domingo, 23 de agosto de 2015

Yo quiero a mi bandera....pero ¿A cual?

      Grabado sobre el mármol del frontispicio de la sede central del blog, su lema (no así Zulema) ilumina a quien atraviese sus enormes puertas. "Sub Vexillo Sapientae" es decir bajo la bandera de la sabiduría. Compuesto por los padres fundadores del blog el lema indica que dentro de su ámbito no hay distinciones de nacionalidades y en cambio la única bandera que lo rige es la del conocimiento. Puede uno encontrar equipos de trabajo, grupos de comensales, contertulios y demás grupos humanos dentro de las instalaciones del blog compuestos por las nacionalidades más variopintas. 



     De padre Italiano y madre Egipcia pero habiendo nacido en territorio alemán, nuestro experto en Poesía Oriental es quizá quien almacena el mayor número de nacionalidades posibles. Emigrado a los Estados Unidos escapando del nazismo (de las deudas sostienen sus detractores) la universidad de Princeton le gestionó la nacionalidad Estadounidense al culminar, con honores, sus estudios. Posteriormente y habiendo dominado el arte del Haiku y sus complejas reglas el Imperio del Sol Naciente lo reconoció también como Ciudadano Honorario nipón. Mas de una vez, a los postres de algún banquete generosamente humedecido con alcoholes, las bromas sobre sus múltiples nacionalidades han pasado de la raya. Lo acusan de camaleón, de vendido, de traidor, de vendepatrias aunque no queda claro a cual de ellas; si a la de su sangre italiana o egipcia, a la de su nacimiento alemán, o a sus adoptivas norteamericana o japonesa. Siempre hay alguien dispuesto a poner paños fríos sobre las reyertas de modo que, antes de que el poeta se enojara del todo, surgió una curiosa historia de cambio de banderas que es la que completará la presente nota hasta su fin. Vámonos al Mediterráneo un rato antes de que empiece la Primera Guerra Mundial.

     A principios del siglo XX las grandes potencias ya se habían repartido todo el mundo disponible. Si alguna de ellas pretendía continuar con algún plan expansionista debería luchar contra otra por la posesión de algún territorio, robándolo. Así las cosas todas andaban recelándose mutuamente y cualquier movimiento desafortunado podía desatar una lluvia de balas y bombas. Y eso fue casualmente lo que ocurrió. Las tensiones que terminaron en los 90 con la guerra de los Balcanes son bastante antiguas y se remontan a principios de ese siglo. Por ahí andaba paseando el Archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de junio de 1914, exactamente en Sarajevo, cuando un integrante de la organización terrorista serbia Mano Negra le embocó una bomba en el auto. Francisco sólo quedó herido por el estallido pero cuando era conducido al hospital, otro integrante de la misma agrupación le disparó, matándolo y terminando el trabajo defectuoso de su colega. Ya se tenía el pretexto  necesario para comenzar con el baño de sangre que tiñó de rojo a Europa durante los 4 años siguientes.

HMS Dreadnought
      En 1906 la armada británica había hecho construir el HMS Dreadnought, un veloz acorazado con impresionantes cañones de 305 mm. Hasta ese momento los acorazados en general poseían armamentos de varios calibres diferentes. Las correcciones de altura y ángulo de disparo se hacían observando las salpicaduras que provocaban los tiros errados. Al contar con múltiples calibres nadie tenía bien claro, al momento de los tiros, que arma había provocado cual salpicadura. Gracias al calibre único la corrección efectuada por primera vez servía para todas las armas del barco al mismo tiempo. Esto sumado a su velocidad hizo que todas las armadas de todos los países quisieran tener uno así. Tanto éxito tuvo el diseño que el nombre con el que se bautizó el barco pasó a ser usado como genérico del tipo de buque. Se hablaba de un acorazado tipo Dreadnought. Los países que podían se los comenzaron a construir, los que no comenzaron a encargar sus barcos a aquellos países que si podían construirlos. Uno de los países que encargó 2 Dreadnought a astilleros ingleses fue Turquía (recuerden este dato).

Alfred von Tirpitz
     Desde 1912, dos buques alemanes de este modelo, el Goeben y el Breslau daban vueltas patrullando el Mediterráneo. La idea era que anduvieran por allí de modo que si, como efectivamente ocurrió, se declarase la guerra, pudieran cortar el traslado de tropas francesas desde África hacia Europa. En caso en que hiciera falta, la velocidad de ambos acorazados le permitiría escapar del mar por el Estrecho de Gibraltar y poner proa hacia Alemania superando en rapidez a cualquier perseguidor sea inglés o francés. El 3 de agosto de 1914, horas antes de la declaración formal de guerra el Almirante Souchon, a cargo de los dos barcos recibió de su superior Von Tirpitz la orden de dirigirse hacia Constantinopla, para ese entonces capital del Imperio Otomano, hoy Turquía.



Ismail Enver
     Turquía o el Imperio Otomano, no sabía bien donde pararse en el escenario previo a la Primera Guerra. Alemania deseaba que los otomanos estuvieran de su lado y de hecho Ismail Enver, el gobernante turco de ese momento, que había ascendido al poder mediante un golpe de estado algo mas de un año antes, mostraba cierta simpatía para con los germanos. El problema era que cierta cantidad de miembros de su partido temían que una toma de posición por el estilo les trajera problemas con Rusia. Turquía domina la salida desde el Mar Negro hacia el Mediterráneo pasando por el Estrecho del Bósforo y Rusia poseía también costas sobre ese primer mar. Si Turquía se alistaba en el bando alemán, Rusia no tendría salida al Mediterráneo pero se convertiría en un enemigo con fronteras comunes.


      Recibida la orden del Almirante Alfred Von Tirpitz, entonces, el Goeben y el Breslau encaran el Bósforo bajo la atenta mirada de los barcos ingleses con los que se cruzaba dado que, a falta de declaración mutua de guerra nadie dispararía sobre el otro. Pero mientras los dos buques atravesaban el estrecho de los Dardanelos comenzó formalmente la guerra.

Winston Churchill
      Ismail Enver aún no se había pronunciado por ninguno de los dos bandos pero la presencia de dos barcos de guerra de una de las partes en litigio en sus puertos lo ponía en medio de fuertes tensiones diplomáticas. Sin embargo apareció la posibilidad de hacer una jugada estratégica brillante. Como habíamos comentado (y espero que no se hayan olvidado porque le pedimos encarecidamente que lo recordaran) Turquía tenía comprados dos buques al Reino Unido. Quien luego sería Primer Ministro Winston Churchill ocupó durante la Primera Guerra Mundial el cargo de Primer Lord del Almirantazgo y bajo el pretexto de que un viaje de dos buques de guerra desde los astilleros ingleses hasta Constantinopla en ese clima pre bélico sería peligroso (otro que utiliza el tema de la inseguridad para sus propios negocios. No será el último) decidió guardarlos en su país hasta algún momento más seguro (en realidad las intenciones de Churchill eran tenerlos de reserva por si a la Armada de Su Majestad le llegaran a hacer falta). Los otomanos pusieron el grito en el cielo al respecto dado que hasta se habían realizado colectas populares para pagar el costo de los dichosos buques. De un momento a otro Turquía se haría con dos nuevos barcos a falta de los que Inglaterra les debía. Con la complicidad de los alemanes del Goeben y el Breslau ambos barcos fueron "vendidos" a Turquía.

Goeben y Breslau
     El día 16 de agosto de 1914 el Goeben era bautizado como Yavuz Sultan Selim y su colega como Midilli y ambos enarbolaron bandera otomana. ¿Y que pasó con la tripulación? Pues fueron vestidos todos con el uniforme oficial turco, reemplazada la gorra alemana por el típico fez, ese sombrerito parecido a una maceta invertida. Oficialmente los barcos eran ahora otomanos y la tripulación (aunque oriunda de Alemania) respondía al gobierno turco, incluido el muy teutón Almirante Souchon. Este, con sus nuevos viejos barcos más dos más de la flota turca emprendieron viaje hacia dentro del Mar Negro y bombardearon las ciudades rusas de Odessa, Sebastopol y Feodosia. Este belicoso accionar le valió la declaración de guerra al Imperio Otomano por parte de Inglaterra, Francia y obviamente la directamente agredida Rusia.

      Semejante acto de camaleonismo naval alteró los planes previos de Inglaterra. En los papeles, las especulaciones indicaban que el Imperio Otomano estaría de su lado y ahora se le estaba abriendo un nuevo frente en la guerra que recién acababa de comenzar. En lugar de tener un aliado en el Mar Negro y por ende cerca de Egipto y del estratégico Canal de Suez, tenía ahora un enemigo más contra el que combatir. Y más aún siendo que el enemigo común de Inglaterra y Rusia, además de los turcos eran los mismos alemanes, la provisión de armamento inglés y francés hacia Rusia tenía una única ruta de acceso, el estrecho del Bósforo, dominado íntegramente por los turcos.

    Inglaterra y Francia de deciden a recuperar el estrecho y escarmentar como sea a esos turcos del demonio. Organizan una enorme fuerza, pero temiendo correctamente un potencial fracaso convocan a tropas australianas y neozelandesas, países que a pesar de su independencia nominal, seguían bajo el ala colonial del Reino Unido. El intento es desastrozo para ambas partes. El 19 de febrero de 1915 se lanza un pretendido desembarco sorpresa en la península de Galípoli que se lleva la vida de 253.000 otomanos y casi 300.000 soldados del bando aliado sin que logren dominar en casi 1 año de combates la península y mucho menos el estrecho. Pero esa historia quizá forme parte de algún otro post.

      A la muerte de Mustafá Kemal Atatürk, primer presidente de Turquía, en 1938 sus restos fueron llevados desde Estambul hasta Izmit a bordo del Yavuz Selim. Para ese entonces el ex - Goeben alemán era todo un ícono popular. Finalmente el buque terminó sus días desguazado en 1976.

Que anden bien.