1 de octubre de 1949 a la República de China mediante una guerra civil en su calidad de Presidente del Partido Comunista Chino fue organizar dentro del inmenso país e inmensa población lo que se llamó el "Gran Salto Adelante". El resultado no fue precisamente exitoso pero de todos modos vamos a desarrollar sus puntos centrales y contaremos una historia por demás curiosa que ocurrió en medio de ellos.



      La idea era organizar comunas de unas 5.000 familias campesinas cada una de modo que produzcan básicamente alimentos y acero. La maquinaria agrícola e industrial requiere de enormes cantidades de esa aleación y para octubre de 1958 China contaba con cerca de un millón de altos hornos (ingenio necesario para la fundición del hierro y fabricación de acero) aún en los patios de las casas. El acero obtenido por estos medios era de pésima calidad y servía para bastante poco, mayormente por la nula instrucción siderúrgica previa de los campesinos, pero los números de su producción crecían enormemente y el gobierno central de Pekín los recibía con beneplácito. Los fondos necesarios para la puesta en marcha del Gran Salto Adelante provinieron de la Unión Soviética en su mayoría, así que a poco de andar, China tenía una importante deuda externa a la que hacer frente. Los cálculos llevados adelante por los ideólogos del plan postulaban que, para solventar la demanda de alimentos de los 500 millones de habitantes que tenía China por esos días y además generar excedentes que permitieran exportar lo suficiente como para pagarle lo adeudado a la URSS era necesario quintuplicar su producción agrícola.   

      Para lograrlo, además de mejorar los métodos de producción agrícola con maquinarias y abonos debían eliminarse las plagas que afectaban la productividad de las cosechas. El gobierno de Mao identificó claramente a 4 de ellas: moscas, mosquitos, ratones y gorriones y puso en marcha un plan nacional para exterminar a dichos pájaros. Un plan nacional que, en dimensiones Chinas, involucró a los 500 millones de personas.

      Se esparció veneno para deshacerse de estos simpáticos paseriformes, se destruyeron sus nidos y sus huevos. Se desarrolló una estrategia artesanal de provocar ruido constante cerca de las aglomeraciones de gorriones además de agitar banderas y lanzar cohetes de modo que los pájaros levantaran vuelo y no tuvieran donde descender. Los pobres bichos morían de agotamiento cayendo rendidos al suelo. Ya saben ustedes lo que se dice acerca de la "paciencia china". La campaña fue un éxito (momentáneo cuanto menos, ya van a ver)

      Así como José de San Martín pensó que de no liberar Chile y Perú la lucha por la emancipación americana no estaría completa, Mao tuvo reuniones de altísimo nivel con Kim Il Sung presidente de la vecina República Democrática de Corea. Es que el líder chino quería evitar la inmigración de gorriones coreanos (los pájaros entienden poco y nada acerca de cuestiones limítrofes) e invitaba entonces al presidente de ese país a hacer lo mismo que ellos con las aves. A Kim Il Sung no le pareció del todo mal pero no se mostró del todo convencido. Le propuso lo siguiente: Si China le mostraba los resultados positivos del exterminio en su territorio, Corea establecería un plan de 3 años similar para lograr los mismos resultados.


Carro cargado de gorriones muertos
     Y los chinos siguieron envenenando, rompiendo nidos y extenuando gorriones y ya casi parecía que iban a lograr su cometido cuando alguien rescató una investigación de la Academia de Ciencias Norteamericana (furibundo enemigo de cualquier gobierno comunista) que sostenía que la dieta de los gorriones estaba formada no solo por granos sino por insectos y que en condiciones normales estas aves consumían más bichos que semillas. La historia no lo consigna, pero debemos suponer que al enterarse, a Mao le debe haber corrido un sudor frío por la espalda.

     Para 1960 una sequía importante afectaba a más de la mitad del territorio cultivable chino y para agregar más drama a la situación angustiante de la falta de agua llegaron....las langostas. Y mal que le pese a Mao, uno de los enemigos naturales de las langostas son los gorriones; y los gorriones ya no estaban allí para alimentarse de ellas. El voraz apetito de las langostas hizo el resto. Sin nadie que se las comiera las langostas dieron cuenta de la escasa siembra que había logrado brotar.



     No fue la única causa la de los gorriones pero entre 1958 y 1961 se produjo en China el periodo conocido como Gran Hambruna (los chinos lo llaman Tres Años de Dificultad quizá para suavizar los efectos) que dejó entre 15 y 36 millones de personas muertas, según quien haga las cuentas. Los niveles de producción y crecimiento de la población tardaron aproximadamente 20 años en recuperarse. Paralelamente a fin de 1960 se exporta por primera vez (y única hasta donde se) 200.000 gorriones desde la Unión Soviética hacia China como para comenzar a compensar su ausencia.

     Para demostrar como han cambiado las cosas desde ese entonces, el gobierno chino estableció en diciembre de 2002 una ley que sanciona severamente a quien cace, mate o venda gorriones.

De más está decir que Kim Il Sung no siguió las tácticas de Mao para con los gorriones coreanos.

Que anden bien!