domingo, 30 de noviembre de 2014

Yo no creo en brujas, pero el Malleus Maleficarum sí.

      A fines de la década del 70 tuvo mucho éxito una enciclopedia en fascículos llamada "Hágalo Usted mismo". En ella uno podía aprender a construir una mesa, colocar cerámicas en los pisos, arreglar caños o montar la instalación eléctrica de una casa. Los resultados, para los torpes como quien escribe, eran penosos por más que el sujeto fotografiado en las explicaciones de la revista lo hiciera parecer sencillo. Con el tiempo se fueron sumando más publicaciones que enseñaban, paso a paso a realizar muñecos de felpa, tortas de cumpleaños, reparaciones automotrices, cría de nutrias en cautiverio o zapateo americano. De hecho hoy podría considerarse la publicación de los manuales de realización de cualquier actividad por parte de legos como todo un género literario. 

      Internet no hizo más que profundizar esa manía por evitar a los profesionales de cada área y reemplazarlos por nosotros mismos, con los resultados que caben esperar. En Youtube pueden encontrarse los tutoriales más variados y extravagantes. Gente explicando como trabajar con resina epoxi, como bañar a un gato o como montar un reactor nuclear en el desván de la casa son de lo mas comunes. Cualquiera parece tener a la mano la realización de trucos de magia, arrollados de pollo, molduras en yeso u operaciones de apendicitis con solo consumir unos minutos de video. 

      Bombilla Tapada pasará revista hoy de uno de esos manuales. Las instrucciones detalladas para realizar la tarea deseada con la mayor solvencia posible. El mismo fue escrito en colaboración por dos alemanes: Heinrich Kramer y Jakob Sprenger y no es extraño que sus nombres no les suenen porque vivieron en el siglo  XV aunque el libro tiene múltiples re impresiones, una de ellas en fecha tan cercana como el año 2006. El nombre del libro está en latín y se llama Malleus Maleficarum y su traducción significa Martillo de las Brujas. En 1484 el Papa Inocencio VIII emitió una bula (un documento papal) en donde admitía la existencia de la brujería y por ende de las brujas, a pesar de que otro documento, tan papal como ese pero del 906, catalogaba de herejía la creencia de que la brujería fuera posible. 

      Si íbamos a cazarlas y eliminarlas primero había que reconocerlas. Conocer sus trucos y tácticas. Sus engaños y hechizos. Y para eso fue escrito este manual, objeto de estudio de la presente nota. Tomen sus antorchas que adentro está oscuro y acompáñenme.

Papa Inocencio VIII
      Kramer y Sprenger eran ambos inquisidores en Tirol y Colonia, respectivamente. Kramer ya había escrito para ese entonces un tratado sobre brujería con lo cual solo tuvieron que agregar un poco más de texto para llegar a editar el libro solicitado por el Papa Inocencio. Ambos deben enfrentar una pequeña dificultad inicial para justificar la existencia de la brujería. El planteo es el siguiente: ¿Como puede ser que siendo Dios todopoderoso permita la existencia de las brujas? A decir de ambos sacerdotes alemanes la brujería oficia como "válvula de escape" de la maldad del Demonio. Si Dios no le permitiera a Satanás esa pequeña victoria de la maldad sobre el bien, como es la brujería, éste se volcaría directamente a la destrucción del mundo, cosa que no le conviene ni a Dios y particularmente a nosotros que vivimos en él. La explicación dista mucho de ser contundente pero conviene no llevarle la contra a los inquisidores del siglo XV así que vamos a aceptarla y a seguir adelante.

Íncubo
      El libro discute y tiene gran profusión de citas a otros libros lo que demuestra la erudición del los tales Sprenger y Kramer sobre el tema. Por ejemplo: se plantea la disquisición sobre si los íncubos y súcubos (demonios con características reproductivas, varón y hembra respectivamente) pueden engendrar niños humanos en parejas religiosamente casadas. La obvia conclusión de ambos estudiosos es que no, por supuesto, dado que el matrimonio es una obra de Dios y ningún demonio lujurioso va a tener poder sobre un acto divino. Luego, capítulos adelante, se preguntan cual es la causa por la cual existen más brujas que brujos. Nuestros muchachos tienen la respuesta: La mujer es inferior intelectualmente y eso la hace débil ante la tentación del Demonio. Claro, conciso y....ligeramente misógino. 

      Pero sobre las brujas caía una acusación más grave y extraña que el volar montadas en escobas o convertirse en animales. La creencia popular en la época era que las brujas, mediante hechizos, eran capaces de provocar impotencia sexual masculina y hasta llegar a la castración por vía sobrenatural. El famoso: "Te juro que es la primera vez que me pasa" podía adjudicarse no a los nervios, a la vejez o a una vida desordenada sino simplemente a un hechizo.  El libro afirma, sin que sus autores hagan ninguna salvedad sobre sentidos figurados o metáforas, que las brujas "coleccionan órganos viriles en gran número...los colocan en nidos de pájaros...donde se mueven como seres vivientes...y se nutren de avena y maíz". El Comité de Autocensura de Bombilla Tapada, consciente de que puede haber niños en la sala se abstendrá de hacer comentarios al respecto de esta escena que, a priori, es de las más bizarras que pudiera uno imaginar.

      En resumidas cuentas. Además de la impotencia, las brujas eran responsables de: provocar heridas a distancia (una suerte de voodoo europeo), provocar infertilidad tanto a humanos como a animales, provocar enfermedades en los hechizados, aún sin tener contacto físico con ellos, hacer enloquecer a los caballos, trasladarse por el aire de un lugar a otro, provocar con su mirada el cambio de parecer en un juez (con lo cual, si una mujer acusada de brujería era absuelta, mediante las instrucciones de este libro, podría aducirse que lo que en realidad había ocurrido era que había hechizado al juez). También pueden ver el futuro o conocer que es lo que está ocurriendo en algún sitio fuera del alcance de su mirada. 

     No vayan a creer que el Martillo de las Brujas sólo tiene descripciones de los males que dichas hechiceras pueden provocar solo a modo de catálogo. También trae métodos (como todo buen manual) para detectar y solucionar los males causados. Por ejemplo, si una bruja pretende obtener leche de una vaca, y aunque la vaca no esté ahí ella puede, poniendo entre sus piernas un balde (como si ordeñara), clavando un cuchillo en la pared y realizando la mímica del ordeñe hacer que un demonio por ella conocido quite la leche de las ubres de una vaca cualquiera y la deposite en el balde antes mencionado. Ocurrirá entonces que tendrá usted una vaca embrujada con todo lo que ello conlleva (que al momento no sabemos bien que es). Procederá usted a llevar su vaca al campo y colocarle unas calzas de hombre (en ese entonces existían calzas de hombre) lo que desde ya supone una dificultad. Luego le asestará a la vaca un palazo de modo que espantada y guiada por el mismo demonio la vaca comience a correr y se dirija directo hacia la puerta de la casa de quien la ha hechizado siendo prueba indubitable de que allí vive una bruja. Como medida de profilaxis ante nuevos hechizos los estudiosos aconsejan retirar el umbral del cobertizo donde el ganado durmiera y colocar uno nuevo previamente rociado con agua bendita. Si fuera que llueve demasiado, con granizo y todo, debe hacerse usted la señal de la cruz en medio de la lluvia, tomar tres piedras de dicho granizo y tirarlas al fuego. Luego ha de repetir las palabras iniciales del Evangelio según San Juan tres veces (no aclara si son las primeras 3 palabras o las primeras 200). Debe entonces ordenarle a los cielos que huya la tempestad por el poder del Evangelio. Si la tormenta cesa de inmediato es señal de que había sido provocada por hechicería. Si no para de llover, se verificará que era una lluvia común y corriente nomás. Quiero volver a aclarar que el libro trata estos temas con una enorme seriedad aunque cuando uno lo lee suene a broma.

Tribunal del Santo Oficio
      Pero no todo está perdido porque existen personas que quedan al margen de los posibles hechizos. Personas que no pueden ser alcanzadas por la maldad de la brujería. Sospechosamente este grupo de seres inmunes está formado por los inquisidores y el personal eclesiástico que se encarga de perseguir y encarcelar a las brujas categoría a la que casualmente pertenecen ambos autores del libro, esto debido a que cuentan con la bendición especial de los ángeles, sin que se aclare quien se lo comentó a Kramer y Sprenger. El resto de los mortales podemos no solo caer bajo el poderoso flagelo de la brujería sino también estamos a merced de cualquier posesión demoníaca que ande dando vueltas por ahí, como una gripe. La enorme diferencia, en palabras de los especialistas, es que la posesión del Demonio sobre un tipo cualquiera será contra la voluntad del huésped, en cambio la posesión demoníaca sobre una bruja es bienvenida por la misma, de modo que su alma se encuentra en estado irrecuperable (como cierta calificación de los créditos bancarios)

     De modo que la Santa Inquisición, cumple con el penoso deber de informar que tiene que matar, lisa y llanamente a las brujas. Su alma ha perdido la libertad y sus delitos son contra la Iglesia y por ende contra todos los hombres. Debía además cuidarse quien oficiara de abogado defensor de la acusada, dado que la demasiada vehemencia en su defensa podía también significar posesión demoníaca y correr la misma suerte que su defendida. Para evitar males mayores, si la bruja tuviera hijas mujeres y ante la eventualidad de que siguiera los pasos de su madre, no estaría de mas, ahorrando leña, purificar sus almas mediante el fuego. 

      El libro del que tratamos hoy formó parte del kit del inquisidor durante unos 300 años desde su primera publicación. Las estimaciones más benévolas calculan en unas 60.000 personas (en su enorme mayoría mujeres) juzgadas, torturadas y conducidas a la hoguera (ingenioso método de ejecución que procuraba el "no derramamiento de sangre"). Las estimaciones menos benévolas llevan el número hasta casi 5.000.000 de almas condenadas por brujería en el transcurso de esos 3 siglos. 

Para los que quieran leer, o pegar una ojeada al libro, les dejo el link al mismo en pdf 


      Para los que no lo quieran leer contentense con saber que afortunadamente nuestra bruja preferida nunca fue alcanzada por el Tribunal del Santo Oficio.


Que anden bien!