domingo, 16 de septiembre de 2012

Dólares y Cacerolas


Resulta extraño.
La asamblea del año 1813 dio unos de los primeros pasos en el camino de la Independencia Nacional. Se la recuerda particularmente por el hecho de que abolió la esclavitud declarando la libertad de vientres. Dos de los pasos, acaso formales, acaso simbólicos, que dio poniéndonos en camino de la emancipación fueron la orden de componer una canción patria (lo que luego se convirtió en el Himno Nacional Argentino) y la decisión de acuñar moneda propia (el disco interior de la moneda de $1 actual tiene el mismo cuño que esa moneda). Entre otras medidas, estas dos marcaron una firme intención de declararnos independientes.

            Hace unas noches, sin embargo, un grupo de personas, en uso de su legítimo derecho a la protesta y a peticionar ante las autoridades, disoció uno de otro de manera inédita. Uno de los motivos por los cuales muchos manifestantes se movilizaron la noche del 13 (no de canal 13 sino del 13 de septiembre) fue las trabas para adquirir dólares. A la vez que pretendían obtener el derecho de fugar divisas cantaban el Himno. Ups!

            La moneda de curso legal vigente es el peso. El Banco Central de la República Argentina establece la relación de nuestra moneda con las demás monedas de los distintos países del mundo. Los manda a imprimir, los retira de circulación, cambia el diseño y maneja las demás variables posibles. Para el Estado Nacional, las monedas de los otros países del mundo son asimilables a cosas. Una plancha, un libro, un dólar o una bolsa de maníes son cosas. Y el Estado tiene atribuciones suficientes para regular la circulación y transacción de cosas.

            Hace algún tiempo, dejaron de fabricarse juguetes que contuvieran en su pintura externa óxidos de plomo como pigmento blanco. Los niños, al morderlos y chuparlos, terminaban ingiriendo plomo lo cual es peligrosísimo. El estado entonces, en uso de sus atribuciones legales prohibió la venta de dichos productos sin que se produjeran manifestaciones visibles por parte de los fabricantes de óxidos de plomo al verse perjudicados en la explotación de su industria.

            Por mucho dinero que tenga, el Estado Nacional no permite que instale yo una farmacia si no cuento con el título de farmacéutico. La venta de medicamentos está regulada en función del bien superior de la salud  y el Estado no permite que nadie que no tenga título habilitante regentee una farmacia sin que a nadie le parezca que conculca ningún derecho fundamental.

            Sorprendentemente, si el Estado regula la compra de moneda extranjera con el objeto de atesorar reservas para hacer frente al pago de obligaciones externas, diera la impresión que ataca la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

            El Estado nos obliga a circular por la derecha en las avenidas, nos obliga a vacunar a nuestros hijos. Nos impone tasas impositivas sobre nuestros bienes registrables. Todas estas restricciones parecen no asustar a nadie. Sin embargo si restringe la compra de dólares estamos frente a la presencia del Zar Nicolás II, Rasputín y todos los Romanov juntos.

            Resulta extraño. Esta gente se quejaba por la supuesta violación a la libertad de expresión….expresándose libremente. Se quejaban de que había cosas que no se podían decir….diciéndolas. Manifestaban que el actual gobierno (elegido democráticamente hace escasos 10 meses por un período de 4 años) es lisa y llanamente una dictadura, ocupando las calles sin ningún tipo de restricción. Un dato no menor: hace unos 11 años, manifestaciones por el estilo (mucho más populosas y justificadas) dejaron un saldo de mas o menos 30 muertos. Hace unos 11 años los manifestantes pedían comida y trabajo. Hoy con un 7% de desocupación piden por dólares.

            Resulta extraño.